Desde Minnesota, el científico argentino Ernesto Resnik contó cómo se vive la cacería de inmigrantes ordenada por Donald Trump.
“La población de inmigrantes latinoamericanos está aterrorizada, la población somalí también. Tanto, que las escuelas volvieron a poner escolaridad virtual”, reveló el biólogo y biotecnólogo argentino Ernesto Resnik, radicado desde hace 30 años en Minnesota, Estados Unidos.
Las imágenes del asedio del ICE (el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos) en la ciudad de Mineápolis son escalofríantes.
“Hay restaurantes cerrados porque los trabajadores en muchos casos son inmigrantes y no pueden ir, y hay temor de que si abren sus puertas viene el ICE a buscar a los empleados. Con lo cual, muchos cierran y otros, si golpeás la puerta y te ven cara de que no sos ICE, te atienden”, contó el científico argentino. “Vivimos en una especie de ocupación militar que ha trastornado la vida diaria de la gente de Mineápolis”, describió.
La respuesta a la cacería organizada por Donald Trump, sin embargo, también se hace sentir, una medida que Resnik califica de “histórica”. El próximo viernes habrá un paro general en la ciudad, algo que, según el biólogo, no recuerda en sus treinta años de residencia en Minnesota.
“Cambió el paradigma, vinieron acá con soberbia y prepotencia de instigar miedo, a usar a Mineápolis como ejemplo para todo el país, como uso de poder absoluto, y se encontraron con una resistencia que no esperaban y que involucra a todos”, planteó.
Es la Justicia la que aún sostiene algunas de las garantías constitucionales en el país del norte. Todavía el ICE no puede ingresar a los domicilios de los inmigrantes buscados sin orden judicial, aunque hubo casos en los que se violó también esa prerrogativa.
Quienes también enfrentan un creciente repudio son los representantes demócratas locales, a quienes muchos apuntan por su tibio rechazo a las políticas represivas de Trump, expresado solo frente a las cámaras de los medios de comunicación.
“La respuesta popular es un dato que nos sorprendió a todos y es realmente interesante. La narrativa cambió por completo, vinieron supuestamente a arrestar narcos, dealers, criminales y se terminan llevando a quien labura en la pizzería que está a tres cuadras de tu casa. Todo eso ha generado un clima de bronca en la mayoría de la gente, que se nota. Yo estoy anonadado de lo que escucho en mi laburo. Acá no escuchabas hablar de política nunca”, resumió Resnik.

















