Por Geraldina Colotti, Resumen Latinoamericano,22 de enero de 2026.
A la salida de la Asamblea Nacional, donde la presidenta encargada Delcy Rodríguez presentó su Memoria y Cuenta, conversamos con Nahum Fernández, Jefe de Gobierno de Caracas y responsable de movilización del Buró Político de la Revolución Bolivariana. Entre fotos y peticiones de los caraqueños que se le acercan con confianza, Nahum analiza el complejo escenario que vive el país tras el 3 de enero.
¿Cómo ha vivido y analizado lo que pasó el 3 de enero, cuando Trump atacó militarmente a Venezuela secuestrando a su presidente, Nicolás Maduro, y a la primera combatiente Cilia Flores?
El 3 de enero fuimos víctimas de un ataque inusual, supremacista, por parte de la fuerza bélica de los Estados Unidos. Secuestraron al presidente de la República mediante una fuerza asimétrica y una locura tecnológica de última generación. Nosotros no somos un país belicista; no hemos construido bombas atómicas ni armas de destrucción masiva. No es nuestra carrera. No gastamos recursos en la guerra, como hace Europa, sino en la paz y en las condiciones para que nuestro pueblo tenga vida. Hay una gran injusticia en el mundo. El mundo está impactado, incluso asqueado. Fíjese lo que ha pasado con Europa, arrodillada toda la vida ante la OTAN. El Norte ha dicho sí a la guerra y ya están los barcos allí, amenazando con un conflicto mundial que no dejará nada para la humanidad. Estamos a tiempo de parar esta locura que solo genera llanto y muerte por el capricho de algunos sujetos que quieren demostrar quién es más fuerte. A nosotros nos interesa que el ser humano se desarrolle, que los niños crezcan, que preservemos el agua y el planeta. Necesitamos más escuelas y hospitales, más amor al prójimo.
¿Dónde estaba usted cuando eso pasó y cómo reaccionó?
Estaba en Caracas. No pensábamos que fueran capaces de entrar con aviones y helicópteros, con comandos especializados y armas que incomunican a la población. Vimos cómo encendían en llamas distintas zonas de Caracas debido al bombardeo. La gente corría despavorida ante el ruido ensordecedor de los misiles Tomahawk y esas aviones tecnológicas que aturden. Atacaron las principales subestaciones eléctricas y provocaron una tormenta magnética total para dejarnos a oscuras y a ciegas. Después alardearon de que era un ataque «inteligente» para demostrar su fuerza. Nunca hemos discutido que EE. UU. tenga tecnología militar, pero usarla así contra un pueblo en paz es una atrocidad.
¿Cómo reaccionó el pueblo ante tal agresión?
Pese a la superioridad militar, el pueblo salió a la calle a defender a Nicolás Maduro. Es el último eslabón de la defensa territorial: poner la vida para mantener la independencia. Con este ataque solo ganó el odio y el rencor sembrado por el discurso de María Corina Machado. Aquí nadie gana, todo lo contrario; hay una mancha en nuestra historia: un país que nunca había sido invadido ni bombardeado sufrió un ataque fulminante para generar miedo y desasosiego colectivo. Pero no ganaron ni van a ganar, porque el odio nunca vence. El pueblo hoy está de pie.
Usted menciona que el país estaba en paz antes del bombardeo, ¿cómo era la situación en esos días?
Era un país en paz. Los venezolanos celebrábamos las navidades. El ataque nos agarró en familia, terminando de comer el tradicional pernil de los días 1, 2 y 3 de enero. Así nos sorprendieron. Sin embargo, el mismo día 4 ya había pueblo en la calle reclamando contra un hecho jurídicamente ilegal. Se violó el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Hoy el pueblo apela a la restitución del orden porque la humanidad está en un nerviosismo total por esta apuesta a la guerra nuclear. Hay que parar esta locura.
La presidenta encargada presentó un balance económico impresionante a pesar del asedio. ¿Qué opina de los que negaban el bloqueo?
Aquellos que decían que no había sanciones hoy se quedan asombrados. Era verdad: el bloqueo existía y era voraz. El presidente Maduro siempre lo dijo. Siempre que intentamos tener mejores relaciones con EE. UU., la ultraderecha se metió en el medio con mentiras para romper la brecha diplomática y generar una guerra.
La presidenta encargada anunció algunas medidas importante, como el Fondo Social Especial, ¿que opina de al propósito?
Todo el país esperaba esto: la reivindicación laboral. Al no haber ya sanciones, los recursos que entren irán directamente a los trabajadores, a los servicios y a lo social. Se va a levantar el poder adquisitivo de nuestra gente. En cuanto a las relaciones con EE. UU., deben ser normales, de respeto. Hugo Chávez las tuvo, incluso con petroleras de los Bush trabajando en la Faja del Orinoco. El presidente Maduro siempre estuvo dispuesto al diálogo en condiciones de respeto. Nuestra frase siempre fue: «Aquí está el petróleo, pero para llevárselo tienen que pagarlo».
¿Cuál es el principal reto de la presidenta encargada en este periodo?
El principal reto es normalizar el sistema económico y el tema del dólar para mejorar la capacidad adquisitiva de la familia venezolana. Vienen mejores momentos gracias a la resistencia de estos 12 años. Maduro es un presidente asediado, pero hoy pueden renacer relaciones con EE. UU. basadas en el respeto, que es lo que siempre quisimos.
La presidenta anunció que se debe reformar la Ley Antibloqueo. ¿Cómo responde esto a quienes dicen que el petróleo ya está en manos de EE. UU.?
EE. UU. siempre ha sido nuestro principal socio comercial porque tienen la infraestructura para tratar el petróleo pesado venezolano. Empresas como Chevron tienen 60 o 70 años trabajando aquí; incluso durante el bloqueo, Chevron se mantuvo. Ahora que se plantean nuevas relaciones, los mismos petroleros estadounidenses le dijeron a Trump en una reunión que las sanciones les hicieron perder miles de millones de dólares. El comercio es sencillo: ellos nos compran petróleo, nosotros se lo damos y ellos nos lo pagan. Ese dinero va para sueldos, salarios y ayuda social. Donald Trump tiene su dinámica, pero la realidad es que nosotros somos gobierno. Ellos mismos lo han asumido al hablar con un gobierno encargado, pero sabiendo que el presidente sigue siendo Nicolás Maduro. Bajo ese esquema de la diplomacia de paz, nosotros vamos a pelear el acto justo de que liberen a Cilia Flores y a Nicolás Maduro.

















