La República Bolivariana de Venezuela rechazó enérgicamente la Orden Ejecutiva emitida por el Gobierno de Estados Unidos, que pretende imponer medidas punitivas a los países que mantengan relaciones comerciales legítimas con la República de Cuba.
Por medio de un comunicado emitido este viernes 30 de enero compartido por el canciller venezolano, Yván Gil, Caracas expresó su rotundo rechazo a esta disposición unilateral, que busca limitar o condicionar el intercambio de bienes y servicios, así como la libertad de los Estados para decidir soberanamente sus socios comerciales.
Venezuela sostiene que esta acción constituye una flagrante violación del derecho internacional y de los principios fundamentales que rigen el comercio global. El libre comercio, pilar medular de las relaciones económicas internacionales entre Estados soberanos, no puede estar sujeto a ningún tipo de coacción que impida el libre intercambio de bienes y servicios.
Asimismo, en el comunicado se tildó de despropósito la declaración de Cuba como una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, advirtiendo que tal calificativo entraña peligros reales contra la existencia misma de la nación caribeña. Venezuela expresó su solidaridad incondicional con el pueblo cubano frente a lo que considera una exacerbación del bloqueo.
Venezuela ratifica que estas medidas punitivas forman parte de una estrategia de asfixia que busca quebrar la voluntad de los pueblos. Desde Caracas, se reafirma el compromiso con la integración latinoamericana y caribeña, instando a los países de la región a desconocer mecanismos de presión que pretenden instaurar un estado de sitio económico permanente en el hemisferio.
Esta nueva agresión económica ocurre en un contexto donde el bloqueo causó daños acumulados que superan los 170.677 millones de dólares a precios corrientes. Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció previamente que tan solo 60 días de estas restricciones equivalen a 1.600 millones de dólares, monto suficiente para cubrir el combustible necesario para la generación eléctrica de todo el país o financiar un año de la canasta familiar normada.
La Administración Trump intensifica una política genocida que busca la inmovilidad financiera de la isla, afectando sectores críticos como la salud y el transporte, donde solo 14 horas de bloqueo representan el costo de la insulina para todos los diabéticos de la nación. La estrategia de Washington pretende instaurar un sistema arancelario ad valorem para forzar la sumisión de un pueblo que, en más de un 80 por ciento, nació bajo las restricciones de esta guerra económica.
Expertos señalan que el objetivo del «Corolario Trump» es el colapso total de la infraestructura básica cubana, impidiendo transacciones internacionales y ahuyentando la inversión extranjera al mantener a Cuba en la unilateral lista de Estados patrocinadores del terrorismo. Ante este asedio, el Gobierno cubano ratifica que el bloqueo es el principal obstáculo para su desarrollo y que estas medidas violan flagrantemente el derecho internacional y la soberanía de terceros países que deciden comerciar libremente con la isla.

















