Roberto Malaver – Ciudad CCS
Guerrillero. Economista. Poeta en la clandestinidad. Columnista del diario Últimas Noticias. Asume sus propuestas con valentía y argumentos, como siempre, y sigue siendo fiel a su palabra.
¿Esta revolución cumple con el sueño del guerrillero?
Yo comencé a soñar en el Campo de Carabobo, donde nací, paseando con mis hermanos o solo con mi papá, cuando tenía tres o cuatro años, escuchando las historias sobre la batalla de Carabobo, al lado de la tumba del soldado desconocido, observando las escenas de la batalla grabadas en piedra traída desde La Puerta, en el Estado Guárico. Lugar donde, según lo que escuchaba en aquellos paseos, siempre los españoles nos ganaron. Luego lo confirmé en la escuela. Ese rostro de piedra, que me decía mi papá era del coronel Farriar, comandante de la Legión Británica quien, con su espada levantada, muriendo, gritaba a sus soldados, ¡Firmes! O mirando de noche esas luces fosforescentes de la sabana que según mi papá eran fragmentos del alma de El Tirano Aguirre, pues cuando lo descuartizaron cerca de Barquisimeto, no sólo le despedazaron el cuerpo sino también el alma. Esas luces eran los pedazos del alma del tirano Aguirre, que se andaban buscando para juntarse, pues solo así el Tirano Aguirre podría descansar en paz. Soñaba también, disfrutando el perfume de las flores de los malabares que mi papá cultivaba en el conuco, junto al maíz, el ñame, las caraotas…O más adelante, cuando ya estábamos en Valencia, escuchando los cuentos de mi papá en la pequeña pulpería que nos servía de sustento, sobre Edmundo Dantés personaje de la novela El Conde de Montecristo. ¿Como sabía mi papá esas historias? Seguramente encontró ese libro en sus andanzas como vendedor ambulante, cuando no hacía de conuquero, pulpero, constructor de las casas sonde vivimos… Seguramente por eso, por tantos sueños vinculados a la libertad, a la justicia, en 1953, un 12 de febrero, cuando tenía 15 años, me encontré marchando por la avenida Bolívar de Valencia, contra el fraude electoral de Pérez Jiménez del 30 de noviembre de 1952. Ya estaban madurando los sueños de justicia, democracia y libertad. Cuando en quinto año de bachillerato, entre los 17 y 18 años de edad, llegaron a mis manos los primeros textos de Marx, que circulaban clandestinamente y podían provocar que terminaras detenido y torturado en los calabozos de la seguridad Nacional, la policía política de Pérez Jiménez, comenzaron a surgir los sueños en el socialismo y la lucha contra el capital comenzó a ser más que un sueño. El proceso bolivariano iniciado y profundizado por el presidente Chávez ha comenzado a vislumbrar esos sueños. Es un proceso en permanente transición, con saltos adelante y hacia atrás, en un proceso de asedio permanente por parte del capital transnacional. Creo que el logro más importante es la maduración y concienciación de un pueblo, que se ha hecho, bolivariano, antimperialista y avanza hacia la comprensión del socialismo. Sin duda, esta es la materialización de un sueño. Desde el Campo de Carabobo hasta aquí, pasando por la guerrilla, ese ha sido un gran salto. El PSUV, en medio de sus insuficiencias y errores, ha tenido que ver con ese logro. Unas veces como maestro positivo y otras como maestro negativo.
¿La cultura de la corrupción crece y se fortalece?
Lamentablemente, la cultura de la corrupción se levanta como maestro negativo, frente al proceso de maduración de la conciencia popular. Esa cultura es el talón de Aquiles de este proceso. Observemos que las debilidades y errores del PT, en Brasil, son en buena medida, padres y madres de los Bolsonaro. Debemos aprender de esa experiencia y blindar al proceso bolivariano de un salto atrás hacia el fascismo. Recomiendo la lectura de mi trabajo, ¿Puede el fascismo ser opción de poder en Venezuela? La quiebra de la socialdemocracia europea y de algunos partidos comunistas, probablemente tengan que ver con el renacimiento del fascismo en Europa. En Francia e Italia se estuvo a las puertas de la toma del poder por vía electoral. Esa experiencia, dada la situación actual de la izquierda en el mundo, debería ser observada concienzudamente. La corrupción tuvo que ver con la caída de la URSS, del campo socialista y de muchas experiencias por donde se llegaron a abrir caminos hacia transformaciones revolucionarias. Claro que no fue la única causa, pero la corrupción moral, política, personal, ha sido un factor clave de las derrotas.
Ahora que es integrante del Consejo Político del Partido Socialista Unido de Venezuela -PSUV-, una instancia que forma parte del Comando Central Bolivariano, ¿siente que será más escuchado y tendrá mayor participación?
No sé aún que importancia va a tener este organismo, si en verdad va a tener importancia dentro de la vida interna del PSUV y en sus relaciones con el país, con el pueblo, con la maduración de la conciencia del pueblo venezolano. Eso está por verse. Por tanto, no sé si mis opiniones van a tener alguna importancia. Por mi parte haré un gran esfuerzo para que ese organismo tenga importancia y se haga sentir. Quiero agradecer por esa designación. La dirección del PSUV, sabe que yo no soy militante del PSUV, que he sostenido críticas sustanciales, al incluirme en ese organismo, han dado un paso positivo de apertura. Veremos que dice el día a día.
¿Está satisfecho con su trabajo en la constituyente?
No. La constituyente puede dar mucho más y el pueblo, la calle, espera mucho más y cotidianamente expresa su insatisfacción. Tiene que haber un debate más abierto y más amplitud para recoger todas las opiniones. En las comisiones se viene haciendo un gran trabajo, pero ello solo parcialmente se expresa en las sesiones plenarias. Deben darse debates más amplios, que se levante la mano y se pueda tener el derecho de palabra. Los constituyentes hemos demostrado que tenemos la suficiente madurez para opinar sobre cualquier tema.
Por fin, ¿cómo vamos a salir de esta crisis?
El presidente, el gobierno, las diversas instituciones y el pueblo no están jugando solos. El poder mundial, que es una alianza del capital financiero, la cúpula militar que controla una fuerza político-militar inconmensurable y las mafias que dominan el narcotráfico, intervienen directamente en la situación de Venezuela y desarrollan una poderosa agresión contra nuestra patria bolivariana. Como se sabe, está sobre el tapete una intervención militar en Venezuela, que tendrá un carácter no convencional. El gobierno colombiano es punta de lanza de esa agresión, pues aspira recibir un gran botín participando de la apropiación de las riquezas de Venezuela. De ganar Bolsonaro la presidencia de Brasil, él se sumaría abiertamente a la agresión para participar en el botín. Venezuela sería fragmentada y disuelta como nación. Por tanto, no es fácil establecer cuanto duraría la crisis venezolana. Puede prolongarse por décadas y costarnos miles de muertos, heridos, desaparecidos, asesinados, torturados…El Presidente Chávez llegó a hablar de la guerra de los cien años. Es posible que se genere una guerra por toda la región latinocaribeña, que se incendien distintas hogueras por todo el continente. Hasta en el interior de EEUU y en otros lugares del mundo. No quiero decir que está por verse, pues espero que esto no ocurra, pero no depende sólo de nosotros. Si la patria es agredida, ella tiene que defenderse y correrá la sangre

















