Por Gonzalo Abella*
Para los amigos honestos que cuestionan la aparente “debilidad” del gobierno de Delcy Rodríguez en su negociación con USA, quiero recordar algunos eventos que ocurrieron en el siglo XX en momentos de triunfos revolucionarios.
En 1917, durante la Primera Guerra mundial triunfó la revolución obrero-campesina en Rusia. Mientras se consolidaba el poder soviético en Petrogrado (San Petersburgo) y en Moscú, las líneas del frente se desplomaban y el avance alemán se volvió incontenible. El gobierno encabezado por Lenin propuso la paz inmediata y Alemania (muy golpeada en otros frentes) aceptó una paz con Rusia, pero anexionándose grandes territorios del antiguo imperio sarista. Y el gobierno soviético tuvo que aceptarlo. Aún un el seno de su propio partido (Comunista-b) Lenin fue duramente cuestionado por esta concesión. Más cuestionado aún porque la familia materna de Lenin era alemana, y ya los socialistas “moderados” habían insinuado que Lenin era un agente del imperio alemán. Pero la historia le dio la razón a Lenin en cuanto a las concesiones territoriales que debió hacer en ese momento.
En enero de 1959, cuando triunfó la Revolución Cubana, muchos pensaron que Fidel iba a expulsar de inmediato a los yanquis de la base naval de Guantánamo, emplazada en suelo cubano. Pero el gobierno cubano evaluó cuidadosamente la correlación de fuerzas, y la base
naval yanqui de Guantánamo sigue ahí, con su insolente y criminal presencia hasta el día de hoy. Incluso esta base imperial fue (el pasado 3 de enero) un punto de trasiego de Maduro y Cilia cautivos desde un helicóptero a un avión estacionado en esa base.
Parece que el próximo 17 se inicia el juicio contra los dos heroicos cautivos. Estando en una cárcel especializada en torturas y desapariciones, no sabemos cómo llegarán ambos al juicio, en qué estado de salud física y mental. Pero si llegan con la lucidez y la intrepidez que siempre los caracterizó, el gobierno de Trump está en vísperas de una derrota impactante ante la opinión pública mundial y local.
Cuando Venezuela vio instalarse una flota de guerra completa ante sus costas, supo que una invasión era inminente. Y que esa invasión era una acción urgente para el Imperio desesperado, porque Venezuela había cerrado un año de extraordinarias victorias económicas y sociales. Y al leer correctamente lo que se avecinaba, entonces, como parte de su estrategia defensiva, Venezuela organizó una serie de eventos internacionales en su suelo, para que la opinión pública mundial conociera directamente su realidad.
Y ahora, con la rabia apretada, mientras el gobierno bolivariano mantiene un lenguaje moderado y conciliador, por debajo se activan los pilares de la resistencia:
1) la alianza interna: pueblo organizado-Fuerzas Armadas-policía bolivariana,
2) el llamado a movilización a los pueblos del mundo, y
3) la consolidación de la alianza estratégica con Estados soberanos.
Las elecciones que llevaron a Maduro a renovar su mandato fueron absolutamente legítimas, y así lo destacaron los observadores internacionales presentes. Venezuela, en un acto de soberanía y dignidad, negó la entrega de actas a la OEA. Y la Socialdemocracia mundial con su cobardía característica, se negó a cerrar filas con la Venezuela bolivariana.
Pero también es comprensible el enojo de las familias venezolanas que abandonaron su suelo en 2018, cuando el bloqueo yanqui, el sabotaje desde el exterior, el desabastecimiento artificial, y la violencia mercenaria desatada por entonces en las calles, les hicieron creer en la propaganda yanqui de que todo era culpa de Maduro. El bombardeo mediático universal alimentó con atroces mentiras repetidas hasta el hartazgo, la denuncia de que en Venezuela había una dictadura terrorista.
Volvamos a la Historia. Cuando la URSS fue invadida por Hitler (1941), su Gobierno no llamó a sus pueblos a “defender el socialismo” sino que los convocó a todos a participar en “la Gran Guerra Patria”. Esta comprensión de responder con la máxima amplitud es coherente con la liberación en Caracas de opositores involucrados en los alzamientos subversivos pero que no tenían delitos de sangre. La señal es clara.
Esto recién empieza.
*desde Uruguay
















