«Vivimos profunda confrontación sistémica entre China y Estados Unidos»

Entrevista a Enrique Dussel Peters para Blog América.

Enrique Dussel Peters es un economista y politólogo mexicano,
profesor de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de
Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM). Ha colaborado y coordinado investigaciones y consultorías
para la UNAM, la Comisión Económica para América Latina y el
Caribe (CEPAL), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otras instituciones.
Actualmente es uno de los intelectuales latinoamericanos más
destacados en el estudio de las relaciones de esta región
con China. Es el Coordinador del Centro de Estudios China-México
(Cechimex) de la Facultad de Economía de la UNAM y de la Red
Académica para América Latina y el Caribe (Red ALC-China). [1]

Blog América acude a la voz de Dussel Peters en aras de
comprender mejor el contexto global de cara a los desafíos que
tenemos los países de América Latina y el Caribe. Consideramos
de primer orden

Magdiel Sánchez Quiroz, entrevistador:

1.Empecemos con una cuestión muy elemental, desde la
inmediatez desde la cual el común de la gente de América
Latina ve a China, hay dos referencias contradictorias: una
relacionada con el Made in China, lo que llega de China son
productos malos, baratos y de desperdicio, “no compres esto
porque es chino”; a su vez hay una admiración creciente hacia
ese país, que lo concibe como un mundo del futuro. La gente
mira videos en TikTok o en alguna de esas plataformas, sobre
los procesos de robotización y automatización de las ciudades
chinas. Entonces, ¿cómo tener una visión más aproximada a la
realidad? ¿Cuál de esas dos chinas existe? ¿Cuál de estas nos
llega a América Latina?


Enrique Dussel Peters, entrevistado:

Primero que todo yo te diría: existen muchas chinas. China tiene
casi 10 millones de kilómetros cuadrados, 1400 millones de
habitantes, culturas y civilizaciones milenarias diversas de más de 4
mil años de existencia.
1400 millones de habitantes es, a grandes rasgos, el doble de
América Latina y el Caribe. Cuando uno habla de América Latina y
el Caribe, alguien dice: “Quiero ir a visitar América Latina y el
Caribe, ¿qué me sugieres?”. Yo siempre digo: de las Malvinas a
Tijuana está La Habana y está Belice; está Ecuador y está Machu
Picchu ¿Cuánto tiempo tienes? Tres días, híjole. Está duro, ¿no?
Esto para llamar la atención controversial ante la generalizada
ignorancia y también racismos que existen en América Latina y el
Caribe con respecto a Asia y con respecto a China. Es importante

comprender que China es la principal economía del mundo
(tomando el producto interno bruto medido en poder de
compra). Desde 2016, Estados Unidos es la segunda. Esto lo
dice el Fondo Monetario y el Banco Mundial. Y nosotros
seguimos creyendo que Estados Unidos es la primera y
entonces renegociamos el TMEC, le rogamos una relación de largo
plazo en todos los aspectos. El mundo ha cambiado y muchas de
las élites, incluyendo las académicas, no nos hemos dado cuenta y
seguimos concentrados en que lo más importante es Estados
Unidos y la Unión Europea.
Además, en el último lustro, China se ha convertido en el líder
tecnológico. Hoy en América Latina y el Caribe las principales
importaciones de China son bienes de capital. Es decir, estamos
importando productos de la mayor relevancia, para el
funcionamiento, el aparato productivo. Importamos más bienes de
capital de China que de Estados Unidos o de la Unión Europea.
Entonces, eso significa que además de baterías, calzado, ropa
interior que se vende en el metro Insurgentes, en Tepoztlán, en La
Habana o donde fuera, estamos importando para autopartes
automotrices, telecomunicaciones, electrónica.
Tenemos que comprender que China ya no es solo calcetines y
ropa interior, sino que son antenas de empresas chinas que tienen
el monopolio en México y en América Latina para que tú y yo
podamos tener este diálogo. De otra forma no lo podríamos tener.
He señalado dos temas, pero podría señalar otros 20 para
simplemente contextualizar en tiempo y espacio, como decía el
viejo Carlos Marx, la relevancia de China en el 2000, el 2026 y en el
siglo XXI.
Todo esto nos lleva a una discusión conceptual en la que hemos
estado trabajando los últimos 25 años, por fuera de lo que pulula en
los análisis regionales sobre China, que suelen ser cuadros y
gráficos tipo “en mayo cayó 3%”, “en junio subió dos y en julio…”
¡En fin! Un análisis descriptivo que duerme a cualquiera. Lo
relevante es una discusión conceptual, para empezar una
discusión medianamente estructurada en torno a tres
conceptos [2] :
Primer concepto: Un proyecto de globalización con
características chinas. Esto es de la mayor relevancia en las

discusiones con Estados Unidos, Cuba, México, Venezuela, incluso
con países con los que China no tiene relaciones diplomáticas como
Paraguay, Guatemala y otros: la propuesta de hace más de una
década por parte de China con respecto al resto del mundo y al Sur
Global.
Segundo concepto: nuevas relaciones triangulares. En el siglo
XXI estamos viviendo una profundísima confrontación
sistémica entre Estados Unidos y China. El reto es qué hacemos
terceros países y regiones. Cuba, México, Argentina, Brasil, pero
también Vietnam, Alemania o países africanos. Nuevas relaciones
triangulares en contra de discusiones sobre la nueva Guerra Fría, el
multilateralismo, etcétera. Tenemos dos grandes potencias. No
demerito a Brasil, ni a Rusia, ni a la India, pero no están al nivel de
Estados Unidos ni de China. Nuevas relaciones triangulares. Eso
exige una agenda muy concreta de México, Brasil o Ecuador sobre
telecomunicaciones, inversiones, turismo, cientos de temas
¿Quieres tener Institutos Confucio? Te va a llamar la embajada de
Estados Unidos y te va a decir: por qué tienes a estos espías chinos
en la UNAM. En la UNAM tenemos orgullosamente un Instituto
Confucio, seis en México en la actualidad.
Tercer concepto: El sector público en China. El sector público
en China es una institución que no existe históricamente o en
la actualidad en algún otro lugar.

El sector público en China, desde 1949 con la República Popular
China, se caracteriza por dos componentes: Por un lado, tiene una
profundísima y violenta competencia entre las propias empresas de
propiedad pública.
El sector público es la suma del gobierno
central, pero también de las ciudades, provincias y municipios.
Entonces existen empresas automotrices, de textiles, etc, de
propiedad pública que compiten entre sí. Competencia violenta. Por
otro lado, el sector público está bajo la coordinación del Partido
Comunista de China.
Hoy en día, el 40%, el producto interno bruto de China es propiedad
del sector público. No existe ningún otro país en el mundo en donde
el sector público represente siquiera el 5% del producto interno
bruto bajo características de competencia y coordinación.

¡Wow! ¡Qué bárbaros estos chinos sacaron una batería eléctrica
para autos que pesa 200 kilos! No es un milagro ¡Milagros al
Vaticano! Se trata de un sector público, ingenieros del Partido
Comunista de China, que vienen trabajando hace 25 años en eso.
Empezaron con baterías de 200 gramos para celulares, hoy en día
son de 250 kilogramos y son el núcleo de los autos eléctricos.
Actualmente China produce el 75% de los autos eléctricos a nivel
global.
Insisto, estamos en un nuevo mundo socioeconómico:  China como
mayor economía y líder tecnológico. Desde ese contexto es que
tenemos que comprender, desde una perspectiva latinoamericana y
caribeña, a la República Popular China.

MSQ: Ante lo que tu nombras como nuevas relaciones
triangulares, hemos visto en América Latina, por lo menos
desde el gobierno de Trump, un recrudecimiento de la violencia
y el control imperial de Estados Unidos sobre la región. La
Nueva Estrategia de Seguridad Nacional directamente busca
cerrarle el paso a China ¿Cómo pueden pensarse las
posibilidades de relaciones triangulares en un escenario en el
que Estados Unidos está asumiendo ese tipo de relaciones
como una guerra?

EDP: Yo invitaría de nuevo a revisar con mayor detalle conceptos
en tiempo y espacio, como el de nuevas relaciones
triangulares. Desde 2017, en la primera presidencia de Donald
Trump, se reconoce a China como un igual, una gran potencia.
En inglés se habla del great power competition. Pasa en la
primera presidencia de Donald Trump, luego con Biden y se
refuerza en la segunda presidencia de Trump.
Para seguir respondiendo añadiría un cuarto concepto: security
shoring. Hay una cantidad enorme de shorings, el onshoring,
offshoring, nearshoring ¿De qué tratan todos esos conceptos? La
relocalización de procesos la conocemos en México, Centroamérica
y el Caribe desde los años 60. Pero no estamos hablando de lo
mismo. Desde 2022, con Joe Biden se planteó la relación de
Estados Unidos con respecto a China como un tema de seguridad
nacional. De allí el concepto de security shoring. Es decir, todas las
relaciones de Estados Unidos con China en comercio, turismo,

academia, cultura y docenas de temas, pasan primero por la
seguridad nacional de Estados Unidos. Entonces, la importación de
autos eléctricos puede afectar a la seguridad nacional.
Telecomunicaciones, también. Las universidades estadounidenses
tenían más de 100 institutos Confucio. Hoy en día no queda
ninguno. Todos fueron cerrados por el Departamento de Estado Los
académicos que trabajamos sobre China en América Latina no
recibimos visa de Estados Unidos.
Desarrollamos el concepto de security shoring y sus implicaciones
en Ecuador, en México y en Argentina. Esto ocurre desde 2022. A
partir de enero de 2025, cuando regresa Donald Trump, todas sus
nuevas órdenes ejecutivas, que son más de 130, empiezan
hablando de un problema de Seguridad Nacional a causa de China.
Dice Estados Unidos, una y otra vez: No quiero ver a empresas
chinas, no quiero ver a institutos Confucio, no quiero ver comercio
con China, no quiero ver insumos chinos, no quiero ver al turismo
chino. No es solo un tema comercial. Es lo que se está discutiendo
en las últimas rondas de renegociación del TMEC entre México y
Estados Unidos.
El principal tema es la seguridad económica. Es un concepto
muy diplomático. En el caso de México, Trump le exige que no
comercie con China. Pero ¿cómo haces si China es el líder
tecnológico y las empresas estadounidenses establecidas en
México son las principales importadoras de productos
chinos? Los autos dicen Made in México, pero tienen llantas
chinas, arneses chinos, monoblocks chinos. Entonces ¡dile a
General Motors y a Ford que no importen desde China! Pequeñas
contradicciones de las nuevas relaciones triangulares.
Estos conceptos de nuevas relaciones triangulares y security
shoring desde una perspectiva estadounidense, generan enormes
tensiones.
Donald Trump fue a Pekín este año y dijo ¡Xi Ying Ping
es mi gran amigo! ¡Qué bello país! Sólo le faltó decir ¡qué bello
partido tienen! No lo dijo. Nótese el sarcasmo. Pero al mismo
tiempo le exige a América Latina y el Caribe que rompa con China.
Le dice a Claudia Sheinbaum: si te encuentras con Xi Ying Ping
atente a las consecuencias.
Debajo de la coexistencia pacífica bilateral, el contexto es de una
profunda confrontación sistémica, sistemas políticos, sistemas

económicos diferentes. Eso demanda una agenda con respecto a
Estados Unidos. No podemos cerrar los ojos y decir, no existe
Estados Unidos, pero tampoco podemos ignorar a China. En
muchas élites en América Latina se plantea si nos relacionamos con
Estados Unidos o con China. Esa discusión es profundamente
ignorante. Se requiere una agenda estratégica general, pero muy
específica. ¿Voy a permitir que Huawei, la empresa en
telecomunicaciones más avanzada, más barata, más comprobada,
invierta en México, en Belice, en Uruguay o no? 
Y si no, entonces
me tendré que atener a AT&T que tiene la 4.5G, cuesta 3,4 o 5
veces más y renunciaré a la 6G que ya está discutiendo Huawei.
¡Bienvenidos a una enorme tensión!
Un par de meses atrás se reunieron 17 mandatarios de América
Latina en Miami en el Escudo de las Américas para fortalecer una
perspectiva, entre otras cosas, anti China. No participaron los
grandes países de América Latina ni del Caribe.  Pero ¿Quién es el
principal país importador en Paraguay? China y sin tener relaciones
diplomáticas. No tienen relaciones. Pero China es su principal país
importador. Contradicciones de la vida.

MSQ: En ese escenario, el desafío para los países de la región
tiene que ver, entonces, con cómo asumir esa relación tan
compleja en medio de esa tensión que se anuncia como
permanente. Consecuentemente ¿Cómo poder avanzar en esa
perspectiva frente a la hostilidad creciente de Estados Unidos?
En ese intento por reformular las relaciones, el ejemplo de la Unión
Soviética siempre vuelve. Por lo menos desde muchas posiciones
de izquierda se tiene una cierta esperanza de que en condiciones
tan complejas y adversas, un factor externo actué para posibilitar un
cambio en la correlación de fuerzas. Se tiene presente el Consejo
de Ayuda Mutua Economía de la URSS y entonces, se mira a China
como ese posible aliado que puede ayudarnos. ¿Qué tan probable
es esto? ¿Cómo crees que puede ser el camino para revertir ese
escenario de tanta hostilidad hacia los esfuerzos que intentan
plantearse por fuera de la dinámica de supeditación a Estados
Unidos?

EDP: China ya ha cambiado esta configuración en el siglo XXI. No
tendríamos la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, firmada
a inicios de diciembre de 2025 por la Casa Blanca, si no
existiera China. El planteamiento explícito es: no quiero
competidores y actores extras regionales ¡Léase China! No está
hablando de la India, no está hablando de Rusia. Hablan de
China. Porque este continente es mío y yo hago lo que quiero, dice
Estados Unidos.
Sorprendentemente, en las mismas fechas, China lanzó un
documento de estrategia de largo plazo. En el documento
chino la palabra cooperación aparece más de 150 veces en sus
20 páginas. Cooperación en cultura, en educación, en ciencia y
tecnología, en deportes, en seguridad nacional, en energía
nuclear. En contraste, en la Estrategia de Seguridad Nacional de
Estados Unidos, el concepto de cooperación aparece tres veces y
exclusivamente en el ámbito militar. Yo no voy a cooperar con algo
que es mío, dice Estados Unidos.
Estamos frente a dos visiones bien diferentes. La respuesta de
Estados Unidos viene muy tarde. Desde el Centro de Estudios
China-México (Cechimex) y la Red Académica de América Latina y
el Caribe sobre China, venimos analizando cómo, desde finales de
los noventas, la presencia china en América Latina y el Caribe viene
creciendo dramáticamente.
Siempre digo, un poco con sarcasmo,
imaginémonos un día sin China en América Latina y el Caribe.
Caminaríamos descalzos, sin calcetines, sin ropa interior. No
tendríamos telecomunicaciones. Los puertos y aeropuertos y metros
no funcionarían. Complicado. 
Pero claro, Estados Unidos se enteró
vía ese security shoring en el 2022 de esta nueva realidad y
dijo ¿Qué hace China nuestro patio trasero? Pues ya están metidos
en la cocina, en la alcoba. La respuesta estadounidense viene muy
tarde.
En fin, se trata de un proceso complicado donde, con base en
el concepto de nuevas relaciones triangulares, la exigencia es
una agenda y una estrategia nacional diferente en Paraguay,
Argentina, en Colombia, en México. Una estrategia con Estados
Unidos y con China. En la mayoría de los casos,
sorprendentemente, los países latinoamericanos hemos fallado
ante la ausencia de una agenda específica.

Recomiendo leer mi texto: “México ante una encrucijada histórica
Entre la nueva seguridad nacional de Estados Unidos y la
cooperación con China”.  Allí hay nueve propuestas de qué hacer
en el corto plazo con respecto a China, en términos macro, en
términos estratégicos y con respecto a temas específicos.
La mayoría de los países dedican 26 horas diarias a Estados
Unidos y a buscar reaccionar ante las ocurrencias de Donald Trump
¿Y China qué? Nada. Hablaremos de China cuando termine con
Trump y sus exigencias. Ya nos dijo Jamieson Greer, el
representante comercial de Estados Unidos para las negociaciones
del TMEC con México, van a hablar con nosotros en 2027. Y
México va a postergar el diálogo con China por eso. No es nuevo.
Llevamos 30 años en esa misma dinámica. En el COVID se dijo que
no se podía hacer eso, que no estábamos preparados ¿Qué
queremos con respecto a China? ¡Quién sabe!
Ni Argentina, ni
Brasil, ni Honduras, ni México le han dedicado suficiente al tema.
Desde 2008, China ha publicado tres documentos sobre su
propuesta de relación con América Latina y el Caribe. Yo siempre
digo con sarcasmo: hay un portafolio de opciones que ofrece China,
desde un torneo internacional de ping pong hasta una central
nuclear, y en medio ahí cientos de opciones ¿Qué quieres? ¡Híjoles!
Mejor ping pong porque el resto la verdad es que no se nos vaya a
enojar Washington. No sabemos lo que queremos con respecto a
China. No estamos cumpliendo siquiera en el medio académico con
académicos especializados con respecto a China. ¿Cuál es el
pensamiento de Xi Yingping? ¿Qué es lo que propone? ¿Qué es el
Partido Comunista de China? ¿Cómo son las provincias en China?
Somos profundamente ignorantes sobre la principal economía del
mundo y el líder tecnológico global.
¿Cómo son los turistas chinos? China fue el principal expulsor de
turistas desde antes del COVID, y ya está recuperando esos
niveles. Hablamos de 150 millones de turistas chinos. ¡Imagínate,
con el 0.1% no te das abasto! Los turistas chinos no van a Tulum,
no van a la playa en Colombia o a La Habana, sino que tienen otros
intereses. Bueno, pues hay que dedicarse a ese turismo. Requieres
guías que hablen chino, saber qué comen, qué toman, qué les
interesa. No comen tortillas y mientras no les expliques lo que es
una tortilla, el tequila o una pupusa o lo que sea, no funciona. Si lo

logramos, no nos vamos a dar abasto. Pero por ahora no estamos
cumpliendo, particularmente las élites latinoamericanas están
fallando.

MSQ: En este desafío hacia el encuentro con China para
reformular las relaciones regionales ¿se puede pensar que ese
tipo de relaciones comerciales pueden avanzar, de alguna
manera, hacia un escenario post- capitalista? ¿o son
meramente capitalistas sin imperialismo estadounidense?

EDP: China y concretamente el Partido Comunista de China,
son altamente pragmáticos. La mayoría de países
latinoamericanos y caribeños ya cuentan con relaciones
diplomáticas con China desde los años setentas, hace más de 50
años. Algunos países antes, algunos después, otros al día de hoy
no.
¿Cuáles son las condiciones chinas para entablar una relación
diplomática? El primer paso es el principio de una China. Taiwán es
parte de China. Si no aceptas esta prioridad, esa nación no está
dispuesta a entablar una relación diplomática. Y esa prioridad la fija
también con Estados Unidos, con la Unión Europea, con Cuba, con
México y con cualquier otro país. Detrás de eso está la no injerencia
en asuntos domésticos. Tú no te metes en temas nacionales y yo
tampoco interferiré en tus asuntos domésticos.

China inició relaciones diplomáticas con Chile, por mencionar un
caso que me parece llamativo, bajo el mandato de Allende en 1970.
Era un gobierno de centro izquierda y socialista. Hubo un golpe
militar, se impuso un gobierno derechista que desapareció, mató a
más de 3 mil personas, algunos consideran algunos dígitos más.
Después salió Pinochet, continuó con gobiernos de centro
izquierda, centro derecha, centro ¡qué sé yo! Y la relación se
mantuvo. China quiere una relación con Chile. ¿Cuál es el límite de
esta relación pragmática? Pues no lo he visto. Yo no he visto que
China rompa relaciones con Nicaragua. Está debate.
Personalmente me parecen lamentables los múltiples hechos en
Nicaragua, aunque China continúa su la relación con Nicaragua y
con países de derecha, centro derecha, centro izquierda. No tienes

que ser un país comunista o socialista. Bolsonaro y Milei, hoy en día
han sido muy críticos de China, pero las relaciones continúan.
Sería iluso buscar que China impulsara procesos de izquierda en
América Latina y el Caribe. No lo ha hecho en América Latina ni en
el Caribe, pero tampoco lo ha hecho en Asia, en Vietnam, en las
Filipinas, en Indonesia, etc. China respeta el principio de una China.
Eso es fundamental. Tú no te metes en asuntos domésticos, yo no
me meto. Pero en occidente dicen: China es como nosotros, así es
que les va a exigir y se va a meter y va a haber programas de
choque y les van a exigir que reduzcan su gasto social para lograr
menos inflación. No lo ha hecho en las últimas décadas.
En América Latina y el Caribe tendremos que tomar nuestras
decisiones. Iniciar y permitir procesos políticos socioeconómicos
propios. Discusiones sobre el viejo tema de la propiedad, porque la
principal economía del mundo se maneja con una economía política
del sector público, con un sector público y un sistema de la
propiedad diferente. Se ha perdido por completo en América
Latina y el Caribe el debate sobre la propiedad, incluso en
partidos políticos de izquierda, tanto socialistas como
comunistas.
En la principal economía del mundo, el líder tecnológico, 40% de su
producto interno bruto es propiedad del sector público. El tema de la
propiedad pareciera ser un no tema, un insulto y uno diría, propio de
añoradores del pasado. La ciudad de Pekín responderá:  por eso
estás como estás. Incapaz de diseñar un tornillo. Olvídate una
batería eléctrica. Mis principales empresas, líderes tecnológicas son
mayoritariamente públicas.
No se trata de copiar y pegar un modelo, pero sí exige una reflexión
profunda sobre estas cuestiones y para conocer mejor a la
contraparte china. Hasta ahora esto no ha sucedido.
Hay que hacer una tarea mucho más detallada para comprender lo
que ofrece China ¿De dónde viene? ¿Qué instituciones tiene?
¿Qué es el Partido Comunista? ¿Cuáles son sus prioridades en el
siglo XXI? ¿Cuál es el discurso de Xi Ying Ping en el 2026?
 ¿Qué
es lo que ofrece en términos concretos? Eso no se ha hecho. [3]


MSQ: Resalta por esta última intervención, y por varios
elementos que has compartido, la cuestión concerniente al

sector público en China, que tiene la propiedad
correspondiente al 40% del PIB, que es rentable y competitivo.
En contraste, en América Latina predominantemente se viene
dando una reducción del sector público y se le considera poco
rentable, se piensa que se debe dejar de invertir en el sector
público

EDP: Tienes un largo listado durante 40 años de neoliberalismo,
donde hasta los partidos de derecha e izquierda en América Latina
y el Caribe parecieran estar convencidos del tema. El tema de la
propiedad no se toca.

MSQ: ¿Qué pistas podrías darnos para comprender mejor
cómo es que opera el sector público en China? ¿Cómo
interviene el Partido Comunista para que pueda tener esas
características que no tiene América Latina?

EDP: En varias de las publicaciones que he trabajado se da una
discusión muy detallada sobre el tema. Yo creo que el gran
pensador al respecto es Deng Xiaoping. Desde finales de los
setenta él abrió esta discusión.
Insistiría en esta discusión conceptual desde los setentas en China
y las implicaciones que ello tiene hasta el 2026, cuando uno revisa
la cadena global de valor, autopartes automotriz ¿Quién es el
principal productor de autos en China hoy? Se llama BAIC. Poca
gente se fija que el significado de las siglas son Beijing Automotive
Industrial Corporation. Propiedad única de la ciudad de Pekín. Esto
llamará la atención a mucha gente de izquierda, de derecha, de
centro en América Latina y el Caribe ¿Cómo es que BAIC es
propiedad de la ciudad de Pekín? Es como si la ciudad de
Montevideo, Buenos Aires o la Ciudad de México fueran el principal
productor de autos. BAIC produce más autos que todas las
compañías instaladas en México juntas.
Me parece que la experiencia del sector público en China debería
de discutirse abiertamente en los partidos políticos de izquierda y
derecha, desde una perspectiva de un proyecto de desarrollo
nacional ¿La propiedad es un concepto relevante para un grupo de
temas estratégicos o no? ¿O seguimos como en el caso de México,
que tenemos prácticamente sólo dos empresas públicas y las dos

están técnicamente quebradas?. A ellas, durante décadas y
décadas se les ha robado todo lo que se ha podido robar. Han sido
la gallina de los huevos de oro. Ahora se dice que están quebradas,
entonces hay que privatizarlas.
La invitación es a pensar en un sector público diferente, con
prioridades, con procesos de competencia y con procesos de
coordinación en el largo plazo. Es un sector público diferente al que
conocemos en América Latina y el Caribe en las últimas décadas.
Pero para empezar una discusión sobre China, hay que reconocer
un elemento más. China no solo destaca por un proceso de
escalamiento tecnológico, líder global, sino que además destaca por
un tema tan significativo, probablemente el más significativo, que es
la reducción de la pobreza absoluta. China ha logrado eliminar la
pobreza absoluta de 800 millones de habitantes en los últimos 40
años.
Lo dice el Banco Mundial. 800 millones de habitantes es más
que toda la población de América Latina y el Caribe. Y en México y
América Latina seguimos discutiendo sobre la posibilidad de
disminuir la pobreza absoluta. Damos dos pasos para adelante y
tres para atrás, y allí vamos.  Vienen las delegaciones chinas para
aprender lo que no hay que hacer. América Latina es un caso para
no hacer.


MSQ:  Para cerrar, en los últimos meses se han intensificado
los choques militares de Estados Unidos con países del este
de Asia. Ocurren bloqueos militares en el estrecho de Ormus y
en el de Bab El Mandeb.
Hay una tensión muy grande. Varios
economistas indican que aún no llegan los impactos de esos
sucesos y que aún faltan algunos meses para que el mundo
entero sienta, de manera muy dura, este conflicto y los
estragos que implican los retrasos en la circulación del crudo y
de los demás hidrocarburos. En ese contexto de posible
estallamiento de una crisis económica ¿Cómo puede
expresarse ese escenario de crisis en América Latina en
relación con la pugna entre China y Estados Unidos?

EDP: Estamos hablando explícitamente, me parece a mí, de esta
nueva relación triangular en el siglo XXI. En el ámbito de esta
exigencia de Estados Unidos, de su security shoring: México,
Argentina, quien fuera, te atienes a mi política en contra de China,
que favorece a mi seguridad nacional, o atente a las consecuencias.

No se requiere doctorado en leyes, derecho o economía para
decir: la Seguridad Nacional de Estados Unidos no es
necesariamente la mía.
Las implicaciones de las erráticas medidas de este security
shoring desde 2022 y, particularmente desde enero del 2025, al día
de hoy han sido muy evidentes. El petróleo está a 100 dólares por
barril y sigue en aumento. En casos como México, no hemos visto
el aumento de la gasolina, pero es porque la empresa Pemex,
volviendo al sector público, es la que carga con la diferencia. No
nos damos cuenta en algunos países sobre el significativo aumento
de los energéticos y las gasolinas de las camionetas, el transporte,
mi auto sigue costando lo mismo, pero se va a crear un boquete
fiscal enorme que tú y yo y otros vamos a pagar de una u otra
forma. Nos enteraremos al final de año que el costo de la gasolina
en Alemania hoy en día es de 45 pesos por litro, y acá seguimos
pagando la mitad.
Entonces, el impacto es muy evidente. El impacto de todo esto, en
ciertos países de América Latina, en términos de presiones por
parte de Estados Unidos, es muy evidente. Pero yo te diría que,
como contraparte también, estamos siendo testigos de un cambio
tectónico.
Está muy de moda esta discusión de la geopolítica y la
geoeconomía. Yo soy muy crítico del uso de esos términos. De lo
que estamos hablando es de la competencia sistémica entre
Estados Unidos y China. Y si es eso lo que quiere discutir bajo
geoeconomía ¡pues llamale así! Pero hay muchos colegas que no
saben de Estados Unidos ni de China, menos de su confrontación
sistémica. Me parece importante concretar los temas y no caer en
generalizaciones que están de moda en la actualidad vinculadas a
temas del orden mundial (multipolar), la (nueva) Guerra Fría, los
BRICS y otros. No estamos siendo testigos de un orden mundial
multipolar, sino de una confrontación sistémica entre Estados
Unidos y China y con proyectos de globalización contrastantes.

La presencia china en América Latina y el Caribe, no obstante
las amenazas y chantajes de Estados Unidos,
sorprendentemente sigue creciendo en comercio, en
inversiones, en proyectos de infraestructura, en

financiamiento, en temas culturales, en temas académicos, en
temas tecnológicos.
México busca sustituir importaciones con poco éxito. Sin recursos,
sin personal ni funcionarios especializados. La discusión es
diferente en México que en Brasil. Brasil está a más de 7 mil
kilómetros de Estados Unidos. Nosotros tenemos una frontera de 3
mil kilómetros con Estados Unidos. Es diferente que en Cuba,
donde están planteando planes de invasión y que está en la mira de
los halcones de Estados Unidos. La discusión es muy diferente en
estos tres países y muchos otros. Pero de nuevo, es una nueva
relación triangular en todos los casos. En todos China tiene una
presencia todavía menor en el ámbito militar, pero muy significativa
en otros ámbitos, y estoy seguro que si hablamos sobre estos
temas en 10 años, continuará aumentando.
Hace 10 años hubiera sido impensable que China se convirtiera en
el principal actor y competidor extra hemisférico en América. Ya son
10 años y van en aumento sustantivo. Estamos siendo testigos
del ocaso de un imperio, con bombas nucleares, que tiene un
sistema militar muy potente todavía, pero que en el ámbito
productivo, comercial y de inversiones tiene un declive
dramático, ni hablar en las nuevas tecnologías.
Estamos en condiciones en América Latina y el Caribe, incluyo a
toda la región, de empezar a reflexionar sobre este proceso, porque
el mundo, cuando se firmó el TLCAN y los acuerdos del libre
comercio en los ochentas y noventas, ya no existe. El mundo ha
cambiado dramáticamente desde entonces y el mundo de los
tratados de libre comercio ya no existe. No existía en ese momento
China y hoy en día China es el principal exportador, la principal
economía global.
Entonces, ¿vamos a empezar a reflexionar y cambiar el chip en
términos de políticas muy concretas hacia China o vamos a seguir
en un debate altamente ideologizado? ¿Vamos a Miami y juramos
religiosamente nuestra lealtad y nuestra fe religiosa ante el Imperio?
¿Qué crees? Pues mi principal importador es China, aunque le jure
lealtad al emperador.
Todos hablamos de diversificación en América Latina y el
Caribe(con respecto a Estados Unidos). En el caso de México, pero
también en Centroamérica, el Caribe, en toda la región ¿qué

significa diversificarse de Estados Unidos? Las políticas en el corto
plazo, todas, indican que las políticas de Trump desde 2025
reconcentrarán el comercio con Estados Unidos.

nOTA
El entrevistado invita a acceder a los siguientes portales para
conocer más de las investigaciones sobre las relaciones de América
Latina y el Caribe con China:

Inicio


https://cechimex.org/

Inicio

[1]  Invitamos a considerar varios de los argumentos aquí expuestos en los portales del
Cechimex, la Red ALC-China y dusselpeters.com.
[2]  Para un análisis detallado véase: Dussel Peters, Enrique. 2026. México ante una
encrucijada histórica. Entre la nueva seguridad Nacional de Estados Unidos y la
cooperación con China. Análisis socioeconómicoen: y propuestas para el siglo XXI.
Instituto Nacional de Formación Política (INFP), MORENA: México, pp. 1-170. En:
https://dusselpeters.com/inicio-2/.
[3]  En 2025 la Red ALC-China ofreció, conjuntamente con la Universidad Renmin, un
curso en línea titulado “Implicaciones globales del socialismo con características
chinas en la nueva era” que puede consultarse íntegramente en: https://redalc-

Los artículos publicados en esta sección no necesariamente representan la línea editorial de Resumen Latinoamericano.

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