Por: Eduardo Orta Hernández
Soy Cagua. Soy Caribe. Soy Meregoto.
“El pueblo comienza a hacer
historia cuando la historia
es canto en la voz de sus
poetas”.
Luis B. Prieto F
Hoy, 4 de noviembre de 2026, amaneció Cagua nublada, más bien, intensamente oscuro el cielo, el día 3 tenía un color azul claro, hermoso que imitaba las playas del oriente venezolano. Daba la impresión que se iba a desprender un gran aguacero, de esos que le da nostalgia a Jorge Guerrero, y que lo inspira en la creación de unas originales letra, que parten el corazón de tanta añoranza, en medio de la sabana infinita, en el Cajón del Arauca, no obstante la amenaza de lluvia, la decisión estaba tomada, obligatoria la presencia, máxime por la invitación hecha, proveniente del honorable amigo, referente cultural y preclara letra Zamorana, como lo es Inocencio “Chencho” Adames Aponte. A quien le debo gratitud eterna por su generosidad.
La invitación, para que asistiera en el bautizo de un libro de poesía, la autora profesora villacurana, estimada y muy apreciada en todo el municipio Zamora del Estado Aragua, TERESA CARTAS, titulado LAS FLORES DE MI JARDÍN, impreso en los talleres de la prestigiosa Editorial Miranda, árbol de mil frutos cuando hablamos de impresiones de libros, de difusión de saberes, de ilustre grafía de eminentes escritores del Estado Aragua, de Falcón y otras tierras de nuestra patria venezolana.
Toda una mañana para disfrutar, la invitación para las 9:OO am, el deseo porque amaneciera más rápido y encontrarme con LA CASA PULPERÍA ZAMORA, sede del evento, dirigida por otro referente cultural, como lo es Wladimir Miró, hombre sencillo, cordial y amable. En el camino, en la ruta de 30 minutos, la fiebre por llegar y asistir al acto, la tenía a millón, subía más cada kilómetros, casi carbonizado por el deseo, la felicidad y la alegría de encontrarme con tan selecto poetas, amigos todos, la grandiosa y amable poeta Elizabeth Romero, la notable poetisa Lirys Mijares, la pluma de las gracias divinas, de la anécdota del pueblo, de las casas de grandes ventanas y de sus notables habitantes, Carmen Muñoz de González (mi querida prima), el polifacético y multiplicado por mil, en las tradiciones y la identidad cultural, vigilante y protagonista sin igual del baile de la burriquita y estudioso y practicante de la música del tambor, grato amigo, Luis Nuñez.
Se inició con la magistral presentación de la poeta Elizabeth. Romero, previa presencia y participación de Wladimir. Miró, de seguida se anunció al prologuista y editor del libro, Inocencio Adames A, quien expuso, permitiéndonos encontrarnos, por adelantado, con el poemario “Las Flores de mi Jardín”, confesó su gran emoción por encontrarse con la poesía, la “libérrima métrica de Teresa Cartas, con las líneas de una poesía muy propia “sin atadura de autores conocidos”, me impactó esa apreciación, sobre el carácter y estilo que define a la poetisa Teresa Cartas, donde el color de su “mundo interior, de la sensibilidad y los sentimientos” marcan cada hoja del poemario, este queda bajo la impronta de lo “subjetivo, lo íntimo y personal de la exquisita y fina sensibilidad” de la escritora. La grafía en cada página está llena de “amor, la plenitud de vida de una mujer sencilla, que ha escrito para el deleite del alma”. Continúa deleitándonos -Chencho- con sus apreciaciones, como escritor, editor, cronista y autor de una delicada, amable y deliciosa prosa poética, al afirmar que “Teresa habla con Dios. fuente de Paz y dulzura”, la obra es toda sensibilidad, también la naturaleza, la rosa, la montaña, el río, el mar, las aves, los crepúsculos”, es naturaleza viva en la escritura.
Un poemario que le canta al país, a la patria grande, al terruño. Son poemas que nos hace encontrar con las “cosas sencillas y bellas” que el sentimiento más puro es capaz de regalarnos para el disfrute y la dicha. Lo interesante, también, es destacar que la escritura, “Las Flores de mi Jardín”, es un lenguaje precioso, del pueblo, el que la gente entiende y cotidianamente habla, ¡¡que maravilla!!, sin oscuridades, ni rebuscamiento, sin complicar las cosas para parecerse a un genio, que nadie entiende y al que hay que adivinar, así que esté poemario es una invitación a encontrarnos con lo agradable de la vida, con lo hermoso, con aquellas cosas que nos hacen sentirnos humanos y que merecemos, letras como las de Teresa Cartas, honra y hace imperecedera la huella de la ciudad y de su gente, en cada poema escrito con el corazón y la razón, así en sublime quietud, homenaje a Dios, Crepúsculo encendido, Soneto navideño, Venezuela otra muestra, en ellos, nos deleitamos y descubrimos el arte de la poesía en los 44 poemas, que recomendamos leer.
Fue un espectáculo delicioso, único y original, en un ambiente cargado del espíritu de libertad, de rebeldía campesina, bajo la mirada serena, lectora, erguida en cuerpo humano, en ideas democráticas, de reparto igualitario y de grito de “Tierra y hombres libres” del General del pueblo soberano Ezequiel Zamora, en una paz humana que fluían de las coloniales paredes de adobe y piedra, convertida en pedagogía de una arquitectura que no volverá, construida con sentido de vida para vivirla, para el grato disfrute. Grandioso son los espacios de la Casa Pulpería Zamora, convertida en centro para la cultura del pueblo de Villa de Cura y de quien desee visitarla, ahí se encontrará con un museo bien cuidado, piezas indígenas en cerámica de los Tacarigua, armas y machetes de la época de la guerra federal, libros sobre Ezequiel Zamora y un humano y agradable trato por parte del equipo de dirección y de los trabajadores y guardianes del orden público, impecable todo.
Fue una mañana maravillosa, hubo variedad, buena atención, buen trato, el infaltable cafecito, las galletas, el jugo, las tortas caseras hechas por manos amorosas, entre risas, alegrías, afecto humano, en un ambiente íntimo, familiar, único y extraordinario. Pido que se repita en breve tiempo, seguro que no pelo de ir.
Sorpresa la participación de la Coral Nohebia Madero, dirigida por su directora Ivonne Peña, varias sus canciones, iniciando con el Himno Nacional.
Fue variada la lectura de poemas, por poetas y poetisas, de Villa de Cura, capital cultural de Aragua , preciosa ateneo, creadora de arte para el disfrute humano, asiento de saberes y exquisita pluma, cuna de grandes escritores y músicos, merecedora de las mejores instalaciones y espacio para desarrollar distintas actividades, como la danza, el teatro, la pintura y en general, todo lo que tenga que ver con el espíritu y las letras, también hubo la participación de poetas de otros municipios: Magdaleno, Sucre y lugares curcunvecinos.
Una sorpresa la participación de la voz villacurana de Beatriz Miró, que voz pa guena en el cantar del joropo, recia y clarita, de excelente pronunciación, siendo una intérprete y cantadora excepcional, la botó fuera de la cerca, con el “Corrio a Ezequiel Zamora, en letra de Italo Zapata, que prometo transcribir en otra oportunidad, es compromiso de su nuevo fans.
Otro que se la trajo para el grato disfrute de todos los asistentes fue José Luis Castro Ilarraza, con una movidas y agradables canciones, de lo mejor. Para otro encuentro con su voz, no deje de invitarme.
Con el pecho ancho y reanimado, volvimos al pueblo de los Meregoto, el de la resistencia indígena, que continúa en lucha por la derogación del cognomento El Empalao y la declaratoria del Parque Municipal Meregoto, por la construcción del Complejo Cultural Simón Bolívar, la imprenta, editorial y la biblioteca municipal, para el fomento de la lectura y de las artes en general.
Mil gracias poetas de Villa de Cura. Hasta la próxima.
Polvorín. Explosión insumisa de ideas. Un combate por la vida. Somos historia y poesía insurgente.