Venezuela entre terremotos y sanciones…

Por Jose Ernesto Novaez Guerrero

Los terremotos que han azotado a Venezuela en días recientes, con su terrible rastro de pérdida de vidas humanas, destrucción y desesperación, están siendo usados por los medios corporativos para entonar el Réquiem simbólico de décadas de Revolución Bolivariana. Todo, absolutamente todo, lo que ha caído o ha funcionado mal es culpa del movimiento político iniciado con la figura del Comandante Hugo Chávez. Ninguna responsabilidad tiene el «honroso» legado de la Cuarta República, con su estela de corrupción, abandono popular y manejos turbios.

En este capitalismo del desastre en el que vivimos, el dolor y la devastación son excelentes herramientas para reescribir la historia y cimentar el olvido. También para avanzar las terapias de choque que garantizan la dominación y subordinación de los países.

Algo que ha estado en el centro de la atención en estos días ha sido la respuesta sanitaria del país. Este es un tema sumamente delicado, que viene arrastrando graves carencias desde hace años, donde sin dudas juegan un papel la corrupción y el desmanejo de los recursos disponibles. No pretendo exculpar ninguna responsabilidad ni emitir un juicio sobre la realidad de estos últimos meses, luego de la cobarde y artera agresión norteamericana contra el país. Sin embargo, si quiero señalar que ningún análisis honesto de la respuesta sanitaria venezolana hoy puede obviar dos factores claves: el efecto del criminal sistema de sanciones que durante más de una década ha dañado todas las arterias económicas del país y, con ellas, su capacidad de sostener los programas sociales que han sido parte clave del proyecto político de la Revolución Bolivariana y la invaluable atención brindada por los profesionales de la salud cubanos en este país, sobre todo en las zonas más humildes y entre la población más golpeada por la crisis financiera del país.

El último informe de la ONU específicamente dedicado al impacto de las sanciones norteamericanas y de otros países sobre el sistema de salud venezolano se realizó en 2021 por Alena Douhan, Relatora Especial sobre las repercusiones negativas de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos. Hace un lustro, ya en informe recogía los siguientes impactos en el sistema de salud:

➡️Las sanciones sectoriales contra el petróleo, el oro y otros sectores estratégicos, el congelamiento de activos, las sanciones financieras y el exceso de cumplimiento («overcompliance») por parte de bancos y empresas agravaron la crisis económica y social preexistente y tuvieron un efecto devastador sobre la población.

➡️Los ingresos del Estado venezolano se redujeron en un 99 %, dejando al país con apenas el 1 % de los recursos de los que disponía antes del endurecimiento de las sanciones.

➡️Las restricciones financieras dificultaron el pago a proveedores internacionales y la importación de medicamentos, vacunas, equipos médicos, reactivos de laboratorio y repuestos para hospitales, incluso cuando existían exenciones humanitarias.

➡️La ONU constató que solo alrededor del 20 % de los equipos médicos estaban plenamente operativos debido a la imposibilidad de adquirir repuestos, mantenimiento y tecnología especializada.

➡️Entre el 50 % y el 70 % de las plazas de médicos y personal sanitario en hospitales públicos permanecían vacantes, lo que redujo significativamente la capacidad de atención del sistema de salud.

➡️La escasez de medicamentos e insumos obligó a suspender o retrasar tratamientos para enfermedades crónicas, trasplantes, terapias oncológicas, diálisis y atención de pacientes con VIH/SIDA.

➡️La falta de reactivos para determinar grupos sanguíneos afectó a 2,5 millones de pacientes y comprometió la atención de aproximadamente 123 000 personas que requerían transfusiones.

➡️La falta de anestésicos, antibióticos y otros insumos esenciales provocó la suspensión o postergación de alrededor de 180 000 intervenciones quirúrgicas.

➡️Aproximadamente 300 000 personas quedaron en situación de riesgo por la falta de acceso a medicamentos esenciales.

➡️Las dificultades para importar vacunas afectaron los programas nacionales de inmunización y alcanzaron a 2,6 millones de niños, aumentando el riesgo de enfermedades prevenibles.

➡️La Relatora destacó que el exceso de cumplimiento de bancos, aseguradoras y empresas privadas amplificó el impacto de las sanciones, ya que muchas entidades rechazaban procesar pagos o transportar bienes humanitarios por temor a sanciones secundarias.

Sucesivas actualizaciones orales de este informe por otros relatores u organismos, siguieron dando cuenta de la compleja situación del sistema sanitario del país, producto de las sanciones. También constataron el deterioro relativo de las infraestructuras de salud en el país, por falta de inversión adecuada en los necesarios mantenimientos. La baja cobertura de insumos médicos en el sistema público de salud, la baja disponibilidad de equipamiento médico y la carencia de profesionales han hecho que el panorama de la atención sanitaria pública en el país ya fuera sumamente complejo antes de la actual tragedia.

Aunque la situación económica del país vivió una relativa recuperación a partir de 2023, esta fue insuficiente para sanar todos los problemas acumulados, sobre todo porque las sanciones y sus efectos permanecieron invariables, lastrando cualquier recuperación posible.

Analizar el estado actual de la capacidad de respuesta de emergencia médica desplegada por el Estado venezolano hoy, ignorando el criminal peso de las sanciones es deshonesto y poco serio. Los alivios parciales anunciados recientemente harán poco para aliviar la situación, sobre todo porque son por tiempo limitado y para algunas transacciones específicas, con lo cual es probable que la mayor parte de las entidades financieras se sigan negando a canalizar los fondos, por miedo a algún tipo de sanción norteamericana. El famoso «overcompliance» del cual habla el informe de 2021.

Asimismo, analizar la capacidad de respuesta de emergencia médica desplegada por el Estado venezolano hoy ignorando el rol desempeñado por miles de profesionales de la salud cubanos que aún permanecen prestando servicio en la hermana nación sudamericana es, también, deshonesto y poco serio. Su presencia ha contribuido a salvar cientos de vidas.

Los medios corporativos, para sorpresa de nadie, han sido precisamente deshonestos y poco serios en su cobertura del tema. A la hora de analizar el panorama general del país y su respuesta sanitaria, cargan la mano en la responsabilidad del gobierno, apenas si mencionan las sanciones y sobran los dedos de las manos para contar los que han hecho referencia a los profesionales de la salud cubanos.

Admiro y respeto a todas las naciones y todos los profesionales que, en esta hora tan difícil, han tendido su mano a Venezuela. Pero, perdónenme el chovinismo, me llenan de profundo orgullo los míos. Hijos e hijas de un pueblo torturado por el imperialismo, que vive días terribles, y aún así es solidario y cálido.

Concluyo con un apunte a raíz de un comentario que veía en estos días. Más alla de la opinión que se pueda tener sobre el devenir político de Venezuela luego de este 3 de enero, nadie puede humanamente alegrarse por la desgracia de todo un pueblo. Y más un pueblo que ha sido tan generoso y solidario. Venezuela saldrá adelante de esta tragedia, con la ayuda de todas y todos. Venezuela, la hermosa y humana Venezuela, no está sola. Nunca lo ha estado.

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