Vendrá otro Bukele para Colombia??????

Por Mercedes López San Miguel 

El exsecretario general de la Unasur considera que las relaciones internacionales ya no se están dando entre Estados, sino entre gobiernos del mismo signo ideológico.


Una tragedia cruzó las vidas de Ernesto Samper e Iván Cepeda. El 9 de agosto de 1994, dos días después de que Samper asumiera la presidencia de Colombia, fue asesinado el senador Manuel Cepeda, de la Unión Patriótica. Su hijo Iván, quien iba a la universidad a dictar clases, se topó con el auto baleado; se bajó del colectivo en el que viajaba y, en medio del llanto, exigió ante las cámaras que no quedara impune ese crimen político.

“Ese hecho estableció una conexión personal”, dijo Samper a Página/12 desde un hotel de Bogotá. “Yo era amigo de Manuel, entonces la conexión fue de sangre”. Los años unieron al expresidente y a quien sería senador por más de una década en los temas de la paz, los derechos humanos y las víctimas de la violencia estructural.

Samper analiza el escenario camino al balotaje del 21 de junio, donde se enfrentarán Cepeda y Abelardo De la Espriella en caso de confirmarse el conteo elaborado por la Registraduría, que fue rechazado este domingo por el presidente Gustavo Petro por presuntas irregularidades. “Será una pelea entre los buenos y los malos, en un contexto muy polarizado”. Para él, Colombia no escapa del escenario global, advirtiendo sobre una “América latina que está en un proceso peligroso de bukelización, respaldado de alguna manera por la gente de Donald Trump”. Alude a Nayib Bukele, presidente de El Salvador, que se ha erigido como adalid de la mano dura.

Según el exmandatario, se trata de un proceso de derechización en el que está montada la política exterior de Estados Unidos. “Prueba de eso es que crean una coalición, el Escudo de las Américas de lucha antidrogas, y dejan por fuera a México, Colombia y Brasil, los tres países que no podían dejar afuera”, explica.

El exsecretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) considera que, en esa línea, las relaciones internacionales ya no se están dando entre Estados, sino entre gobiernos del mismo signo ideológico: “Eso que trató de hacer Iván Duque con el Grupo de Lima, que reunió a gente de derecha, o la reunión que hicieron hace poco los países de derecha contra el narcotráfico, es el resultado del proceso de derechización impulsado por la política exterior de Trump. Por eso no puede prosperar la integración, porque no se van a sentar nunca. La integración prosperó cuando la mayoría de los países eran progresistas, cuando gobernaban Cristina, Lula, Chávez, Correa y Evo”.

La situación en Venezuela y el contexto regional

En ese contexto, EE.UU. avanzó con una intervención en la política de Venezuela a comienzos de este año mediante el secuestro de Nicolás Maduro. Al respecto, Samper ofrece su opinión: “La operación fue absolutamente bochornosa; secuestrar a un presidente matando a 120 personas fue una operación que en la región no se veía desde hace 50 años con la Operación Cóndor. Creo que la transición que encontraron no es mala, porque la única persona que tenía la capacidad para mover todas las fichas que dejó Maduro era Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, que son muy cercanos a él”.

En ese marco, el exmandatario adelanta la posición de Cepeda frente a Estados Unidos y la región. “A Cepeda los gringos lo verían como un gobierno de centroizquierda, pero tampoco Cepeda les declararía la guerra. Las únicas dos visitas internacionales que el candidato hizo fueron a Brasil y a México, con Lula y Sheinbaum. O sea, Colombia seguiría en el trío progresista”.

Todo esto ocurre en un mar con oleaje en contra. “Casi todos los países son de derecha, de un bloque que llamaríamos panamericano, de alianza con EE.UU. Toda Centroamérica es de derecha: liberaron al condenado por narco Juan Orlando Hernández, que era el jefe del que quedó de presidente. Ya arrodillaron al de Panamá, que ya entregó los dos puertos chinos que le pedía Trump, y se especula que preparan una especie de base secreta en Panamá para operaciones de selva”.

El legado de Petro y la Paz Total pendiente

El objetivo de Gustavo Petro de lograr la “paz total” es cuestionado por sus detractores, dado que continúan operando el ELN y las disidencias de las FARC. Al respecto, Samper señala: “El enfoque de Petro fue racional. Si yo tengo en mi casa siete incendios, de nada sirve apagar un incendio si no apago los otros seis. El acuerdo con las FARC apagó una buena parte del conflicto armado, pero quedó vivo el ELN y quedaron vivas las disidencias de las FARC, que estaban más interesadas en seguir en el tema del narcotráfico en el sur”.

El exsecretario general de la Unasur destaca tres hechos positivos de la política de paz de Petro. El primero, el territorial: “El primero, que nos dimos cuenta de que había que meterse en los territorios. Esto no es la paz nacional pactada desde La Habana. Hay que ir a los territorios donde viven 10 millones de personas, que es donde está el conflicto”.

La humanización del conflicto, como segundo aspecto: “Tiene que ver con la tarea que hemos venido haciendo nosotros: la humanización y la protección de la población civil en las zonas de conflicto”.

Tercero, las reformas clave: “Así como para las FARC lo más importante era la reforma agraria, para el ELN lo más importante era la reforma a la participación. Es decir, que se abrieran canales de participación”.

Finalmente, Samper concluye con optimismo sobre el futuro de estas mesas de diálogo: “Si algo sabe Cepeda es sobre negociaciones de paz. Entonces me atrevo a decir que, de ser elegido presidente, Cepeda va a restablecer las negociaciones con el ELN, porque esa es su fortaleza”.

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