Operación América: El 15 de octubre de 1963, el coronel Churchville, del Comando Sur (en Panamá), informa sobre la “Operación América” que se realizará entre 27 y 30 de noviembre, y que será uno de los ejercicios militares de mayor envergadura que se hará hasta entonces. Participarían unos 8.000 soldados de tierra, aire y mar, el cual se haría en la bahía de Tolú, Golfo de Morrosquillo, en la Costa Caribe, Colombia (a unos 250 kilómetros en línea recta de la frontera venezolana). Participarían los países llamados bolivarianos. La maniobra consistiría básicamente en una simulación de ayuda que solicitaría un país en apuro que pediría ayuda a la OEA para defender su democracia de un posible movimiento subversivo. Que todas estas maniobras se venían preparando desde el mes de agosto, y la responsabilidad de que Venezuela participara recaía directamente en Betancourt quien ordenó estuvieran en ellas los destructores Zulia y Nueva Esparta, los mismo que había estado en el bloqueo a Cuba en 1962.
De manera clara y concisa, EE UU expresó a través de unos de sus altos oficiales que la Operación América “es parte del programa de ayuda militar a la América Latina por parte de los EE UU en virtud del cual los gobiernos latinoamericanos reciben asistencia técnica para sus tropas[1]”. La Operación América de 1963, se planificó desde Washington como parte de una intervención a Venezuela y juegan papel principal en él tres personajes, que para esa época trabajaban muy coordinadamente con las actividades que desarrollaba la CIA en Venezuela, y son ellos: el general Antonio Briceño Linares (Ministro de la Defensa), Marcos Falcón Briceño (Ministro de Relaciones Exteriores) y Enrique Tejera París (representante de Venezuela en la OEA).
Cuando invadan a Granada, Falcón Briceño dirá: “A los EE UU les preocupa la seguridad del Caribe… tenemos que ver las cosas con cierta objetividad y darnos cuenta que en el mundo en que vivimos ya no existen problemas regionales (El Nacional, 23-10-83).”
Enrique Tejera París: “No tiene por qué interpretarse como algo distinto al legítimo derecho que tienen los EE UU de surcar el mar libre… los barcos norteamericanos están en aguas libres… a mi juicio no hay ninguna situación condenable en el envío de barcos norteamericanos… deben estar atentos los EE UU a la suerte que puedan correr sus ciudadanos norteamericanos en la convulsionada isla… tienen derecho de vigilar la suerte de sus compatriotas… los norteamericanos han expresado claramente que no hay intenciones de intervenir en la isla.” (El Nacional, 23-10-83).
Antonio Briceño Linares: Este personaje fue de los fieles absolutos a Marcos Pérez Jiménez, y no movió un solo dedo en enero de 1958, y más aún envió un telegrama a su jefe MPJ condenando el levantamiento militar y el de su Fuerza en particular, así como celebrando la derrota de los alzados y felicitando al Presidente MPJ, por su victoria que consolidará al gobierno del Ideal Nacional.
Orellana,
Rosario:
Véase Sociedad Civil Golpista.
[1] México, AP, 15-10.1963, “El Nacional”, 16-10-1963.