José Sant Roz
En 2004, se realizó un Seminario que llevaba por título “¿De dónde viene nuestra Revolución?”, y el historiador Vladimir Acosta, aportó sus ideas con un discurso que se conoce con el nombre de “Trascendencia de la Revolución Bolivariana”. Vladimir ha sido un gran pensador venezolano con quien compartí en varias oportunidades. La última vez que pudimos conversar largamente sobre nuestro proceso revolucionario, fue en Ciudad Bolívar, cuando participábamos en un Foro realizado en el marco del Congreso de la Juventud Patriótica, rumbo al Bicentenario del Congreso de Angostura, en el Teatro del mismo nombre, en Ciudad Bolívar. Esto fue entre el 14 y el 16 de febrero de 2019, al cual asistimos Vladimir Acosta, Luis Britto García y Aristóbulo Izturiz. En esa oportunidad, coincidimos en esos actos, con el Comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, CEOFANB, AJ Remigio Ceballos Ichaso. Fue cuando Remigio Ceballos de manera contundente recalcó: «NOS QUIEREN COLONIZAR NUEVAMENTE».
El espíritu de resistencia y acción de la FANB todavía se conservaba intacto, siguiendo los valores y principios del reciente fallecido Comandante Chávez. Había una gran confianza del pueblo en el Comandante Ceballos Ichaso. Dijo el almirante Ceballos en su intervención, que Venezuela se ubica estratégicamente en el centro del mapamundi. «Cuando observamos en la periferia venezolana esa misma realidad que encontró el Libertador Simón Bolívar, bajo el yugo de un imperio que quería apoderarse de Venezuela, es la misma situación que estamos viviendo en este momento en relación con Estados Unidos». Sostuvo que muchos gobiernos de la referida periferia, quieren nuestros recursos, y que sobre todas las cosas, el talento humano de los venezolanos, lo principal, que han tratado de destruir durante tantos años. Para luego enfatizar: “…actualmente hemos librado una guerra, lo que pasa es que la guerra actual se desarrolla en un campo de batalla virtual, a través de las redes sociales, de los medios de comunicación, es una estrategia que surge desde los Estados Unidos… Nos quieren colonizar nuevamente… y el ataque durante todos estos años es para demoler, el estado de bienestar a través de ataques a la economía nacional». Al final de sus palabras Ceballos Ichaso invitó a la juventud a avanzar y nunca decaer, «tener fe de que vamos a salir adelante, vamos a llevar a Venezuela a su desarrollo».
Volviendo a aquel Seminario de 2004, debemos decir que en ese tiempo, todavía existía el MVR, al cual Vladimir no pertenecía, pero cuyos objetivos políticos apoyaba. Sostenía Vladimir: “Toda mi vida creí en el pueblo, en la justicia, en la igualdad, en la democracia, en el socialismo y estoy convencido de que después de la Independencia –y la Independencia no fue en Venezuela precisamente un proceso muy popular– lo que está pasando hoy en nuestro país, lo que estamos viviendo, es lo más grande, lo más importante y lo más hermoso que ha pasado en Venezuela”. Esto lo sentíamos entonces millones de venezolanos. Había un sentimiento profundo de victoria, de amor por lo nuestro, incluso nos creíamos invencibles ante todas las adversidades y todos los ataques de la derecha y las amenazas del imperio norteamericano. Pero todo este fervor, toda esta inusitada fuerza de amor por lo nuestro, se lo venía imprimiendo al pueblo, el coraje, la inteligencia, el enorme liderazgo y determinación del Comandante Hugo Chávez.
Para entonces, pues, Vladimir tenía razones para sentirse optimista, ya que él venía de una larga lucha de frustraciones y derrotas; él mismo dice que aquello era un proceso que se insertaba “en un contexto de crisis y abandono completo de la idea de revolución, un proceso que en los años noventa –y aun a finales de esa década– estaba abandonado por completo. Pareciera ser un absoluto contrasentido porque, en los veinte años anteriores, la ideología neoliberal, que impregnó todos los resquicios de nuestra sociedad, había demolido, prácticamente, el concepto de revolución. Lo había demolido incluso comenzando por la Revolución. Lo había demolido el derrumbe del bloque de Europa del Este y de la Unión Soviética a lo cual le siguió la caída del Muro de Berlín; a la Revolución China, su transformación gradual en un proceso prácticamente capitalista; y la Revolución Cubana”.
Nos aclaraba Vladimir que cuando en 1998 comenzó a hablarse de revolución, ésto “significaba un concepto confuso y ambiguo, un concepto sin sentido y un concepto fracasado. Hablar de revolución en 1998 y más aun de «Revolución Bolivariana» y, además, pacífica, significaba verdaderamente un contrasentido. Esta Revolución, este proceso revolucionario, que se inicia, que llega al poder –que en ese entonces se caracterizaba por tener un liderazgo personal muy carismático, con excelentes intenciones de transformación político muy tradicional, aluvional y muy improvisado– venía con mucha fuerza popular, con mucha mística, con mucha fe, pero a veces con poca claridad y, sobre todo, con poca organización y, algo peor, con ENEMIGOS TREMENDAMENTE PODEROSOS”.
Y es aquí cuando comienza a parecer las primeras visiones de Vladimir, de que este proceso podía ir hacia el fracaso. Él sostenía: “Parecía que este no era un proceso viable y que se iba a quedar en el camino o que este proceso se iba a deformar y, sin embargo, allí está, han pasado cinco años y en esos cinco años de luchas, de definiciones, de radicalización, de logros, ese proceso revolucionario está cada vez más claro, cada vez más definido, cada vez más firme y cada vez contando con un mayor apoyo popular. Este es un proceso que si continúa luchando, que si continúa en la calle, alerta y combativo frente a sus enemigos, nadie podrá vencer”.
Ya vemos que asomaba ciertos temores, que él no sentía una confianza del todo en que ese fervor iba a sostenerse mucho tiempo, SÓLO QUE SI CONTINÚA EN LA CALLE, ALERTA Y COMBATIVO FRENTE A SUS ENEMIGOS, NADIE PODRÁ VENCER.
Primero, para Vladimir, la Revolución todavía no había tomado el poder. Observaba por una parte que nuestra gente, los revolucionarios que participaban de este proceso eran los que salían los heridos en cualquier protesta. Nosotros nos la pasábamos poniendo la otra mejilla, y siempre reaccionando como unos pendejos samaritanos”. Y agregaba Vladimir: “Porque los muertos son muertos que está poniendo la Revolución, porque los atropellados los sigue poniendo la Revolución,… y uno se pregunta: ¿quién está en el poder si todos los muertos, si todos los heridos, si todos los atropellados los pone este proceso revolucionario? El problema es que esta es una revolución que no ha tomado el poder y que apenas tiene parte de él”.
Añadía Vladimir, que las sociedades difícilmente soportan una dualidad de poderes por mucho tiempo. “En la Rusia de los zares se pasó de febrero a octubre, aquí tenemos cinco años y esto continuará un poco más. Hay que tener mucha paciencia y mucha claridad en ese sentido. Porque incluso han ocurrido en este proceso y no siempre ha sido para avanzar, a veces ha sido para retroceder. AQUÍ HEMOS TENIDO DEMASIADOS TRAIDORES, DEMASIADOS VENDIDOS, MUCHA GENTE QUE SE PERDIÓ. Incluso, zonas de poder en las cuales se tenía control se perdieron, piensen simplemente en la Alcaldía Mayor de Caracas, sin contar otras gobernaciones y otras alcaldías. Hay un juego y un forcejeo por el poder, eso significa que la oposición, lo que se llama aquí la oposición, es gobierno en muchos estados, y controla una parte importante de la Asamblea Nacional. Es decir, tiene poder político, comparte el poder político con este proceso de transformación, sin olvidar que esta oposición CONTROLA PRÁCTICAMENTE LOS MEDIOS ECONÓMICOS, CONTROLA LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN CON APOYO EXTRANJERO PARA TODAS LAS ACTIVIDADES QUE REALIZAN, CONSPIRATIVAS Y DESESTABILIZADORAS. Tiene poder en las universidades, tiene poder en el servicio exterior. Hace poco tuvimos un ejemplo de ello. Encima de eso –porque el problema no sería tan grave si fuese una oposición democrática– es una oposición que no es democrática, es una oposición conspiradora, es una oposición fundamentalmente sin vallas, una oposición al servicio de causas y de intereses extranjeros que tienen, aparte del proyecto concreto de sacar del poder a Chávez, un proyecto político que si existe, no hay que olvidarlo. Es un proyecto DE COLONIZACIÓN O NEOCOLONIZACIÓN DE ESTE PAÍS, QUE CONSISTE EN CONVERTIR A VENEZUELA EN UNA COLONIA NORTEAMERICANA, EN UNA COLONIA EXTRANJERA. Es difícil, con esa oposición, mantener una relación que permita fluidez democrática”.
Continuaremos en este trabajo en una próxima entrega…