Por: Pedro Alcalá Afanador
Dilemas Bioéticos
La universidad contemporánea de la que no escapan las universidades venezolanas atraviesa una encrucijada histórica profunda. Como institución universitaria heredada de la modernidad eurocéntrica, ha operado históricamente como institución legitimadora del conocimiento científico positivista y universal y desconociendo saberes ancestrales y populares actuales, que han evidenciado su base científica al sanar malestares colectivos y sufrimientos humanos.
En el campo de la salud, este mandato se tradujo en la adopción acrítica de un modelo biomédico tradicional, utilitarista y mercantilizado. Sin embargo, en los territorios del Sur Pluriverso, las grietas de este modelo son insostenibles: la crisis civilizatoria, la precarización de la vida y la persistencia de asimetrías estructurales territoriales, exigen una revisión radical de cómo se produce, valida y aplica el conocimiento en salud en el sector universitario público y privado.
Este artículo analiza los dilemas bioéticos que emergen en la tensión entre la investigación en Salud Pública Tradicional, anclada en la colonialidad del saber, la enfermología pública, la alienación del ser como «objeto de estudio», colonialidad del ser y la imposición vertical desde el poder político instituido.
La investigación en Salud Colectiva Decolonial, reivindica los saberes situados, la emancipación comunitaria y la defensa radical de la vida, así como el encuentro de conocimientos y saberes permanentemente, como Acuerdo Bioético Decolonial de justicia, igualdad e inclusión cuyo propósito fundamental es la vida, la salud, el respeto a la Pacha Mama, el bienestar colectivo y la dignidad humana, en los territorios de salud, Áreas de Salud Integral Comunitarias (ASIC), desde una cartografía social de injusticia, desigualdad y exclusión que vulnera al pueblo y territorios a una cartografía social de justicia, igualdad e inclusión.
La colonialidad de la ciencia y la hegemonía del modelo biomédico tradicional
Para comprender los dilemas bioéticos actuales, es imperativo examinar el sustento colonial sobre el cual se edificó la investigación en Salud Pública Tradicional. La ciencia moderna no emergió en un vacío geopolítico; se consolidó en paralelo a la expansión colonial, jerarquizando a los pueblos y catalogando los cuerpos según su utilidad para el capital mercantil.
En este marco, la investigación en Salud Pública Tradicional se rige por una serie de premisas epistemológicas y éticas incuestionadas:
El reduccionismo biológico: El cuerpo humano es concebido como una máquina descontextualizada, escindida de su tejido social, cultural, ecológico e histórico, es decir, se desterritoriliza el cuerpo humano, como síntesis de naturaleza/humanidad
El universalismo abstracto: Se asumen protocolos generales, homogenizadores, que ignoran las especificidades y complejidades territoriales, las condiciones materiales de existencia y convivencia, los estilos de vida personales y familiares, las particularidades de los grupos humanos comunitarios y comunales, la clase social, el género, etnias y las cosmovisiones de los pueblos.
La neutralidad axiológica simulada: Se proclama una ciencia libre de valores, cuando en la práctica responde a lógicas de mercado, patentes farmacéuticas y agendas de investigación impuestas desde los centros metropolitanos corporativos y de poder político.
Desde la perspectiva de la colonialidad del saber, la investigación en Salud Pública Tradicional despoja a las comunidades de su condición de sujetas cognoscentes, reduciéndolas a meros «objetos de estudio» o «sujetos experimentales». La bioéticas universitarias y de centros de investigación se ha limitado históricamente a un formalismo burocrático: el consentimiento informado individual, entendido como un trámite administrativo y legal para proteger a las instituciones de demandas jurídicas, más que como un diálogo genuino de reciprocidad y respeto intercultural y de la dignidad humana.
Salud Colectiva Decolonial: Hacia una bioética decolonial de la emancipación y la vida
Frente a la crisis del paradigma de la Salud Pública Tradicional, la Salud Colectiva Decolonial emerge no solo como un campo académico, movimiento social y político y una praxis epistémica geopolítica, orientada a subvertir el orden imperial y colonial. Esta corriente reconoce que el proceso salud/enfermedad/cuidado no es un mero fenómeno biológico, sino el resultado complejo de determinación biológica, psicológica, social, política, económica y cultural, mediante un mecanismo de subsunción.
La investigación en Salud Colectiva Decolonial transforma radicalmente el horizonte bioético. Mientras la bioética tradicional, convencional y colonial tiende a privilegiar una autonomía individual abstracta, difícil de sostener en contextos de profunda vulnerabilidad estructural, la bioética decolonial sitúa el debate en el terreno de la justicia social, la dignidad colectiva y la ecología de saberes.
Desde este enfoque Bioético Decolonial, la investigación deja de ser una aproximación unidireccional para convertirse en un diálogo horizontal y una cartografía compartida:
El diálogo de saberes: Se reconoce que el conocimiento científico no posee el monopolio de la verdad. Los saberes ancestrales y saberes populares comunitarios actuales tienen la misma validez epistémica para interpretar los malestares colectivos y sufrimientos humanos proponiendo y ensayando soluciones cartográficas sanadoras.
La politicidad del cuidado: Investigar no es extraer datos de una comunidad para redactar un artículo indexado en el Norte global; es un acto de compromiso ético y político que debe retornar a los territorios en propuestas de transformación social y emancipación, como instrumento de lucha reivindicativa en la búsqueda del bienestar colectivo, que minimice malestares colectivos y sufrimientos humanos.
Interpelar y comprometer a los Decisores Políticos: Los resultados de la investigación deben ser del conocimiento de los decisores políticos según su ámbito de acción nacional, regional, municipal o comunal para que se traduzcan en Políticas Públicas, Planes de Salud Colectiva Decolonial, Programas y proyectos, que hagan realidad las transformaciones requeridas.
La descolonización del método: Se priorizan metodologías dialécticas participativas, horizontales sobre las contradicciones y el conflicto social: la Investigación-Acción Participativa (IAP), la Cartografía Social, donde las comunidades participan corresponsablemente con los equipos territoriales de salud, en el conocimiento de su territorio, identifican procesos territoriales favorables a la vida, la salud y protectores de la naturaleza y procesos territoriales nocivos a la vida, la salud y dañinos a la naturaleza, que orienten las investigaciones de los procesos de salud/enfermedad que se requieren en el territorio, para conocer los perfiles epidemiológicos de los mismos.
Dilemas bioéticos en la tensión: Entre el protocolo de investigación general y la soberanía territorial
La convivencia conflictiva entre ambos paradigmas: Salud Pública Tradicional y la Salud Colectiva Decolonial en el seno de las instituciones universitarias genera dilemas bioéticos profundos que interpelan directamente a los investigadores comprometidos con la transformación social:
El dilema de la extracción epistémica vs la soberanía comunitaria
En la investigación de la Salud Pública Tradicional, el investigador llega a la comunidad, extrae muestras, datos o testimonios, incurriendo a menudo en formas sutiles de extractivismo académico y se marcha, dejando a los pueblos del territorio investigado en idénticas o peores condiciones de vulnerabilidad. La bioética decolonial cuestiona: ¿Es ético investigar sin transformar? ¿A quién pertenecen los datos generados en un territorio? El dilema radica en superar el paternalismo científico encubridor de realidades injustas, desiguales y excluyentes, para transitar hacia acuerdos de corresponsabilidad en las decisiones que se tomen donde el pueblo que convive en ese territorio sean protagonistas como autores investigadores de sus territorios y las formas de implementar transformaciones que produzcan bienestar colectivo territorial y minimicen injusticias, desigualdades y exclusiones productoras de malestares colectivos y sufrimientos humanos.
El conflicto entre la estandarización metodológica y la pertinencia territorial
Los Comités de Biótica Universitarios suelen operar bajo estrictos cánones positivistas que desestiman diseños metodológicos cualitativos, dialógicos o comunitarios por considerarlos «poco rigurosos y científicos». Esto genera un dilema perverso: la camisa de fuerza burocrática penaliza las iniciativas de investigación que nacen desde las entrañas de los movimientos sociales y los territorios, protegiendo un statu quo epistémico que invisibiliza las realidades locales y reproduce la colonialidad del saber moderno, positivista y euro-anglocéntrico
La tensión entre la mercantilización de la salud y el derecho a la vida
Mientras la investigación en Salud Pública Tradicional a menudo se alinea con incentivos de productividad académica neoliberal y financiamientos corporativos que priorizan patentes y rentabilidad-
La Salud Colectiva Decolonial defiende la salud como un derecho humano y derecho constitucional inalienable fundamental. El dilema bioético aquí interpela la conciencia del investigador: ¿Investigar para publicar y ascender en el escalafón universitario? ¿Investigar para transformar y erradicar las causas estructurales de los procesos de salud/enfermedad, malestares colectivos y sufrimientos humanos del territorio, que reproducen injusticias, desigualdades y exclusiones cartográficas sociales, es decir, la colonialidad del poder, la colonialidad del saber y la colonialidad del ser?
Reflexiones finales
El compromiso bioético de las Universidades Públicas y particularmente de las Universidades Públicas Territoriales en Venezuela
La universidad del siglo XXI no puede seguir siendo un enclave colonial que reproduce jerarquías del poder, saber, ser y perpetúa la exclusión bajo el barniz de la objetividad científica. Asumir una postura decolonial en la investigación en Salud Colectiva Decolonial exige una refundación bioética de nuestras instituciones universitarias y su praxis docente.
Los dilemas bioéticos analizados no se resuelven con más regulación burocrática, sino con más conciencia crítica, humildad epistémica y compromiso político con los condenados de la tierra (Fanon, 1961). La investigación en salud colectiva decolonial nos convoca a transitar desde una bioética convencional y abstracta descarnada, hacia una bioética decolonial de la liberación encarnada; una bioética que reconozca que no hay salud posible sin justicia social, ni ciencia verdadera si no se asume el reconocimiento pleno de la dignidad de los pueblos.