Por: Pedro Alcalá Afanador
Albert Hirschman, fue un sociólogo y economista germano estadunidense (1915 – 2012), quien en el año 1970 publicó la obra Salida, Voz y Lealtad, editada por el Fondo de Cultura Económica. El tema central de la obra trata de los mecanismos mediante los cuales los consumidores, clientes, ciudadanos que integran el mercado, las instituciones públicas o privadas y la Patria, reaccionan ante el deterioro en la calidad de bienes, servicios, empresas e instituciones políticas gubernamentales y estatales.
Hirschman parte de una premisa fundamental: las «instituciones públicas y privadas, empresas y el Estado, no son infalibles y tienden a decaer o perder eficiencia con el tiempo». Ante este deterioro de la calidad, las personas disponen de comportamientos para manifestar su descontento y presionar por una corrección de rumbo. La obra analiza la interacción dinámica entre dos categorías económicas y políticas tradicionales: la salida y la voz, introduciendo una tercera categoría moderadora crucial: la lealtad.
Conozcamos las categorías de Hirschman, para luego caracterizar sintéticamente el contexto nacional, para ir al análisis universitario. La «Salida» es una «respuesta económica», es la decisión de abandonar el mercado, las instituciones públicas o privadas o el país, ante un deterioro que parece indetenible, es un abandono cívico, es una decisión rotunda y personal, en la búsqueda de alternativas para mejorar económicamente, el propósito es enviar una señal de deterioro del mercado, lo institucional público o privado o país.
La «Voz: es una respuesta política», es un esfuerzo por cambiar o mejorar la situación de deterioro del mercado, lo institucional o el país, desde dentro (mercado, institucionalidad o país). Pueden ser: peticiones, quejas, movilizaciones, protestas, paros, huelgas. Es una decisión ruidosa, organizada, articulada, directa y racional. Requiere que los involucrados dediquen tiempo y energía para expresar su descontento. El propósito de la «Voz», es proporcionar una información detallada y especifica de los deterioros del mercado, lo institucional o del país identificados, para lograr su corrección y rectificación.
La «Lealtad»: es un proceso moderador de apego afectivo, ético y moral al mercado, a lo institucional o al país», que tienen una persona, o un colectivo de personas, afectados por la situación de deterioro, es una militancia y en el caso del país, es patriotismo. La «Lealtad» funciona como un freno a la «Salida» inmediata, irreflexiva, con la esperanza que la situación mejore o porque valora demasiado la identidad, con la lucha reivindicativa. La «Lealtad» activa directamente a la «Voz», al renunciar temporalmente a la «Salida».
Síntesis del contexto país, para aplicar la Tríada Analítica a las Universidades en las líneas que siguen. Coerciones internacionales como el Decreto de Barack Hussein Obama de el 2015 declarar a Venezuela como Amenaza inusual y extraordinaria a la Seguridad de EE. UU y luego en el 2017 aplicar las Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU), para quebrar nuestra principal industria, PDVSA y con ello la economía nacional, que unido a la ineficacia burocrática de la institucionalidad pública, corrupción pública y privada de «algunos sectores empresariales nacionales y extranjeros», la polarización político ideológica y partidista, una gobierno cada vez más autoritario y sordo a la «Voz» del pueblo, el gobierno interino ilegítimo, pero ,reconocido por los EE. UU, la Unión Europea y el Grupo de Lima, violando la diplomacia y el derecho internacional, ensancharon el camino de la injerencia en nuestra Soberanía Nacional, para la intervención militar de EE. UU, el 3 de enero de 2026.
La Triada de Hirschman es una cartografía universitaria crítica, para las autoridades universitarias, estudiantes, profesores, investigadores, personal administrativo y obrero de la Universidades Públicas del país y en partículas las Universidades Politécnicas Territoriales (UPT) y la Universidad de Ciencias de la Salud Hugo Chávez Frias (UCSHCHF), que deben cuidarse de la amenaza constante de ser colonizadoras y colonializantes como herencia que se inició hace 535 años, con el «Encubrimiento conquistador, colonizador y colonializador (Enrique Dussel, 1994) del descubrimiento, como eufemismo colonial.
La «Salida universitaria», no necesariamente sea abandonar la Universidad, desertar de ella, implica más bien la «desobediencia epistémica (Walter Mignolo, 2003) y la creación de espacios de aprendizaje del pensamiento crítico nuestroamericano, más allá de los Programas de Formación Nacional (PNF).
Salida del Canón euro-anglocéntrico: Es negarse con inteligencia estratégica a aceptar marcos teóricos euro-anglocéntricos hegemonizantes y reproductores del orden social opresor, de manera acrítica, es confrontarlos con los saberes originarios que encontró el conquistador y evangelizador español en Abya Yala y con los saberes populares actuales, para certificarlos a unos y otros en encuentro de saberes y conocimientos científicos mediante una interculturalidad científica crítica.
Salida de cimarronaje epistémico y espacios excluyentes: crear círculos de estudios críticos y decoloniales, más allá de los PNF oficiales, en los espacios universitarios y extrauniversitarios.
Salida como rechazo a la burocracia del sometimiento institucional: evitar estratégicamente de participar en actividades universitarias reproductoras del orden colonial y colonializador opresor de las actividades universitarias, avalados por agencias de acreditación internacionales francamente coloniales y colonializadoras.
La «Voz» son las grietas de justicia epistémica y creación de espacios de desobediencia epistémica crítica. «Interpelación del currículo oculto: Pedir la incorporación en la bibliografía de los PNF oficiales, de autores nacionales, locales y nuestroamericanos, así como también epistemologías originarias aborígenes, africanas y populares actuales.
La «Voz de la Investigador crítica y del pueblo investigador: ejercer la voz metodológica del pensamiento crítico y paradigmas nuestroamericanos, que progresivamente reemplacen la visión euro-anglo-céntrica de nuestras universidades, territorios, comunidades y pueblo. La relación sujeto/objeto del «otro, el nosotros» y lo comunitario; por una relación sujeto/sujeto, la altersofía, como formas de decolonialidad académica y universitaria.
La «Voz» que denuncia las jerarquías patriarcales y raciales: denunciar la colonización y colonialidad universitaria, que mediante la violencia epistémica legitima injusticias, desigualdades y exclusiones de clase, genero, étnicas o de otras condiciones.
La «Lealtad» como amortiguador de las tensiones entre «Salidas y Voces» como compromiso universitario.
«Lealtad» a la comunidad y el territorio: decolonializar toda ciencia e investigación de la excelencia según métricas, ajenas y coloniales, que no aportan soluciones en nuestras realidades territoriales. Debemos ser leales a las soluciones compartidas y corresponsables, surgida de las investigaciones Universidad/Pueblo, construida colectivamente en los territorios, las cuales deben ser presentadas junto con las comunidades a los decisores políticos correspondientes, antes que se las coman las polillas en las bibliotecas. Deben ser estos los proyectos comunitarios y no los seudo proyectos comunitarios, realizados por alguna personalidad institucional en la frialdad burocrática y sin presencia del pueblo, sometidos a votación popular para disfrazar de participación la ineficiencia burocrática de alcaldes y gobernadores.
Lealtad estratégica universitaria: mantenerse en la universidad a pesar de las veleidades y debilidades coloniales y colonialidades que aún persisten, para evitar que el conservadurismo colonial y colonializador, disfrazado de tradición coopte la «Voz colectiva» de estudiantes, profesores, investigadores, personal administrativo, personal obrero y vocerías comunitarias.
La «Lealtad» como escudo para las voces colectivas universitarias: construir colectivamente, autoridades universitarias, estudiantes, profesores, investigadores, personal administrativo, personal obrero universitario y las vocerías comunales, una «Lealtad Universitaria» situada, participativa, corresponsable y crítica, para defenderla de embates destructores posibles y su desaparición, dada nuestra condición de protectorado de los EE.UU, que con la anuencia gubernamental, están desapareciendo todo vestigio de revolución, decolonialidad y emancipación de los hijos del pueblo, que recibieron la oportunidad de ingresar a una universidad, gracias a la Misión Alma Mater.
Reflexiones finales
Hoy tiene más vigencia que nunca lo que sostenía Camilo Torres Restrepo: «…la lucha es larga comencemos ya».
Es urgente que nuestra Universidades Públicas eleven la excelencia académica, incorporando el pensamiento crítico nuestroamericano y la decolonialidad académica.
La aplicación efectiva de la propuesta de Hirschman en un entorno universitario colonizado y colonializado requiere combinar estratégicamente la «Voz» y la «Salida» a través de una «Lealtad situada decolonial.
Habitar la contradicción: Utilizar los recursos, la infraestructura y los títulos de la universidad (dentro del sistema) mientras se subvierte su lógica colonial desde adentro mediante la «Voz».
Construir en los márgenes: Ejercer la «Salida» teórica y práctica creando redes de conocimiento horizontales con el territorio, impidiendo que la universidad monopolice la definición de lo que significa «saber» o «aprender».
Analiza el dilema ético y práctico del docente universitario: a) entre la lealtad a la estructura académica y la transformación colonial, b) una institución marcada por la colonización y colonialidad, gira en torno a una tensión fundamental: la contradicción entre la reproducción del marco institucional jerárquico-colonial y la urgencia de construir una praxis emancipadora y territorializada.
En el próximo artículo proseguimos con La Trilogía Analítica Decolonización Universitaria.