Un querido amigo que en 2017 defendía histéricamente a los gringos, hoy preso por ICE, moribundo en una cárcel de Texas …

José Sant Roz
1- Marcelo Márquez, de estos pueblos andinos, de la región de Tovar, huyó del país, totalmente decepcionado en 2015, maldiciendo a Venezuela y cogiendo desesperado hacia el gran Sueño Gringo. Lástima, Marcelo fue mi gran amigo durante 15 años. Recorrimos juntos docenas de pueblos, haciendo trabajos de campo sobre la Guerra Federal, principalmente por las costas de Falcón y los llanos del Guárico. Un día Marcelo comenzó a perder el juicio por todas las quejas diarias que oía de sus hijos en casa: “-Este maldito comunismo que nos trajo Chávez…”, “-Nos estamos quedando como un país de leprosos, nadie nos quiere en este continente…”. Un día me llamó muy deprimido: “- Profesor, yo no aguanto más esta situación, venderé todo y me iré a EE UU donde tengo a mi hijo Ricardo, y allá veré que hago…”. Sólo me quedó decirle: “Piénselo bien, Marcelo, por más malo que vea a su país, no hay como él en este mundo. Piénselo…”.
2- Y Marcelo cogió las de Villadiego, después de vender su apartamento y su carro. En Cúcuta cogió un vuelo para México y de allí cruzó Río Bravo. En 2017 me escribió: “Estimado prof. San Roz: He leído sus cartas con sumo interés. Aquí voy llevando la vida con algunas dificultades pero la verdad es que no debo quejarme, algunos dolaritos he ido ganando, con muy pocos ahorros. Mi hijo ya no me puede pasar nada pero he podido alquilar un cuartico. Estoy viviendo en un pueblo cerca de Bandera, la capital mundial de cowboys, no sé si usted sabe. Le repito: No puedo quejarme de momento, e incluso he estado pensando que usted es injusto en sus artículos cuando ataca a los estadounidenses con tanto odio. Usted que ha leído tanto debería respetar a esta gente un poco, tratarlo con más decencia. No son ningunos criminales, invasores asesinos, como usted dice. Ellos actúan militarmente porque nosotros en realidad no sabemos administrar nuestros recursos… Recuerde estimado Sant Roz que usted es un conocido profesor universitario en nuestro país. Debe ser un poco más comedido en sus juicios y análisis… Perdone la franqueza”.
3- “Pues bien –en otra carta, seis meses después, me dice Marcelo-, me sorprende bastante su último artículo lleno de odio y de adjetivos negativos para la gente a la cual usted llama «gringos» despectivamente. Qué lamentable. Usted generaliza (100%) a todas estas personas llamadas “gringos”, a las cuales ve como personas malas, brutos y sin valor alguno. Ni siquiera puede usted decir que al menos algunas de estas personas son gentes buenas que han ayudado a muchos latinos. Mire, yo he visto cómo algunos de esos estadounidenses han ayudado a dominicanos, colombianos, ecuatorianos, peruanos y puertorriqueños, haciéndoles pequeños aportes, dándoles muebles usados pero en buen estado y pequeñas cositas que para ellos resultan de gran ayuda…”.
4- “-En estos dos últimos años, estimado Sant Roz –agrega Marcelo en otra misiva-: yo he visto por aquí de todo. He visto estadounidenses, incluso donando órganos a gente hispana y también gente de edad que han dejado grandes cantidades de dinero a sus sirvientes hispanos. Usted, Sant Roz, perdone, pero veo que carece de autoridad para escribir estas mentiras que lanza contra los estadounidenses, sobre maldiciéndolos, pues usted no vive aquí. Yo no puedo escribir de los robos de su narcobierno de Maduro pues no vivo en este momento allá, pero sé que por equivocados como están todos en nuestro país, nadie les va a prestar ninguna ayuda, ni los norteamericanos ni los europeos”.
5- CARTA Nº 17: “- Mire, profesor Sant Roz, con sus artículos llenos de odio no ayuda usted a su propia gente, porque me he convencido que el comunismo les está destrozando el cerebro, además de robándole, por ejemplo, el futuro a todos los jóvenes. Si usted viera cómo me alegro cuando veo que cruzan el Río Bravo miles de compatriotas, y que vienen buscando bienestar y libertad para los suyos. El próximo candidato por los republicanos será TRUMP quien está decidido a darles todo su apoyo a los migrantes latinos porque Biden ha sido realmente un fiasco…”.
6- CARTA Nº 18: “-Me supongo, profesor que a usted ya lo robaron vendiéndole los fulanos certificados de «lingoticos» que no existen. Ahora me vengo a percatar después de tantos años conociéndolo que usted perdió su tiempo, el tiempo que pasó en la Universidad, que allí no aprendió nada. Mire cómo nuestro pueblo se muere de hambre y usted escribiendo artículos llenos de odio…”
7- CARTA Nº 19: “- Si usted es profesor de matemáticas, entonces debería estar capacitado para entender que la inflación no se combate comprando oro. Si usted no entiende esto, entonces es usted profesor de nada. Escríbale a su narcopresidente Maduro, el Jefe del Cartel de Los Soles, para que ya no siga robando a los ancianos. También escríbales a personas como al Jaime Bayly para que les ayude a buscar algo diferente en este mundo que no sea el fulano comunismo… Hay otras alternativas, como por ejemplo, las aplicadas por Álvaro Uribe Vélez para su pueblo….Best regards profesor, su viejo compañero Marcelo……»”.
8- Pues bien, a Marcelo lo cogió el ICE cuando salió a hacer algunas compran a un supermercado, a dos cuadras del cuartucho donde vivía. Lo estaban siguiendo, y cuando venía con dos bolsas llenas de víveres, sin mediar palabras se las arrancaron, se las tiraron al piso, lo lanzaron al suelo y lo comenzaron a golpear sin clemencia hasta que le rompieron la boca, las narices y el cuello. No había necesidad de eso… Pero así son. Lo esposaron y a empellones lo metieron en un carro que no era propiamente de la policía. Con dos costillas fracturadas, casi agonizante y en total pánico fue a parar a unas carpas en la base militar Fort Bliss en El Paso. Al día de hoy ya lleva más de cinco meses, uno de los centros de detención más grandes del país, con capacidad para hasta 6,000 personas.
9- Me escribe Ricardo, su hijo: “-Señor Sant Roz, yo sé que mi padre tuvo serias diferencias con usted y lo lamento bastante porque fueron grandes amigos. Lo cierto fue que es ahora cuando medio entendemos los intereses que mueven a este mundo, y la verdad es que nosotros los venezolanos somos visto en Estados Unidos como una plaga, como unos miserables. Nos equivocamos de plano y ya mi padre está convencido de eso… Nadie vela por nosotros, ni siquiera María Corina Machado a quien estuvimos apoyando con tantas ilusiones y con tanta determinación. A mi hermano lo llevaron a El Salvador, y yo no estoy exento de sufrir el mismo trato y destino que mi padre o mi hermano. Aquí somos en realidad, y perdone la franqueza, menos que una pocilga. Él está hoy muy mal, a la espera de que un abogado consiga que lo deporten a una República Centroafricana. Ojalá sea a Liberia donde hablan un poco de inglés. Sería muy peligroso que lo llevaran a Camerún o Sudán del Sur, porque éste último está en una terrible guerra civil, según me he informado… Cuente usted con mi respeto profesor, y ojalá mi padre pueda escribirle pronto. Un gran abrazo de parte de todos nosotros…”.

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