AUTORA: Esmeralda García Ramírez
En noviembre de 2011 el presidente Hugo Chávez fraccionó el Ministerio del Poder Popular para el Transporte y Comunicaciones, en vista de que se había convertido en un ministerio “monstruo”, creando así dos gabinetes: el Transporte Terrestre y el Transporte Acuático y Aéreo. El presidente Nicolás Maduro, en septiembre de 2014, creó el Ministerio del Poder Popular para Transporte Terrestre y Obras Públicas (MPPTTOP), que sustituye al anterior. En enero de 2016 hace una nueva reestructuración de esta cartera y decreta la creación del Ministerio del Poder Popular para Transporte y Obras Públicas (fusiona los dos ministerios que Chávez había desintegrado). Nuevamente hace otro cambio en enero del año 2017, suprime estos dos y formaliza el Ministerio del Poder Popular para Transporte y el Ministerio del Poder Popular de Obras Públicas. A Transporte le corresponde abordar los sectores acuático, terrestre y áereo. En junio de 2018 Maduro designa al ingeniero Hipólito Abreu como Ministro de Transporte y en marzo de 2019 designa a este ministro como autoridad única del nuevo Motor Automotriz de la Agenda Económica Bolivariana, dentro del contexto del sexto vértice de la Gran Misión Transporte Venezuela. De este motor se desprenden siete vértices, de los cuales el segundo abarca el pasaje preferencial, las rutas sociales y las justas tarifas. Este vértice fija las tarifas del transporte, de acuerdo a la realidad de las áreas de las rutas y sus costos operativos en todo el país. Los otros vértices le brindan bienestar, seguridad, atención integral, financiamiento a los transportistas; apoyo total a este sector para la adquisición de insumos y repuestos; seguridad ciudadana (de manera integral); educación e innovación tecnológica para el transportista; distribución y comercialización de la industria automotriz y articulación entre los diferentes modos de transporte.
Chávez tenía razón: para entender el presente hay que saber de dónde venimos y hacia dónde vamos. Venimos de una larga lucha de clase que aún hoy se mantiene cuando no se aplican las políticas de bienestar social a favor de un pueblo; cuando sus líderes, gerentes, ministros, se hacen en un cargo envestidos de socialistas, pero en realidad desplegan una conducta contraria. El monstruo del ministerio sigue existiendo, porque el problema fundamental no radica básicamente en los cambios de nombres, en la fusión de éstos, o en crear ministerios nuevos, sino en los hombres o mujeres que se colocan al frente, de ellos dependerá el éxito o no de la cartera ministerial, de la capacidad resolutiva que pueda brindarle al pueblo venezolano, ya que de aquí se compone el mismo como Ministerio del Poder Popular para gerenciarlo para el proletariado. Desde el Ministerio de Transporte se atenta, se viola, el segundo vértice al aplicarse medidas antisocialistas para el pueblo. El 22/01/2020 se publicó en Gaceta Oficial las nuevas tarifas para el pasaje del servicio público en las rutas que tengan el recorrido menor o igual a 20 kilómetros, instando a las autoridades locales a respetar las rutas señaladas, las cuales afectan el bolsillo de todos los venezolanos. Coloco de nuevo a la ciudad de Mérida como ejemplo: en el mes de enero de este año el transporte urbano y extraurbano se ha incrementado tres veces, los gerentes de las terminales no hacen nada a pesar de los reclamos de los usuarios, los impuestos de las tasas de salidas son otro robo descarado. Durante la IV República los estudiantes ulandinos protestamos por los incrementos desmesurados contra el pueblo merideño; si ayer lo hicimos como una juventud rebelde, hoy levantamos nuestra voz de protesta porque esas luchas no podemos permitir que se pierdan por los “impulsos” de un gerente que solo sabe proteger a la clase burgués, a las mafias del transporte que no ha podido controlar. Como Numa Molina me declaro crítica de los ineficientes ministros de este gobierno, porque son los peores enemigos de este proceso. En este sentido, señor Ministro de Transporte Terrestre, Hipólito Abreu, lo protesto por antirevolucionario, por sus medidas neoliberales que oprimen más al pueblo venezolano, porque usted es parte de este juego de la guerra económica que desde Washingnton nos alienan.
Desconozco quién es el creador de los siete vértices de la gran Misión Transporte Venezuela; pero como usted señor ministro es el conductor de la misma, usted ni siquiera consideró en la aprobación de este incremento el segundo vértice que incluye al Poder Popular amparándolo mediante el pasaje preferencial, las rutas sociales y las justas tarifas, ya que no existe en ninguna parte del país ni pasaje peferencial ni tarifas justas. Pero, voy más allá, entiendo que al sector transporte deba dársele la mayor protección posible, porque también es pueblo y muchos de ellos son de estratos sociales bajos; sin embargo, se pasa por alto —como octavo vértice— la seguridad social que deben tener todos los usuarios cuando los mafiosos de los sindicatos de transporte incrementan las rutas cuando se les ocurra. Se le olvidó que dentro del Plan de la Patria 2019-2025, dentro de los Objetivos Nacionales se establece construir una sociedad que garantice la protección social del pueblo, la cual se traducirá como una inversión social ante la guerra económica. No se le ocurrió al equipo de asesores crear —tal vez— un noveno vértice que propicie un sistema de tecnología de punta para los usuarios del país que les permita pagar el costo del pasaje mediante tarjeta electrónica, o de débito, al transportista, con este tipo de tecnologías en todas las rutas urbanas y suburbanas, así se evita minimizar el problema del efectivo, al igual que la especulación que cometen los transportistas que obliga a los usuarios a pagar montos más altos cuando se paga por puntos de ventas o transferencias. Es difícil que esto lo sepa el ministro porque no viaja en autobús, o en buseta, o en camionetica, o en rapiditos. Para parecerse al Ché Guevara hay que ser como el Ché. Señor ministro se debe atender las heridas de guerra que ha sufrido el pueblo, cuya defensa ha sido asumida por el presidente Maduro como una bandera de lucha para continuar construyendo el socialismo como alternativa al sistema destructivo para asegurar la mayor suma de felicidad posible. Si usted persiste en aplicar medidas en contra del pueblo, le estará colocando una bomba de tiempo a este pueblo que ha resistido en paciencia, firmeza y lealtad. Nosotros seguimos de pie no para seguir alimentando el capitalismo de una nueva oligarquía antirevolucionaria que surgió y se alimentó de este proceso. Nosotros luchamos para crear un auténtico socialismo. El pueblo aún confía en los cambios y urge comenzar por los cambios del tren ejecutivo, que cesen los conflictos internos dentro del partido de gobierno —que abran paso a la pluralidad, a la crítica, al disenso, no a la censura y a las sanciones incoherentes por las denuncias que se realizan—, que cese la procrastinación. La verdad nos hará libres.
Licenciada en Administración
Un comentario
El problema es que el gobierno no ha querido aceptar que el transporte privado es una «mafia», y este acto delincuencial no se combate otorgando prebendas y autopartes subsidiadas a los maleantes. Y no es nada mas eso, sino que el Estado, gobernaciones y alcaldías, permiten que violen las leyes de tránsito y su reglamento como les de la gana, Se limpian el culo con la paradas, semáforos, velocidad, etc. Si el gobierno escoge a un grupo de psiquiatras, sociólogos, psicólogos, antropólogos, y neurólogos, para hacer test o cualquier prueba de evaluación a los facinerosos choferes o dueños, se asombrarían del alto grado de personalidad sociopática, esquizofrenia, y anomia.
Muchos dirán que estoy siendo injusto metiendo en el mismo saco a todos; ok, entonces entonces voy a sacar un 10% del saco, y los voy a introducir en la bolsa de «los ni ni». Insisto, mientras exista la impunidad la nación no saldrá adelante. Estamos rodeados de capos: comerciantes, autobuseros, clínicas, autoproclamados, ONG apátridas,maulas burócratas, etc,etc; y nadie «le pone el cascabel al gato».
Recuerdo hace muchos años, que los autobuseros que venían del este hacia Santa Teresa, se paraban en la esquina donde se cruzaba para pasar por las torres, por supuesto esto obstruía el tránsito, porque era una sola vía; hasta que colocaron un fiscal arrecho que comenzó aplicar la ley a los HDP, se acabó el problema, hasta que trasladaron al agente a otro sitio; colocaron a un «autoproclamado» y comenzó el caos nuevamente. Cualquier parecido con los enroques del gobierno es pura coincidencia.
Para hacer cumplir los preceptos legales es necesario que exista la voluntad, sin ella, los ingentes recursos, ciudadanos y otros dispositivos no servirán para nada; por supuesto, el soberano debe colaborar y tirar la anomia al basurero. Protestar contra el gobierno u otra anomalía que ocurra, no significa «comerse» la luz roja, tirar la basura en las vías, proteger al panadero cuando un ciudadano le reclama su estafa, dañar equipos que usan tirios y troyanos…..Parece que me estoy metiendo en una vaina que le llaman «cultura», y que en Venezuela la asocian con títulos universitarios o poder adquisitivo y «están pelando bola. pero bueno, mejor lo dejo hasta aquí porque es adentrarme en un laberinto de irracionalidad.