SINDICATO CLASISTA DE LOS EDUCADORES…

POR: Eduardo Orta Hernández.

A: Agustín Bompart López, Genaro Baudilio Reinoso, Betty Díaz, Leída Laya, Ana Rodríguez, Eliezer Salinas, Teodomiro Aguilar, Luis Coromoto Becerra. Directivos Regionales del Sindicato de la Educación Progresista del Estado Aragua (Sinditep-Aragua), en el año de 1986. Ejemplos de lucha, constancia y compromiso.

“La verdadera educación de las masas

no puede ir nunca separada de la lucha

política revolucionaria de la propias 

masas”

Para la Constitución de un verdadero sindicato clasista* es indispensable que los trabajadores adquieran la comprensión exacta de tal categoría o naturaleza y de los objetivos que se aspiran alcanzar, así como su protagonismo dentro de la lucha política, tener claro los mecanismos de explotación y el carácter de la ideología para la dominación. 

El sindicato como instrumento de organización y lucha no debe estar sujeto a las órdenes ni a los intereses del patrón, ni de organización partidista, ni de grupo o persona alguna. Debe ser de y para los trabajadores y no estar sujeto a la militancia partidista, ha de ser autónomo, impulsar el pluralismo y la universalidad del conocimiento en la defensa de los derechos, conquistas y aspiraciones muy sentida de los docentes, debe distinguirse y separarse de la parcialidad y unilateralidad grupal de organismos gremiales autodenominado sindicato que “luchan” por determinadas reivindicaciones cuando le producen dividendos políticos partidistas. El gremio no cuestiona el sistema, no se propone cambiarlo y solo se propone metas en beneficio de sus miembros y afines.

La unilateralidad y parcialidad, la subordinación y falta de autonomía contradice y niega la concepción clasista del sindicato, desvirtúa las luchas por mejoras educacionales, por elevar la calidad de vida, impedir atropellos, garantizar la salud y la educación del trabajador y la de su familia sin limitaciones por la afinidad partidista.

La autonomía es definir su propia política desde las bases, respetando al colectivo, con una dirección horizontal, profundamente democrática en la toma de decisiones y en la escogencia de sus cuadros directivos, mediante el voto directo y secreto y con una definida temporalidad.

Ha de regirse por la democracia sindical evitando el autoritarismo, el individualismo personalista y la verticalidad de mando. Las decisiones son las que decida la base docente sobre el rumbo del sindicato.

La política sindical debe ser obra en común, sin limitaciones, sin oprimir a la razón, sin que nadie quede excluido o rechazado. Todos tienen derecho de participar de las decisiones en igualdad de condiciones y optar por los cargos de dirección sin limitaciones. La alternancia o transitoriedad de la representación debe ser el norte obligatorio. No puede haber cargos vitalicios de una misma persona en la dirección del sindicato, necesariamente debe quedar excluido tal hecho al menos en dos periodos, una vez cumplido un mandato. Ello garantiza la promoción de nuevos cuadros de dirección y se evita el sello personal en la gestión sindical, y que el directivo se crea dueño de la organización y caudillo a quien hay que obedecer. 

El sindicato clasista ha de superar los esquemas actuales de dirección, distanciarse del burocratismo cuya práctica en la toma de decisiones y de acuerdo se hacen excluyendo la participación del colectivo y negando el carácter de sujeto protagónico a los trabajadores educacionales. El mesianismo y el caudillismo limitan el aprendizaje, la formación clasista para las luchas.

El sindicato clasista de los educadores debe rechazar el empleo del fraude, el engaño, el ventajismo, la intimidación, el ofrecimiento de prebendas y ventajas en beneficio grupal,  personal o profesional. Su ruta práctica tiene que ser el compromiso, las convicciones y la lucha diaria por la felicidad y el bienestar del ser humano dentro de un plan o proyecto liberador.

El sindicato clasista se debe distanciar de toda autoridad que no se fundamente en el colectivo, de todo lo que signifique coacción, conformismo, prestigio, heroicidad, presidencialismo, ejemplaridad, concentración de poder, derecho a mandar, manipulación de la conciencia colectiva, en la falta de creación, originalidad, alejado de todo intento de oprimir el pensamiento crítico, en el temor y negación  a la facultades de pensar, de investigar, de discutir, cuya política sea consecuencia del estudio, del trabajo organizado, y no de “genialidades” individuales del directivo sindical.

La política sindical debe estar alejada del espontaneísmo, de lo coyuntural, sin dejar de considerarla conforme a una realidad concreta. La acción sindical no puede estar sujeta a las circunstancias del momento, a lo inmediato de la reivindicación económica, no puede descuidar lo ideológico, lo formativo como ejemplo central de la política sindical, no debe quedar atrapada en la gestoría y en el gremialismo, que lo debilita ante los planes de control por fuerzas extrañas al movimiento sindical.

Los principios clasistas son los que deben privar, las acciones y las luchas por un mundo mejor, no capitalista, sin desigualdades, dónde todos vivamos en armonía, en democracia. Debe construir una referencia concreta sobre participación, comprensión, análisis y de apertura hacia una nueva sociedad, donde se eduque al ser humano para el amor y la libertad, que practique la amistad y la solidaridad cuyo fin no sea el lucro.

Debe negar cualquier expresión de violencia, intolerancia y represión, por tanto debe educar para el entendimiento, la comprensión, la paz, el razonamiento, el pensamiento libre, para vivir en democracia, para la formación de una conciencia ciudadana, para la convivencia, para sentirse y ser útil, crear las herramientas metodológicas que aclaren el proceso y los mecanismos de explotación, para que se rechace la dominación, la dependencia que niega al hombre a su alegría.  Lo central es el proceso educativo en y para la libertad.

El compromiso de un organismo sindical clasista es con los educadores, con los estudiantes y con la sociedad en general. Su norte la búsqueda del conocimiento y la satisfacción de las necesidades humanas, insertándose dentro del proceso de transformaciones económicas y social del país, del fortalecimiento de su soberanía e independencia, la educación popular y democrática, no elitista y segregadora de grandes grupos humanos. La lucha  permanente por la gratuidad de la enseñanza y que el Estado asuma todos sus costos. 

El sindicato clasista debe tener un accionar permanente en contra todo lo que signifique alienación y reproducción de ideologías que sirva a la opresión Su postura frente a la ideas absolutistas o liberales que justifican la explotación, la dependencia y ocasiona el atraso cultural, distorsionan los valores que nos identifican como pueblo, ha de ser el desarrollo de un conocimiento que sirva para la liberación, nuestra independencia e identidad cultural. Su práctica ha de ser en todo momento pedagógica, didáctica, aleccionadora y fundamentada en el razonamiento, que apunte hacia el pleno desarrollo de lo humano inserto por la superación de los problemas socioeconómicos del país. 

El sindicato clasista debe estar lejos y negar toda conducta de descrédito, descalificaciones personales, zancadillas, maniobras e infundios como mecanismos para confrontar ideas y ganas adeptos. La organización sindical como espacio abierto, sincero y democrático de las ideas. “Debatir, discutir y difundir las ideas para juzgar con rectitud, no por lo que nos parecen ser, sino por el conocimiento que tenemos de ellas”, orientado a profundizar la concepción clasista dentro de la permanente consulta y aprobación del colectivo docente. Ha de definir un perfil sobre una plataforma de lucha que vincule las conquistas de reivindicaciones sentidas y necesarias del educador, así como aquellas que sean fundamentales para el avance y el logro de una sociedad justa, libre y democrática, sin desigualdades sociales, sin miseria, hambre, analfabetismo, dependencia y atraso, rechazará el control de nuestra economía por parte del imperialismo, así como cualquier forma de agresión a la soberanía e independencia de la República. Fomentará la conciencia contra las acciones guerreras, a favor de la paz y de liberación de los pueblos, se opondrá a cualquier manifestación dictatorial o a cualquier forma de la explotación del hombre y al oscurantismo.

El sindicato clasista de los educadores fomentará la CONCIENCIA CIUDADANA: el amor y conservación de los recursos naturales, la arborización del país, la necesaria imprentas municipales y editoriales municipales en todos los municipios, el fomento de la lectura, la creación de bibliotecas en todos los pueblos mayores de 200 habitantes, el estudio de la historia como ciencia obligatoria, la necesaria FORMACIÓN DE UNA CONCIENCIA HISTÓRICA, que permita una visión de globalidad, de totalidad, para que el educador explique y comprenda el entorno donde vive, las luchas de su localidad, la del país y la de otros pueblos, y los procesos que conectan sus propias luchas con la lucha general para su propia liberación, explique su origen, lo que somos y lo que aspiramos ser, deslindando cómo se enseña, qué se enseña y para que se enseña dentro de la concepción de clase. Necesario su contribución en el fortalecimiento de la institución autónoma del cronista de las ciudades y el campo, por un sistema de salud pública integral y eficiente, con suficiente insumos médicos asistenciales, por la recreación y el pleno empleo, por salarios dignos, la defensa de los derechos humanos, por la construcción, ampliación y conservación de locales escolares, por la democratización de la institución escolar, que incluya su ejercicio en el aula de clase y en la designación de las autoridades institucionales.

Impulsará la SOLIDARIDAD entre todos los miembros de la sociedad y de particular manera con los trabajadores de la enseñanza, dentro de una concepción clasista e internacional en sus relaciones con otros pueblos, dentro del supremo objetivo de la unidad de acción, la luchas y metas de un sector de los trabajadores de la educación es la lucha de todo el colectivo, que comprenda las aspiraciones académicas, de seguridad y asistencia social. 

El sindicato clasista debe oponerse a concepciones mercantiles de la educación, ya que ello conduce al tráfico y acaparamiento del conocimiento, lo vuelve elitista y discriminador y relega, se aleja de las luchas contractuales, sociales y políticas. Le es indiferente las luchas generales de todos los trabajadores, se mantiene en una situación de “neutralidad e indiferencia”.

Volviendo a la necesaria FORMACIÓN DE LA CONCIENCIA HISTÓRICA es tarea fundamental y objetivo inmediato de todo plan que atienda a dicha formación entre el colectivo docente, para la forja de educadores críticos, preparados, en vez de pasivos militantes sin rumbo, carente de ideas de las metas inmediatas y mediatas de la organización sindical como organismo natural de los trabajadores. Una manera de superar a seguidores ciegos, incondicionales, deficientes en el ejercicio de la razón, del juzgamiento con rectitud.

El carácter clasista del sindicato es inseparable al desarrollo de la política formativa en el orden político, ideológico y sindical, parejo su accionar con la transformación social del país y asumir como sujeto y protagonista de primer orden, la defensa de la soberanía nacional, de la independencia de la República y la liberación de la clase obrera y de todos los trabajadores, manuales e intelectuales. 

NECESARIO ES SUPERAR EL GREMIALISMO

Es hora de superar la desviación reformista, la trampa ideológica del GREMIALISMO. Hay que volver al protagonismo sindical de los inicios de la SVMIP, de la FVM, (1936) cuya actuación no era gremial sino eminentemente sindical, con planteamientos políticos de fondo y fundamentales. La diferencia es que el gremio solo busca reivindicaciones para sus afiliados, sin condenar al sistema  establecido, en tanto que el sindicato es protagonista de las luchas de clases y condena al Estado burgués y pretende cambiar la sociedad. El gremio desfigura y desnaturaliza la función política y social transformadora, que es la esencia de la existencia del pensamiento autónomo, soberano del magisterio venezolano y del movimiento  donde ha de agruparse unido para organizar y protagonizar, ser el sujeto histórico de las luchas  que en esta hora de bloqueo imperialista  reclama la patria para *defensa* y su definitiva soberanía. 

¡¡Viva el maestro venezolano !!  

¡¡Viva la patria soberana, independiente, libre y antiimperialista!!

 ¡¡Viva el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa!! 

¡¡Viva el pensamiento de Simón Bolívar y Simón Rodríguez !! 

Para una organización sindical clasista de los educadores, es necesario reconstruir y refundar el movimiento de los trabajadores de la educación. Cagua, 1 de mayo de 2026.

Polvorín. Explosión insumisa de ideas. Un combate por la vida. Somos historia y poesía insurgente.

Un comentario

  1. BUENO. ARTICULO SE REFIERE AL SINDICATO PATRONAL, QUE NO QUIERE QUE EL SISTEMA CAMBIE Y MENO QUE LO CUESTIONE YA QUE ESO SERIA UN CRIMEN. QUE ATENTARIA CONTRA EL PATRON QUE SE APROPIA DE LA PLUSVALIA DEL TRABAJADOR QUE HA VENDIDO SU FUERZA DE TRABAJO COMO MERCANCIA.- HAY QUE OLVIDARSE DE ESA MENTIRA QUE ES LA LUCHA DE CLASES.

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