José Sant Roz
- Hoy, cuando en cada esquina nos topamos con un templo que ofrece SALVACIÓN, y escuchamos delirios de frenéticos pastores anunciando el fin de este “paraíso” terrenal, pienso en el Presidente Maduro, aherrojado en una cárcel de Nueva York, quizás entregado por alguna de esas sectas a las que tanta confianza tenía. Alguno de esos pícaros pastores, tan familiarizados con la CIA dieron todas sus pistas para que sin problemas pudieran secuestrarlo No olvidemos que todas las sectas protestantes de América Latina fueron creadas por la referida Agencia. El DEMONIO viene también hasta en las propias hostias. Pienso igualmente en su aguerrida y noble esposa Cilia Flores tan creyente como él. Maduro religioso y humilde quien tanto se aferró a los milagros del Señor, pero que a la final creo que lo perdieron, no lo “SALVARON”. No dudo, sin embargo, que su fe es un gran aliciente en medio de los aciagos momentos por los que está pasando, en soledad, y que esa fe pueda sacarlo de este marasmo inesperado, de este inmenso dolor, pero uno desde otras realidades presiente que esas mismas creencias acabaron traicionándolo.
- Yo, en el único Dios que creo, es Simón Bolívar (San Simón), profeta de carne y hueso quien también fue crucificado y traicionado por quienes más le debían en su larga carrera política y militar. Que, además, muchas veces fue excomulgado por la Iglesia Católica. Cuando el 8 de diciembre de 1814, Bolívar asume la responsabilidad de poner orden en Cundinamarca, al grito de “VIENE EL DEMONIO” salieron beatas, curas y creyentes a tratar de cerrarle el paso. Entonces lo primero que hicieron las autoridades eclesiásticas fue excomulgar al “Demonio”, claro. En este punto bien vale la pena recordar el caso patético de cómo la Iglesia camaleónicamente, y hoy puedo asegurar que muchos cristianos que ungían con la santa protección divina al Presidente Maduro, con la bendición del Señor, seguramente ya están con Trump o con sus secuaces en Venezuela. Se adecúan al que más les convenga; esto lo expresa magistralmente el Libertador cuando dice: “No puedo acordarme sin risa y sin desprecio del edicto con que me excomulgaron a mí y a todo mi ejército en el año 1814, tomando por pretexto que yo venía a saquear las iglesias, perseguir sacerdotes, a destruir la Religión… y todo esto para retractarse públicamente con otro edicto, en el que, en lugar de pintarme como impío y hereje, como en el primero, confesaban que yo era bueno y fiel católico. ¡Qué farsa tan ridícula y qué lecciones para los pueblos! Nueve o diez días de intervalo hubo entre aquellos dos edictos; el primero se dio porque marchaba sobre Bogotá por orden del Congreso General y el segundo porque había entrado victorioso en aquella capital”.
- Nunca he visto con buenos ojos esa horrible proliferación de sectas evangélicas y sobre todo cuando entran en el terreno político con esas imposiciones, proclamando la protección de Yahvé, Jehová, Jesús,… Casi siempre, movidos por el vil dinero. No existe una sola de esas sectas cristianas que no ande en busca de dinero para forrarse… sectas que hablan de SALVACIÓN en nombre del demoníaco y pervertidor capitalismo, que no hay nadie más capitalista que un pastor evangélico. Seamos francos, en nombre de la salud mental pública, hay que cuidar al pueblo de esta otra plaga que cobra fuerza en el mundo, y que anda en busca de incautos para exprimirlos. Y ciertos personajes con unos aspectos sobreentendidos de pícaros o farsantes, haciéndose pasar por “salvadores”, con la Biblia en la mano, con rosarios y estampitas divinas, se pasean palacios gubernamentales buscando la bienaventuranza materialista de sus propias almas. Imagínense a Dios enredándose con los partidos, ¡Belcebú y Ave María Purísima juntos! Véase, por ejemplo, como la Conferencia Episcopal Venezolana es un partido de ultra-derecha, al punto que llegó a celebrar la invasión del 3 de enero contra Venezuela, sin remordimiento y con toda la desfachatez del mundo. Su general en jefe, don Baltazar Porras, salió, en nombre de esa invasión, a exigirle al gobierno que se rindiera, que se entregara, que ya no tenía escapatoria. NUNCA HIZO UNA MISA POR LOS 120 ASESINADOS POR EL MONSTRUOSO Y CRIMINAL IMPERIO GRINGO. ¿HUBO ALGUNA SECTA EVANGÉLICA QUE RECORDARÁ A ESTOS CAÍDOS E HICIERA UNA PROCESIÓN POR TODA VENEZUELA SOLICITANDO LA LIBERTAD DE MADURO Y CILIA? ¡NADA!
- Lo sostengo, algunos de esos pastores no son de fiar. Son MERCADERES a fin de cuentas que en todo momento andan buscando fondos para sus templos, y allí donde entra el dinero el DEMONIO hace fiesta. Y hay que tener en cuenta que quien comenzó a llenar de sectas evangélicas a Latinoamérica fue la CIA. Sobre todo, esos abominables mormones que andan en parejitas por nuestros pueblos (muy bien adiestrados por la fulana Agencia) con el invento de una nueva Biblia, porque cada una ha recreado el mal y el bien, el origen dislocado del universo según un Dios a la medida de burdos cuentos o relatos…, son empresas mercantilistas que manejan poderosos conglomerados mediáticos, con aviones y yates para trasladarse, con imponentes templos y toda una red de comercios que cotizan incluso en la Bolsa.
- Leo una nota que aparece hoy 28 de mayo en el diario El País (España) sobre el poder los evangélicos en Costa Rica, algo que cunde en todo el mundo latino con provocando un verdadero holocausto espiritual. En España ya los católicos tienden a ser minoría frente a las sectas protestantes. En Brasil los evangélicos son una fuerza tan demoledora que están decidiendo el rumbo político de esa nación. Los periodistas Álvaro Murillo y Sofía Menchú en su reportaje escriben: “Un obispo de la Iglesia católica era hasta hace poco quien dirigía la oración en las ceremonias de investidura presidencial en Costa Rica y clamaba por posiciones conservadoras, más cercanas a la tradición que a la ruptura. En ocasiones recientes, ese obispo compartía el púlpito con algún dirigente de las iglesias cristianas protestantes que se han multiplicado en las últimas décadas —aunque a un ritmo menor que en otros países de la región—, en paralelo a un activismo político ejercido con bandera propia en partidos confesionales. El año 2026, sin embargo, trae una realidad nueva para la escena costarricense: el ascenso de nuevos grupos religiosos dentro del movimiento oficialista dominante, cuyo propósito es sacudir a las élites e instaurar una suerte de “revolución conservadora” CON UN RESPALDO QUE VIENE DESDE ESTADOS UNIDOS”.
- Sigue diciendo la nota: “La fotografía se pudo tomar el 8 de mayo en la ceremonia de entrega de la banda presidencial de Rodrigo Chaves a su heredera, Laura Fernández, DEVOTA CRISTIANA AL GRADO DE MANEJARSE CON SOLTURA EN AGUAS PROTESTANTES. La bendición no la hizo nadie de la jerarquía católica, con la que Chaves se enemistó durante su gobierno. LOS ENCARGADOS FUERON UN PASTOR PROTESTANTE QUE SE PRESENTA COMO EMBAJADOR DEL REINO DE LOS CIELOS Y UN MEDIÁTICO SACERDOTE CATÓLICO QUE MANEJA MILLONARIOS PROYECTOS EN BARRIOS MARGINALES DEL SUR DE SAN JOSÉ. SE LLAMA SERGIO VALVERDE Y SE LE VE MÁS CON AUTORIDADES DEL GOBIERNO QUE CON SUS SUPERIORES DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL, DE INFLUENCIA MENGUANTE”.
- Añade la nota: “Que el temor de Jehová sea sobre ellos y sobre los tres poderes de la República (…) Hoy levantas una Débora para esta nación. Y así como está escrito en el libro de Jueces, así lo veremos en Costa Rica, que por mano de mujer entregará el Eterno a sus enemigos”, leía con grandilocuencia el pastor Daniel Piedra bajo la mirada impasible del rey Felipe VI de España. El religioso contó después que llegó escoltado al estadio y tuvo un asiento especial frente a la tribuna donde había cientos de seguidores de Chaves y Fernández, esta última comparada con la profetisa israelita Débora, del Antiguo Testamento. Algunos oraban con él con los ojos cerrados y las manos abiertas hacia el cielo, incluidos diputados que forman parte de la cuota neopentecostal dentro de la bancada oficialista, mayoritaria en el Congreso.
- Nosotros aquí en Venezuela de algún modo también hemos venido cayendo en estas prácticas nada juiciosas y bien deplorables. Sigue diciendo la nota de los periodistas Álvaro Murillo y Sofía Menchú sobre el caso de Costa Rica: “Una cuarta parte de los escaños del nuevo Partido Pueblo Soberano (PPSO) son afines a iglesias cristianas, incluido un pastor que antes fue diputado con uno de los partidos confesionales ahora borrados de la cartografía política. Intentamos hablar con él para este reportaje, pero no hubo respuesta. Ya no va por delante la bandera con el pez; ahora el poder de las iglesias evangélicas se infiltra dentro de un movimiento político ciudadano de manera más estratégica. Ya no compiten: ahora transan, movilizan, legitiman y son legitimadas, dan y reciben. En común con el grupo del ex presidente Rodrigo Chaves, tienen un discurso de “temor a Dios” con exaltación de la prosperidad individual, pero sobre todo dos enemigos principales: las élites tradicionales y los valores liberales asociados a los derechos humanos o al Estado de derecho y sus instituciones “progresistas… Ambos lados han tenido éxito en su estrategia. Unos en no seguir usando partidos explícitamente religiosos y otros en incorporar a grupos con un gran poder de movilización, bajo la influencia de la nueva derecha simbolizada por Donald Trump”, comenta Laura Fuentes Belgrave, socióloga investigadora de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión en la Universidad Nacional (UNA) de Costa Rica. Agrega la nota: “Es la receta de “Dios, patria y poder” que se cuece en Estados Unidos de la mano de dinámicas iglesias protestantes mientras se señala como enemigo al Vaticano”, equivalente a la secta Tradición Familia y Propiedad, engendradora de niñitos malcriados con plata como Enrique Capriles Radonski y Leopoldo López. “Fungió como cabecilla de esa organización Alejandro Peña Esclusa (actual miembro del comando asesor de Capriles que dirige Lopez) quien “saltó al estrellato” durante el gobierno de Jaime Lusinchi luego de ser investigado por un presunto plan que buscaba atentar en contra del Papa Juan Pablo II durante su visita a Venezuela; siendo señalado como máximo líder de la organización TFP Venezuela, y en cuyo plan se encontraron involucrados algunos jóvenes de la organización quienes fueron declarados “enajenados de su voluntad”[1].
- . Agregan los periodistas Álvaro Murillo y Sofía Menchú que expresidente de Costa Rica en sus delirios, Rodrigo Chaves, “no ha sido tan explícito como Trump con sus ataques contra el papa León XIV, pero sí ha protagonizado discusiones públicas con los obispos de la Iglesia católica local, que agrupa al 52% de la población en el único país del continente con religión oficial establecida en su Constitución Política; esto a pesar de que la estructura eclesiástica experimenta un deterioro en su liderazgo social, según reconocen fuentes internas… Mientras algunos grupos evangélicos construyen comunidad, narrativa digital, movilización territorial y un lenguaje emocional directo, muchos sectores católicos han perdido iniciativa, más encerrados en lo interno que insertos en la conversación pública”, dice un influyente sacerdote que pide el anonimato. En eso ve una semejanza con lo ocurrido en Estados Unidos con las organizaciones que acuerpan a Trump, o en Brasil con el bolsonarismo, donde “la religión se convierte también en identidad política”, lamentó.
- La ignorancia en estos aspectos nos está desquiciando y degradando a niveles espantosos. Agrega este reporte: “El fulano ex presidente Rodrigo Chaves acertó en sus tácticas desde el principio. Sin ser un hombre de misas, su discurso abundó en referencias a Dios y a la “patria bendita”, en el repudio al comunismo como un pecado mayúsculo y en la retórica del bien contra el mal. “No ve a los otros como adversarios, sino como antagonistas, como enemigos, como el mal”, añade Fuentes Belgrave, señalando también actos sustantivos: el abandono de la visibilización de los derechos de la población sexualmente diversa, el rechazo a las posiciones feministas y el abrazo al discurso defensor de la familia tradicional. Incluso, en noviembre, el ahora exmandatario derogó un decreto que hacía posible el aborto legal en casos de peligro para la salud de la madre. Lo había anunciado a un grupo de pastores semanas antes, en los albores de una campaña electoral que tuvo el protagonismo de varios dirigentes protestantes y que resultó en la elección de la oficialista Fernández, una “temerosa de Dios”, como se define ella misma”.
- El reportaje de Álvaro Murillo y Sofía Menchú tiene mucho que ver con lo que también se ha vivido en Venezuela en los últimos años y que expande como una verdadera plaga. Dice: “En abril, confirmado el triunfo electoral del movimiento oficialista, Fernández y Chaves volvieron a reunirse con el grupo llamado “Foro mi país”, formado por dirigentes evangélicos. Allí, la presidenta electa dijo que Rodrigo Chaves “SE DEJÓ USAR POR DIOS” y que su gobierno fue un “milagro” para un país que estaba en cenizas, según sus palabras. Fue el mismo acto en el que el presidente saliente —quien ahora sigue en el poder como ministro de Hacienda y de la Presidencia— confirmó el anhelo de hacer que “el pueblo” tome el Poder Judicial, tal como hizo ya con el Ejecutivo y el Legislativo. La JUSTICIA DIVINA se queda corta para los afanes oficialistas. Ahora parece lejana la campaña electoral de 2018 que dio, en primera ronda, un triunfo insuficiente al PREDICADOR Y CANTANTE EVANGÉLICO FABRICIO ALVARADO, quien ante la movilización del voto católico perdió el balotaje contra Carlos Alvarado, a pesar de que este llevaba una bandera progresista. El predicador fundó después un nuevo partido basado en las estructuras neopentecostales que le permitió mantener presencia parlamentaria y servir como aliado del gobierno de Rodrigo Chaves, a pesar de algunas críticas en las que señalaba que el verdadero defensor de la familia era él y su grupo, y no el mandatario ni su heredera, Fernández”.
- Pero todo este reportaje toca puntos escabrosos, que nos deben hacer meditar sobre la locura que se avecina con estas sectas: “Aún resuena el momento de un debate televisado en enero en el que Fernández acusó a Fabricio Alvarado —quien competía de nuevo por la presidencia abanderado por el sector evangélico— de HABERLA ACOSADO SEXUALMENTE cuando ella era asesora parlamentaria. “Me arrinconó en una oficina con la falsa promesa de regalarme una Biblia”, denunció con gestos de indignación la entonces candidata presidencial, en lo que parecía un acto más de la batalla por los votantes del sector cristiano protestante, que representa un tercio de la población según datos del Latinobarómetro 2024. Se pensaba que sería el fin de Fabricio Alvarado como figura política y aliado del oficialismo, pero los mismos diputados chavistas lograron evitar en abril que se votara en el Congreso una sanción política contra el entonces legislador por una denuncia de tipo sexual presentada por otra exasesora. También afronta una causa penal por VIOLACIÓN CONTRA UNA MENOR DE EDAD; sin embargo, ahora, dos semanas después de inaugurado el mandato de Laura Fernández, parece haber quedado atrás aquel debate televisado en el que ella lo calificó como “UN LOBO CON PIEL DE OVEJA”.
- Concluye el interesante reportaje con esta terrible realidad… “Costa Rica no es muy distinta del resto de Centroamérica, a pesar de ser un Estado confesional católico y de contar con un extendido sistema público de bienestar social. Las organizaciones religiosas han escalado a FUNCIONES POLÍTICAS desde años atrás, basadas en la idea bíblica de que “cuando los justos dominan, el pueblo se alegra”. Guatemala ha sido pionera en la región con figuras evangélicas que participan en partidos ya existentes, hacia donde atraen el voto de una feligresía que encuentra coincidencia en los valores conservadores. “VISUALIZAN AL PUEBLO EVANGÉLICO COMO UNA ‘CLIENTELA’ CONSIDERABLE DE VOTOS. Para atraerlos utilizan un lenguaje religioso, asisten a cultos e integran en sus filas a líderes evangélicos a fin de ganarse su simpatía”, dice el informe El pensamiento y acción social de los evangélicos en Guatemala, dirigido por Israel Ortiz, del Centro Estras. Se refiere a un país de 18 millones de habitantes que, hasta 2018, ALOJABA MÁS DE 25.000 CENTROS DE CULTO DE IGLESIAS EVANGÉLICAS DE DISTINTAS REDES Y DENOMINACIONES. Factores similares se dieron en Honduras y en El Salvador, donde las necesidades sociales abrieron una oportunidad valiosa para que las iglesias entraran primero a las comunidades y después, con públicos leales, a las estructuras políticas como actores de poder. Han encontrado espacios incluso en el gobierno de Nayib Bukele, quien califica como un “MILAGRO” la desintegración de las violentas pandillas ejecutada por él mediante políticas autoritarias de alto apoyo popular. En Guatemala, la influencia de los grupos cristianos protestantes en la política viene desde el fallecido general Efraín Ríos Montt, pastor de la iglesia Verbo y acusado de genocidio; el expresidente Jorge Serrano Elías, quien fraguó un autogolpe de Estado en 1993 y después huyó a Panamá; Harold Caballeros, fundador del partido Visión con Valores (Viva); y el expresidente Jimmy Morales, quien durante su gobierno (2016-2020) expulsó a la comisión anticorrupción de las Naciones Unidas (CICIG). En Guatemala, las iglesias evangélicas también han sido utilizadas como fachada por diversos alcaldes acusados y extraditados a Estados Unidos por narcotráfico. Es un fenómeno similar al que asoma en Costa Rica, donde un pastor permanece detenido por su aparente participación en una red de legitimación de capitales provenientes del narcotráfico mediante supuestos contratos por 80 millones de dólares con una empresa piñera de la zona norte del país”.
[1] Véase https://www.aporrea.org/ideologia/a162135.html