José Sant Roz
En realidad, la idea de la “huyidera” poco a a poco comenzó a propagarse y a prepararse a partir de 1998, cuando Chávez llega al poder.
Claudio Nazoa animaba al cotarro para que cogieran las de Villadiego con aquello de que ME IRÍA DEMASIADO. Y pronto comenzó el cuento contra el gobierno: de que CON MIS HIJOS NO TE METAS. Luego l dio por andar en una paseadera de vírgenes por las calles. Altamira fue tomada por amantes de libertad gringa, y fue cuando se planificó el negocio que consistía en propagar que aquí gobernaba el COMUNISMO y con ese pretexto coger con un poco de bagaje y una fuerte suma de dinero en dólares, y decir por todo el cañón que se era un perseguido político (cuando en realidad quienes lo hacía no les interesaba para nada la política ni nadie jamás les había tocado un pelo).
En esta estrategia nada sutil, el próximo paso era pedir la residencia en el Norte y luego hacerse gringos, norteamericanos.
La gozadera de la HUYIDERA se intensificó a partir de 2015 cuando Obama calificó a Venezuela «amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de EE UU”.
“¡Sí – gritaron estos vivarachos y sinvergüenza-: aplíquenles todas las presiones del mundo porque si no el comunismo nos acabará matando! Pero por favor, el día que acaben con el comunismo no nos vayan a regresar a esa mierda de Venezuela. Yo me declaro amante de la patria de Miami…”.
En 2016 y 2017, la estampida cogió básicamente hacia Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Millones se hicieron eco de la propaganda mundial contra Venezuela, reforzada por el bloqueo y el asedio gringo y europeo. Realmente comenzaron a escasear medicinas y alimentos.
A partir de 2019, hubo un cambio en estos vientos locos y entonces la migración tomó otro rumbo, el camino de los espantosos pantanos de las selvas del Darién. Se produjo un bíblico cruce de olas migratorias emergiendo de toda Sudamérica hacia el Darién, los venezolanos iban al grito de guerra: “¡MUERA MADURO, COÑO DE TU MADRE!”
Aquellas oleadas de seres alucinados llegaban a México, cruzaban el Río Bravo pagándole a los Coyotes y luego se desparramaban por Texas, Nueva York y el estado de La Florida. La mayoría de los venezolanos preferían escoger La Florida donde antaño habían recalado cientos de miles de agusanados cubanos, todo ellos al grito: “¡Libertad!”, “¡Democracia!”, “¡Muera la dictadura comunista y chavista!”.
La Florida es la meca de la LIBERTAD, del más feroz ANTICOMUNISMO, la cuna de Marco Rubio y sus narcos, lo cual a la vez se traduce en rumbas, droga y licor: la meca de las luces rutilantes, de muchos casinos, bellas playas, de consumo a millón de virguerías tecnológicas, carros de lujo, rascacielos, conciertos y desconciertos latinos. Ningún venezolano que participó de esa HUYIDERA lo hizo para estudiar, para hacerse más humano, para leer buenos libros, para escuchar buena música ni para visitar museos y conocer sabios dignos de ser emulados. Nada de eso. Fueron sólo a gozar de la disipación, del bonche eterno del derrape capitalista, para luego presumir de que estaban mejorando la raza y viviendo en la fabulosa mierda llamada del PRIMER MUNDO.
Por eso todos esos mayameros se embanderaron ciegamente con el Catire Trump. Y lo apoyaron con locura y al tiempo que lo apoyaban maldecían del negraje inmundo y asqueroso que les estaba llegando de Latinoamérica (“negros de mierda haitianos”, “delincuentes de mierda colombianos”, indios de mierda ecuatorianos”…) al tiempo que también maldecían del comunismo en Cuba y Venezuela. Y entonces vino y ganó el Cerdo Trump y se volvieron histéricos de alegría y comenzaron a pedir que el Cerdo Naranja de una vez invadiera a Venezuela, y el Cerdo Naranja vino y lo hizo el 3 de enero. Y salieron estos malditos arrastrados a celebrar la invasión: “AL FIN, AL FIN SOMOS LIBRES”, gritaban, pero los coños eran libres sólo si vivían en EE UU porque cuando el Cerdo les dijo: “No los quiero más aquí porque ustedes son feos, unas basuras, unas mierdas”, se pusieron a llorar como unas emputecidas magdalenas. Porque resulta que todos ellos son sólo libres si están en el Norte…
QUÉ VAINAS!!!