José Sant Roz
Y se llevaban todas esas toneladas sin pagar nada, e incluso se atrevieron esos gringos a demandar a nuestro país cuando se les exigió cumplir con ciertos acuerdos y contratos. Entonces esos abominables gringos para saquear a nuestro país sin control alguno financiaron la llamada Revolución Libertadora comandada por aquel banquero muy parecido a María Corina Machado, llamado Manuel Antonio Matos.
Qué duro es vivir en un país en el que campea la ignorancia por doquier, en el que la inmensa mayoría de sus habitantes desconoce su historia. En un país en el que los gringos secuestran a su presidente, y el propio estado y sus Fuerzas Armadas se hacen los desentendidos y siguen marchando como si nada. En un país en el que los gringos dicen que se están robando todo nuestro petróleo gratuitamente, así como hicieron durante 44 años con más de un millón de toneladas de asfalto del lago de Guanoco sin pagar nada.
Esa es Venezuela por la que tanto lucho Bolívar, navegando a la deriva, sin capacidad de defender sus recursos porque no hay voluntad de lucha para defender lo nuestro. Porque nuestros líderes les fallaron al pueblo, luego de 27 años hablando sin cesar de lucha en defensa de la soberanía, de socialismo bolivariano y de revolución.
Nos estamos remontando a principios del siglo XX, cuando Cipriano Castro, durante más de una década estuvo enfrentado al imperio norteamericano.
Entonces no sólo estábamos enfrentando a los gringos sino a la Europa esclavista, a los ingleses, alemanes, holandeses, franceses e italianos.
En medio del gran conflicto con estas potencias, de la manera más extraña estalló una epidemia de peste bubónica en el puerto de La Guaira en marzo de 1908. Fíjense todo lo que ha pasado este año, secuestran al presidente Maduro y a su esposa y extrañamente se suceden dos poderosos terremotos que destrozan gran parte de La Guaira y Caracas. En aquel año de 1908, el gobierno de Curazao, que es decir Holanda, ordenó la puesta en cuarentena de toda embarcación que llegara a la isla proveniente de Venezuela. Viendo Cipriano Castro que se trataba de una emboscada contra nuestro país impuso en represalia un virtual embargo sobre todo del comercio con las Antillas Neerlandesas. “Seguidamente, el ministro holandés en Caracas, J. H. de Reus, le pidió al gobierno venezolano que reconsiderara una decisión que amenazaba con privar de alimentos tanto a Aruba como a Curazao. Pero Castro, en su respuesta comunicada por medio de la Cancillería, acusaba ahora a Holanda de favorecer el contrabando entre Curazao y las costas de Tierra Firme y de apoyar, además, los propósitos conspirativos de los exiliados venezolanos residenciados en la isla. El problema se agudizó a fines de julio, cuando unas declaraciones publicadas en un periódico holandés, fueron consideradas insultantes por el Presidente venezolano quien ordenó la expulsión inmediata del representante diplomático y la ruptura de relaciones diplomáticas con los Países Bajos, oficialmente sancionada el 4 de agosto, al cancelárseles el exequatur a todos los cónsules holandeses acreditados en Venezuela[1]”.
Es aquí cuando EE UU aprovecha para junto con Holanda atacar a Venezuela nuevamente. “Inmediatamente, a través de su embajada en Washington, el gobierno de La Haya le preguntó entonces al Departamento de Estado si los Estados Unidos objetarían que se tomasen medidas coercitivas en contra de Venezuela, si así lo requería el honor de la Corona de Orange Nassau y de su representante, la reina Guillermina. Elihu Root[2] contestó dándole carta abierta a los holandeses, siempre y cuando no se llevara a cabo una ocupación permanente de territorio”. Fíjense queridos compatriotas, cómo los gringos han utilizado la Doctrina Monroe como les da la gana, lo mismo hicieron en el caso de Las Malvinas, cuando se pusieron del lado de los ingleses y en contra de América Latina.
Pensaría el secretario de Estado Elihu Root que una acción de fuerza como la que se contemplaba tenía la ventaja de no amenazar los intereses norteamericanos en el Caribe y, a la vez, de obligar a Venezuela a pedirle ayuda a los Estados Unidos, abriendo así el camino, bajo el amparo de la Doctrina de Monroe, a un arreglo satisfactorio de los reclamos pendientes, sin que nada de ello pudiera afectar los resultados de la elección presidencial. William Howard Taft, el candidato republicano, respaldado además por el propio Teodoro Roosevelt, resultó ganador por amplio margen”.
En medio de estas grandes amenazas contra Venezuela, vino a presentarse la enfermedad de Cipriano Castro en la que sin duda estuvo metida la mano de los gringos. Una operación que podía realizarse en nuestro país, se inventó que debía ser realizada en Alemania. Un complot muy bien armado que elevó al cargo de presidente al traidor Juan Vicente Gómez.
“De pronto, surgió el otro evento que aceleraría el desenlace: el 21 de noviembre de 1908, Cipriano Castro se embarcaba rumbo a Europa para someterse a una indispensable operación quirúrgica y dejaba el gobierno en manos de su vicepresidente y compadre Juan Vicente Gómez. Casi de inmediato, se desataron los rumores acerca de cuál sería la política venidera del presidente-encargado. En una carta «confidencial» del 29 de noviembre, Rudolf Dolge le aseguraba a Elihu Root: «es muy posible se presenten momentos estimulantes [exciting]». Pronto se verificaron estas premoniciones”.
“En los primeros días de diciembre, una escuadra de tres cruceros holandeses: el Gelderland, el Friesland y el Utrecht, apareció frente a las costas venezolanas; todo parecía apuntar hacia un estallido inminente de las hostilidades. El 12 de diciembre, el Gelderland capturó el pequeño guardacostas Alexis y lo remolcó hasta el puerto de Willemstad, en Curazao. Este era ya un acto de guerra que le permitió a Juan Vicente Gómez asumir los poderes extraordinarios contemplados a tal efecto en la Constitución. Caracas, de pronto, se convirtió en el escenario de saqueos y desórdenes. Gritos de «Muera Castro» y de «Viva Gómez» acompañaron el asalto a las oficinas de El Constitucional: era ya incontenible la reacción en contra del gobierno de la «Restauración Liberal». Fue bajo esas circunstancias que, el día 14 de diciembre, el canciller José de Jesús Paúl se dirigió al ministro del Brasil, Luis de Lorena Ferreira, pidiéndole se sirviera transmitirle al Departamento de Estado la oferta de negociación del gobierno venezolano”.
Así cae, pues, un gobierno. Se ve que todo venía preparado.
“Al mismo tiempo, según lo refirió Ferreira a su embajada en Washington, el canciller PAÚL CREÍA CONVENIENTE LA PRESENCIA DE UNA NAVE DE GUERRA NORTEAMERICANA en La Guaira «en previsión de sucesos». Mientras tanto, la crisis política había llegado a su conclusión lógica: el 19 de diciembre de 1908 se ejecutaba el golpe de Estado y Juan Vicente Gómez tomaba el poder, nombrando un nuevo gabinete”.
“Ese mismo día el telegrama de Ferreira, contentivo de la oferta venezolana, llegaba a manos del embajador del Brasil en Washington, Joaquim Nabuco. Pero ya el Departamento de Estado, adelantándose a los acontecimientos, había dispuesto que el crucero Des Moines y la cañonera Dolphin salieran desde Haití, donde se encontraban, rumbo a Venezuela. Elihu Root no vaciló en aceptar la propuesta de negociación. El 21 de diciembre, le comunicaba a Nabuco se sirviera informarle a Ferreira que los Estados Unidos actuarían inmediatamente de acuerdo con los términos del telegrama recibido. Órdenes le fueron impartidas al buque de guerra Maine que zarpara desde el puerto de Norfolk (Virginia), en una misión «secreta» hacia las aguas del Caribe, conjuntamente con el North Carolina…, a bordo del cual se había embarcado un comisionado especial a quien el Secretario de Estado le había conferido:
plenos poderes para tratar con Venezuela todos los asuntos relacionados con el establecimiento de relaciones diplomáticas…”
“Este comisionado se llamaba William Insco Buchanan; tenía, para ese momento, 57 años de edad. Prototipo del self-made man autodidacta, había sido vendedor al por mayor de lozas y cerámicas así como promotor de espectáculos, actividad que lo llevó a participar exitosamente en la organización de la Exposición Universal Colombina de Chicago en 1893. Al año siguiente, el presidente Grover Cleveland lo nombró Ministro Plenipotenciario en Argentina, donde permaneció durante seis años y puso a valer sus naturales disposiciones para la diplomacia al ser nombrado, por decisión conjunta de los gobiernos de Buenos Aires y Santiago, árbitro de la comisión encargada de fijar el trazado de la frontera entre Argentina y Chile a través del desierto de Atacama. Ministro Plenipotenciario en Panamá (diciembre de 1903-1905), Buchanan figuró también como delegado de los Estados Unidos en la Segunda y Tercera Conferencia Internacional de Estados Americanos —en octubre de 1901 y en julio de 1906 respectivamente—, así como en la Conferencia Internacional de la Paz de La Haya, en 1907. Era también miembro de un Comité Especial Panamericano establecido en ese último año por Elihu Root para estimular la cooperación hemisférica y presidía el Comité encargado de la preparación de la Cuarta Conferencia Internacional de Estados Americanos. Como lo precisa su biografía, «estaba extremadamente bien informado acerca de los asuntos de América Latina y parecía poseer un entendimiento intuitivo de la idiosincrasia latinoamericana»59. Hablaba, además, perfectamente el castellano, lo cual le era de gran ayuda en negociaciones como la que ahora iba a emprender”.
“Las instrucciones que recibió del secretario de Estado Root eran amplias pero también precisas: se trataba de resolver definitivamente todos los aspectos de la controversia con Venezuela. En términos generales, se esperaba que el nuevo gobierno del general Gómez aceptaría la propuesta de someter a arbitraje los cinco litigios pendientes (Jaurett, New York & Bermudez, Orinoco Corporation, Orinoco Steamship y United States and Venezuela); pero Buchanan podía contemplar otras posibles alternativas como la negociación directa, particularmente en un caso sencillo como el reclamo que había formulado Albert Jaurett a raíz de su expulsión. LAS RELACIONES DIPLOMÁTICAS QUEDARÍAN RESTABLECIDAS AL FIRMARSE UN PROTOCOLO DE ACUERDO ENTRE AMBOS PAÍSES EN EL CUAL SE ESPECIFICARÍAN LAS SOLUCIONES FINALMENTE ADOPTADAS AL RESPECTO”.
“Los detalles del arreglo dependían esencialmente de la habilidad con la cual Buchanan manejaría la situación. En su editorial del 28 de diciembre de 1908, el New York Times comentaba que LA RAPIDEZ CON LA CUAL EL DEPARTAMENTO DE ESTADO HABÍA ACTUADO AL RECIBIR LA PROPUESTA VENEZOLANA ESTABLECÍA UN RÉCORD «DE LA DIPLOMACIA EN MANGAS DE CAMISA» Y QUE SI BUCHANAN LLEVABA A CABO LAS NEGOCIACIONES CON EL GOBIERNO DE GÓMEZ CON LA MISMA CELERIDAD QUE LO HABÍA LLEVADO A EMBARCARSE RUMBO A CARACAS, SE LOGRARÍA UN ACUERDO EN CUESTIÓN DE HORAS”.
“Iguales comentarios hacía también William Eleroy Curtis desde las columnas del Chicago Record Herald. Root, mientras tanto, manifestaba abiertamente su alivio en una carta dirigida a su gran amigo el magnate Andrew Carnegie:
Usted quizás habrá visto en el periódico de esta mañana un anuncio del hecho que estamos en buen camino para resolver nuestras diferencias con Venezuela por la vía del arbitraje. Me siento sumamente gratificado por ello porque una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer en el Departamento de Estado ha sido oponerme a la presión para aniquilar a Venezuela, y muchos pensaron y no vacilaron en decir que la política de consideración amistosa y persuasión moral entre los Estados Unidos y los pequeños países Hispanoamericanos había fracasado en el caso de Venezuela…. “
[1] “Asfalto y Revolución: la New York & Bermudez Company”, Nikita Harwich Vallenilla, Monte Avila Editores, pág. 489.
[2] Secretario de Guerra y secretario de Estado, siendo presidente Theodore Roosevelt, de 1905 a 1909,