Juvenal Medina
Ninguna región de Venezuela ha sido más favorecida que la que corresponde a su extremo Norte, en especial a la que hidrográficamente constituye la Cuenca del Lago de Maracaibo.
Está privilegiada región ocupa un área de 75000 kilómetros cuadrados de los cuales las aguas del Lago de Maracaibo cubren 12000, las restantes son tierras planas circunscrita por la Sierra de Perijá, la Sierra de Siruma y la Cordillera de los Andes, habitadas desde tiempos ancestrales por gran diversidad de Etnias que dominaban distintas zonas geográficas y con estrechos vínculos con el Cesar y las vecinas Antillas.
Los ancestrales pobladores del Lago de Maracaibo emprendieron sus actividades de orden política, económicas y social con profunda adaptación a su ecosistema y conciencia del riesgo que significa sucumbir ante cualquier invasión.
Desgraciadamente la presencia del Colonialista español con la mentalidad de que el prestigio y el poder dependían de la cantidad de metales preciosos acumulados, truncaron el normal desarrollo de las comunidades ancestrales acentadas en la región cuna de Nigales, Rafael Urdaneta, Humberto Fernández Morán, para no mencionar a María Calcaño, Armando Molero y Juan de Dios Martinez. Desde luego también existen quienes quebrantan las normativas, los reglamentos y la legalidad vigente causando grandes daños al permitir el embarque petrólero en Las Salinas, el dragado de la Barra y la utilización de suelos con vocación agraricola para el pastoreo, destruyendo nuestra manera de habitar el territorio, tal cómo lo hacían nuestros ancestros.