Qué fue de tanto “revolucionario” como tuvimos. De aquellas consignas… “si entran no salen”, pues, que ahora se quedaron…

José Sant Roz

¿Por qué a México no le lanzan un misil, sabiendo el mundo que allí es el lugar de América Latina con la mayor actividad del narcotráfico? ¿Por qué no se los lanzan a los sicarios y paramilitares de Colombia (ni siquiera a sus guerrillas), a los delincuentes poderosos de Perú y Ecuador? Y vienen y escogen a nuestra pendeja Venezuela, y la humillan… ¿Por qué?

Sólo hay una explicación posible: NOS ESTÁN PROBANDO PARA LUEGO VENIR Y DAR EL GOLPE FINAL… Sacar de cuajo a todo el chavimos. Bien pendejo el que crea que arrecharse hoy es INMOLARSE. Inmolados o no, nos destruirán igualitos…

Ay, Dios mío, que nadie se confíe. Que nada bueno esperen Delcy y su hermano.

Que nada bueno espere ningún bolivariano, que los gringos son unos asesinos y unos arteros traidores por naturaleza. Veámonos en el espejo de lo que le prometen y luego le hacen a Irán…

Aquí de veras, que nadie está a salvo…

Los hechos que se vienen suscitando, de veras que me desconciertan, y me hacen recordar aquella frase del Libertador Simón Bolívar: «Un desengaño vale más que mil ilusiones».

Ya con dolor, no les encuentro explicación… Todo se ha ido consumando y es verdadero cuanto hemos venido sospechando, y para qué hacernos ilusión.

Hoy leo las coplas de Jorge Manrique por la muerte de su padre. Yo también las recito a mi modo recordando cómo se nos fue Chávez, cómo lo asesinaron, cómo se llevaron a Maduro y a Cilia… por tantos hechos del pasado, de aquellos clarines y de aquellas dianas de madrugada que ya no se escuchan…, por lo que tanto imaginé que lograríamos, por aquellos sueños que tuvimos y que tanto celebramos. Así, las recito yo hoy, hermanos queridos del alma, de mi sufrido pueblo venezolano:

¿Qué se hizo aquel gritar? ¿Aquel rugir y marchar? ¿Aquel flamear de banderas? ¿Aquellos mares de pueblos?
Los HIJOS DE CHÁVEZ
¿qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto TROTAR y brincar,
qué fue de tanto desafiar
que nos infundimos?
Aquellos uniformes verde oliva,
paramentos, bordaduras,
y rojas boinas,
¿fueron sino devaneos?
¿Qué fueron sino pajonales
de las eras?
 
 

¿Qué hicieron de Bolívar,
sus visiones, sus cantos,
sus sueños?
¿Qué hicieron de sus llamaradas
sus fuegos encendidos
de VENCEDORES?
¿Qué se hizo aquel cantar de Alí Primera,
en plazas y calles, las músicas acordadas
que todos felices tañíamos?
¿Qué se hizo aquel danzar,
aquellas franelas chapadas

con el Che y aquellos soles de esperanzas

como si el mar estuviera cerca?

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va la ilusión;
cómo después de acordado
da dolor;
cómo a nuestro parecer
cualquier tiempo pasado
fue mejor

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir…

¿y para qué decir más?

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