Se define bolivariano y profundamente chavista, David Daniels, reverendo de la Iglesia de Jesucristo, en la Teología de la Liberación, venezolano. Lo encontramos después del ataque de Estados Unidos que, el 3 de enero, ha culminado con el secuestro del presidente Nicolas Maduro y de la primera combatiente Cilia Flores, y conversamos sobre el impacto que ha tenido esta agresión para los fieles y las iglesias de base.
¿Cuál es la situación hoy de la Teología de la Liberación aquí en Venezuela?
Bueno, nosotros como Teología de la Liberación asumimos un principio contenido en el preámbulo de nuestra constitución, en esa perspectiva bolivariana, a propósito de que estamos en contra de la doctrina Monroe, y nos asumimos en una multiplicidad de espiritualidades que hacen vida en nuestro país: porque Venezuela es un país de profunda fe, de mucha esperanza, y allí reside la fortaleza de esta revolución bolivariana, que se ha hecho millones en el pueblo venezolano.
¿Cuál es la situación de las varias corrientes de la Iglesia católica en Venezuela? Porque hemos visto que desde los años de Chávez, después de la elección del Papa Negro en los jesuitas, cambió la correlación de fuerza y la oligarquía parece más fuerte. Le ruego que lo explique detalladamente para un público que no conoce la realidad de Venezuela.
Sí, fíjate, desde la fenomenología religiosa, cuando el Papa Francisco asume su pontificado, y es el primer Papa Latino que existe en la vida de la Iglesia católica jerárquica, se empezaron a movilizar corrientes de la ultraderecha. Ya lo decía él en una entrevista donde el periodista le preguntaba si era un Papa comunista, y él respondía que el resumen de eso es el amor: “si por ser un hombre amoroso me van a asumir como comunista, yo no soy el único – decía -. El primer comunista fue el que dijo esas palabras, que fue el Señor Jesucristo”. Entonces, desde ese punto de vista, nosotros asumiendo la doctrina bolivariana, que se trata precisamente de hacer un país más humano, de hacer un mundo más humano, también hemos avanzado muchísimo con respecto a lo que es la jerarquía eclesiástica venezolana, que se ha quedado allá en el medioevo, que se ha quedado antes de los concilios ecuménicos, y todavía siguen queriendo, como por ejemplo en Barquisimeto, cuando un obispo quiso tomar la procesión de la Divina Pastora, que es multitudinaria, para hablar de su militancia político-partidista. El pueblo camina en esperanza y fe, en esa multiplicidad de confesiones espirituales y religiosas que existen en nuestra patria, mientras las jerarquías están totalmente desubicadas porque se aportonaron en el facilismo que les da el capitalismo, que los coarta para que sean sus profetas.
¿Y cuáles son las corrientes que están con el proceso hoy?
Dentro de Fe y Alegría hay muchos sacerdotes y muchas hermanas favorables a la doctrina social de la Iglesia, y por ende a la teología de la Liberación y al Evangelio latinoamericano. A veces parece que el sistema le hace mucha publicidad a los que son de otra corriente, pero es mucho pueblo, mucho pueblo católico vaticano y mucho pueblo cristiano evangélico de base que son seguidores del planteamiento de nuestra doctrina bolivariana, contenida en la democracia participativa y protagónica que expresa nuestra Constitución vigente desde el año 99.
¿Cómo podemos evaluar el pontificado de este Papa León que ha tomado el relevo? ¿Qué postura tiene con respecto a la Patria grande y a Venezuela?
Necesitamos que el espíritu de Francisco anime la labor que viene haciendo León. Entendemos que la voz de León, en el caso del secuestro de nuestro presidente Nicolás Maduro, no ha tenido la fortaleza que hubiéramos esperado de Francisco. Hacemos con esta comunicación la posibilidad de decirle a León que la realidad aquí es que un presidente en el ejercicio del mandato que le dimos el pasado 28 de julio de 2024 ha sido secuestrado de manera violenta y han sido asesinadas más de 100 personas a sangre fría utilizando poderosa tecnología norteamericana. Nosotros confiamos en la justicia internacional porque nos asiste la verdad y la pureza de alma de nuestro presidente Nicolás Maduro. Las naciones debemos denunciar con contundencia esto porque no podemos permitir que cualquiera se arrogue el papel de policía del mundo y pretenda levantar otros frentes de batalla, como hoy está insinuando con la nación iraní, que son nuestros hermanos musulmanes.
¿Qué le quieres decir como hombre de iglesia a la gente de buena fe que está oprimida en Norteamérica por el imperialismo?
Mira, yo soy un hombre de fe, pero también un cultor popular. Me viene a la memoria la canción de Alí Primera. Cuando el presidente Hugo Chávez nos hablaba de su enfermedad, la consternación se apoderó de nosotros, pero la canción de Alí nos decía que en tiempo de tempestad al chivo manso siempre lo arrean, pero eso no pasa si es montaraz. Nosotros los venezolanos somos montaraces, y aunque llevamos la tristeza por dentro, vamos para adelante en la esperanza. Allí está nuestra vicepresidenta hoy en ejercicio de la presidencia encargada llevando adelante el país. Nosotros venceremos porque nos asiste la verdad y somos gente de Dios.
¿Qué queda de las relaciones con los movimientos sociales y religiosos de Estados Unidos que Francisco fomentó?
Acaba de conmemorarse el nacimiento de Martin Luther King, un apóstol de la libertad. Desde el Movimiento Nacional de Religiones, Creencias y Cultos hemos recibido hermanos del Bronx y de la Unión Internacional de Iglesias de Estados Unidos que manifestaron su rechazo cuando Barack Obama declaró a Venezuela una amenaza inusual y extraordinaria por la seguridad de los Estados Unidos. Hemos hecho eventos denominados “Venezuela no es una amenaza, sino una experiencia solidaria”. Seguimos activos y en sintonía con hermanos de Nueva York, de Puerto Rico y de muchas otras naciones latinoamericanas, profundamente arraigados en el pensamiento del Cristo liberador. Estamos haciendo lo necesario para movilizar a los pueblos incluso allá, en el seno de esa cárcel donde tienen retenido al presidente Nicolás Maduro y a la diputada Cilia Flores, para hacerle llegar el mensaje de que los pueblos del mundo están con él. El Papa Francisco fue un hombre al cual le tenemos un profundo cariño; vemos en él la nueva forma de la reforma de la Iglesia en el contexto de estos socialismos del siglo XXI y que en Venezuela es un socialismo bolivariano. Va a ser muy difícil que los afanes imperialistas triunfen en esta oportunidad.