Por: Eduardo Orta Hernández
«Eres los Estados Unidos, eres el futuro invasor» Rubén Darío.
Leo y escucho entre los amigos, vecinos, profesionales, gente del saber y las artes, en distintas comunidades, en los diferentes Chats cuando se constituyen grupos o colectivos de teatro, poesía, historia, música, artes plásticas en cada caso, establecen por escrito y lo afirman hasta el cansancio que LAS NORMAS DEL GRUPO PROHÍBEN LA POLÍTICA».
Tienen esas comunidades y de especial manera las poéticas una seria y deslumbrante confusión, cuando imponen normas que prohíben escritos, análisis, y hasta el estudio de la poesía como expresión viva de la política, de la vida social, del hombre, la mujer y sus circunstancias.
Llegan a ser, no en pocas ocasiones, inquisidores del nuevo culto de la imparcialidad y neutralidad, mal llamándose o definiéndose como comunidad «apolítica».
De la misma manera escuchamos esa afirmación, en muy relevantes y “encopetados” genios de la cultura, de las artes, de la poesía, orgullosamente se autoproclaman o definen como los plus ultra “apolíticos” de la poesía. ¡¡Mayor ignorancia imposible!! Con el agravante que, antes estos políticos censores, quien proponga el estudio, análisis de la poesía como expresión política, o la interpretación de la poesía social, poesía para el “combate de las ideas” viola la norma del “apoliticismo”, bajo el falso argumento de que la intención es “politizar” al colectivo poético y degradar la pureza de la poesía. Al proponente se le considera un “virus disociativo” o una “rata que debe buscar la cueva de donde surgió”, consecuentemente suspenden o expulsan de la comunidad al “infractor político,” sentado en el banquillo de los acusados y en ausencia del incriminado -un viernes cualquiera- se sentencia, en consecuencia ya no es considerado parte de la comunidad por voluntad de los censores de los santos poetas ortodoxos, sacramentales, puros, fundamentalistas y “apolíticos”
Tal hecho es una imposición, un ostracismo medieval, que niega la universalidad del pensamiento y la democracia del saber, el análisis y la interpretación de la poesía en su más variada y amplia presentación. En tales comunidades consideran inexistente la poesía política, la social o por lo menos no merecedora de estudio y objeto de investigación. La etiquetan, la desprecian peyorativamente con el adjetivo de “poesía panfletaria”.
¿Al no ser “apolítica” carece de méritos la poesía política o poesía del combate social de Pablo Neruda, César Vallejo, Pio Tamayo, José Martí, Roque Daltón, Andrés Eloy Blanco, Prieto Figueroa, Walt Whitman, Rubén Dario, Blas de Otero, Gabriel Celaya, Ernesto Cardenal, Nicolás Guillén, Nazim Hikmen (el más universal de los poetas turcos), Mario Benedetti, Luis Pastori, Carlos Gauna. ¿La poesía política o social no tienen ningún valor, por lo tanto no es merecedora de estudio, de análisis y de crearla? ¿A todo poeta que produzca poesía política o social se le debe excluir, marginar, borrar y llevar a la hoguera, al fuego purificador de la poesía “apolítica”?
Muy lamentablemente los administradores o creadores de los colectivos o comunidades para la difusión del conocimiento y la cultura, las artes en general y la poesía en particular, no logran distinguir o se hacen “los locos”, entre lo que es política y proselitismo electoral, por lo tanto, entre los que es poesía política y “poesía” para fines partidistas. Ignoran que toda manifestación humana como cultura es política.
La poesía política como expresión cultural, al igual que el teatro, la música, la ópera, la pintura, la declamación, el corrío, la educación, la historia y geografía, todas ellas, y todo lo demás son un continuo ejercicio de la política.
No olvidemos que Los sueños los construimos entre todos, en cada combate por la vida, para que estalle un polvorín de ideas maravillosas. Ello es el más puro ejercicio político de la vida.*
El tema POESÍA Y POLÍTICA. También pudiera ser TEATRO Y POLÍTICA, HISTORIA Y POLÍTICA, O LITERATURA Y POLÍTICA, O PINTURA Y POLÍTICA, para todos ellos es aplicable el razonamiento sobre la poesía política, en la búsqueda de la verdad, de su real y verdadera naturaleza y esencia política.
En tiempo de la colonia, de la guerra de independencia y de la federal, del bolivarianismo, de la neocolonia y neoliberalismo, de la revolución rusa, de la primera y segunda guerra mundial, de la guerra fría, del reparto geopolítico del mundo, de la presencia imperial, de las luchas de los pueblos Árabes, de África, de Asia y del proyecto socialista del siglo XXI, Los relevantes poetas han tomado partida por la ruptura de las cadenas y en favor del avance de la sociedad, de la humanidad, de la convivencia democrática y humanista, del ejercicio y respeto de la civilidad y de la vida en república. Han hecho el más pulcro y noble ejercicio político.
No pocos poetas del canto bucólico y del pastoreo, del sentimiento, de la amargura y la tristeza, del romanticismo y el amor, la belleza y las flores, han asumido el compromiso con la vida, han superado la escritura poética como égloga épica, lírica maravillosa, “neutral” e indiferente, abandonando o sin abandonarla, han transitado lo mejor del ser humano: la preocupación social, los intereses políticos y de liberación del pueblo humilde y sencillo, la desaprobación a dictaduras y el atreverse a soñar con utopías posibles. No pocas veces, por esas razones, los poetas fueron o son perseguidos, asesinados, silenciados por los regímenes de terror y violadores de elementales derechos humanos, del derecho a vivir en libertad conforme a la conciencia de cada quien.
Hoy día, hay un repunte masivo de la poesía, se escucha y se leen poemas, se celebran festivales nacionales y mundiales, incluso hay efemérides, condecoraciones y homenajes en vida y póstumo, las redes sociales son abrumadoramente expresión de más masivo ejercicio de la poesía.
En ese punto de auge y presencia poética a los largo del continente, y del territorio nacional, necesario es la reflexión, sobre si es posible una poesía, un poema y el poeta apolítico, “neutral”, “imparcial” y con una cosmología individualista. Hay que buscar las respuestas en los propios poetas.
No se puede negar lo político de la poesía, del poema, sería negar la poesía misma, su esencia, su razón de ser, desde el origen de la humanidad hasta nuestro día. Su negación es política. Imposible que sea neutral. ¿Cómo se puede ser imparcial cuando se afirma una negación? ¿Cómo se puede ser neutral cuando se vive en un mundo de injusticia y desigualdad? ¿Es o no el grito de neutralidad o imparcialidad un verdadero grito de parcialidad, una interesada CONDUCTA POLÍTICA, un mirar para el otro lado, que convalida y silencia por omisión, que legítima y consagra políticamente el existente estado de cosas?
Dejemos las respuestas en manos de poetas, de su escritura, punzante pluma, del ejercicio práctico, militancia de vida y veremos en esa balanza erigirse la verdadera y auténtica, descollante figura de la poesía como expresión política de la vida y con ella el inseparable y comprometido accionar político del poeta. Acudamos a las significantes muletas, la palabra escrita de relevantes figuras mundiales de la poesía, al referirse o actuar en poesía y hacer afirmaciones de convicciones política y su relación con aquellas y el poeta:
Walt Whitman refiriéndose a política expresa:
….»Estamos necesitando una nueva política, algo humano que suplante el viejo orden político y eso llegará. …Los pueblos son letárgicos: dejan que las cosas ocurran, soportan que una clase de malhechores políticos los amamanten y los echen, son tan pacientes, ciegos ante su propio divino origen, pero finalmente se rebelan, se levantan en armas, crean un infierno. Entonces ¡cuidado! Pero son tan lentos, tan lentos. Ojalá el pueblo creyera en sí mismo como yo creo en él… Nuestra política necesita un gran impulso que la levanté a un plano más alto. Eso espero de las grandes fuerzas morales y espirituales que están fuera de ella…”
¿faltó contundencia?
Agrega: “…El problema de la mayoría de los poemas es que no son sino solo poemas, todo poesía, todo literarios, no, en ningún sentido, humanos.”
“Después de todo, si alguien ha de escribir poesía el secreto es entrar en contacto con la humanidad, saber que está pensando la gente, retirarse hacia la fuente más profunda de la vida…”
“Ser o no llamado poeta, no es lo que importa siempre que se produzca el resultado, siempre que se logre decir la palabra y ser oído, conmover a hombres y mujeres”.
“…El peor tipo de lógica es poner a prueba un poema según las reglas de la lógica… sometiéndose a dictámenes”….
No hay dudas, la poesía es compromiso que camina con el pueblo, que comparte su sudor, sus ilusiones, sus luchas, su forma de vivir, sus gustos, y esto incluye, el amor y las pasiones con sus «pecados», su erotismo, lo sensual y sexual, lo grato de la naturaleza, el olor, la diversidad, la armonía, las contradicciones, las ilusiones esparcidas en utopías infinitas alcanzables. En definitiva, hay poesía, hay poema y hay poeta en la mecha incendiada que hace explotar, estallar un polvorín para que muera lo viejo, el sistema que oprime, envilece y hace infeliz las risas de los niños y, así, nazca un hombre nuevo.
Al no comprender la poesía como expresión de vida política, lo llamados “poetas” “apolíticos”, hacen de inquisidores y en cofradías actúan de forma extrema, excluyen, maltratan y persiguen al poeta y a la poesía del cambio, del compromiso social y del ejercicio de la poesía política, niegan su existencia en sus iglesias, la excomulgan y la clavan en la cruz, símbolo y ejecución, son ciegos, repetidores inconscientes, alienados de la política de sus mandantes, es decir del Status Quo. Con ellos la poesía no florece ni trasciende.
Rubén Darío poeta de exquisitos versos, eminente talento de nuestra América, su grafito convertido en voz de los pueblos sometidos, de los olvidados indígenas, no le tembló el pulso, ni bajó la cerviz, ni disimulo con cantos neutrales, fue directo al corazón del imperio, con su flecha de resistencia aborigen antiimperialista, en un abierto ejercicio, de poeta social, de clara definición política escribe: A Roosevelt
¡Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman,
que habría que llegar hasta ti, Cazador!
Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de Washington y cuatro de Nemrod.
Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.
Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;
eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy.
Y domando caballos, o asesinando tigres,
eres un Alejandro-Nabucodonosor.
(Eres un profesor de energía,
como dicen los locos de hoy.)
Crees que la vida es incendio,
que el progreso es erupción;
en donde pones la bala
el porvenir pones.
No.
Los Estados Unidos son potentes y grandes.
Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor
que pasa por las vértebras enormes de los Andes.
Si clamáis, se oye como el rugir del león.
Ya Hugo a Grant le dijo: «Las estrellas son vuestras».
(Apenas brilla, alzándose, el argentino sol
y la estrella chilena se levanta…) Sois ricos.
Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;
y alumbrando el camino de la fácil conquista,
la libertad levanta su antorcha en Nueva York.
Mas la América nuestra, que tenía poetas
desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,
que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,
que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
que consultó los astros, que conoció la Atlántida,
cuyo nombre nos llega resonando en Platón,
que desde los remotos momentos de su vida
vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,
la América del gran Moctezuma, del Inca,
la América fragante de Cristóbal Colón,
la América católica, la América española,
la América en que dijo el noble Guatemoc:
«Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América
que tiembla de huracanes y que vive de Amor,
hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.
Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol.
Tened cuidado. ¡Vive la América española!
Hay mil cachorros sueltos del León Español.
Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo,
el Riflero terrible y el fuerte Cazador,
para poder tenernos en vuestras férreas garras.
Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!
La poesía política social no es indiferente al debate universal, al choque y contradicciones del sistema económico, político y social, se renueva en las adelantadas filosofías, se nutre de la historia, constituye una manera muy singular e importante de la memoria histórica de la humanidad, es parte y centro de todo debate, no evade la confrontación, es preboste del futuro desde lo plural, desde el nosotros, se erige en la voz del colectivo y denuncia participando como protagonista en contra de la injusticia y la explotación. Auténtico y relevante es la poesía de Bertolt Brecht, cuestionador del capitalismo y militante contra la guerra, su poesía profundamente crítica, no otorga concesiones en el ejercicio del pensamiento crítico, así es en el Analfabeto Político:
El peor analfabeto
es el analfabeto político.
No oye, no habla,
ni participa en los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida,
el precio del pan, del pescado, de la harina,
del alquiler, de los zapatos o las medicinas
dependen de las decisiones políticas.
El analfabeto político
es tan burro, que se enorgullece
e hincha el pecho diciendo
que odia la política.
No sabe, el imbécil, que,
de su ignorancia política
nace la prostituta,
el menor abandonado,
y el peor de todos los bandidos,
que es el político trapacero,
granuja, corrupto y servil
de las empresas nacionales
y multinacionales.
La poeta Alfonsina Storni, irreverente y desafiante, directa y sin mordaza, fue directa a la cara absolutista de una sociedad, con su voz soberana y libre, su andar de vientos y estrellas, golpeó con maza de acero los antivalores que asfixian al ser humano y cortan el plumaje del turpial arruinando sus colores y alegrías, aún se escucha su grito firme y soberano y confronta en el Que Diria:
¿Qué diría la gente, recortada y vacía,
Si en un día fortuito, por ultra fantasía,
Me tiñera el cabello de plateado y violeta,
Usara peplo griego, cambiara la peineta
Por cintillo de flores: miosotis o jazmines,
Cantara por las calles al compás de violines,
O dijera mis versos recorriendo las plazas,
Libertado mi gusto de vulgares mordazas?
¿Irían a mirarme cubriendo las aceras?
¿Me quemarían como quemaron las hechiceras?
¿Campanas tocarían para llamar a misa?
En verdad que pensarlo me da un poco de risa.
Otro valiente poeta de nuestra América, Pablo Neruda conocido premio Nobel, confesó que su mejor obra fue el Canto General y se arrepintió de haber escrito poemas de tristezas y amarguras, sentimentales y románticos, abandonando esa poesía por la del compromiso social, la de la lucha por un mejor mundo, por una nueva vida para los humildes y que fuese desterrado el origen de sus males, el sistema que lo produce:
Expresó Neruda: “…El subjetivismo melancólico de mis 20 poemas de amor o el patetismo doloroso de Residencia en la Tierra tocaba a su fin (al escribir Canto General fundamentada en una concepción dialéctica de la historia de los pueblos americanos). Y se preguntó: ¿Puede la poesía servir a nuestros semejantes? ¿Puede acompañar las luchas de los hombres?. Ya había caminado bastante por el terreno de lo irracional y de lo negativo. Debía detenerme a buscar el camino del humanismo, desterrado de la literatura contemporánea (y de la poesía), pero enraizado profundamente a las aspiraciones del ser humano… Así comencé a trabajar en mi Canto General…”
En 1948 en una carta al poeta Miguel Otero Silva dijo:
«…Cuando yo escribía versos de amor, que me brotaban por todas partes, y me moría de tristeza, errante, abandonado, royendo el alfabeto, me decían: ‘Que grande eres, oh Teócrito!
Yo no soy Teócrito: tomé a la vida, me puse frente a ella, la besé hasta vencerla, y luego me fui por los callejones de las minas y ver cómo vivían otros hombres.
Y cuando salí con las manos tejidas de basura y dolores, las levanté mostrándolas en las cuerdas de oro, y dije: ‘yo no comparto el crimen’.
Tosieron, se disgustaron mucho, me quitaron el saludo, me dejaron de llamar Teócrito, y terminaron por insultarme y mandar a toda la policía a encarcelarme, porque no seguía preocupado exclusivamente de asuntos metafísicos.
Pero yo había conquistado la alegría…»
Es el poeta cuya poesía la transforma y la llena de humanismo social, representa las voces anónimas y excluidas, en búsqueda de la emancipación del hombre, profundiza en el estudio de los valores americano y de lo universal, es su pluma una herramienta para el combate en contra de todos los dictadores, la solidaridad con países doblegados y de los pueblos en resistencia, es la reconstrucción de la historia, de la poesía insurgente, trata a la conquista de América como un proceso de destrucción de los pueblos indígenas, expresa con fuerza el derecho de la libertad de los originarios pobladores. Los volcanes, las montañas, los mares, las llanuras no se desprenden del sentido político social de su poesía, en sentido realista, se distancia de la retórica, su poética es simple, llana y directa en su gran propósito: que el hombre del pueblo hablé. Es un insigne combatiente, usando la poesía en contra del fascismo y de la guerra, sus cañones, el armamentismo y la carrera nuclear, el dominio de las multinacionales. Su pluma está dirigida a la conquista de la paz y a vivir con amor y alegría. Es indiscutible que la poesía de Neruda es POESÍA ES DE ALTO CONTENIDO POLÍTICO. Dijo: “Escribo para el pueblo…” y negó ser Teócrito. Su poesía fue compromiso militante al lado de las grandes aspiraciones de la humanidad por eso combatió la pobreza en el poema de Oda a la pobreza:
Cuando nací,
pobreza,
me seguiste,
me mirabas
a través
de las tablas podridas
por el profundo invierno…..
De pronto
eran tus ojos
los que miraban desde los agujeros.
Las goteras,
de noche, repetían
tu nombre y tu apellido
o a veces
el salto quebrado, el traje roto,
los zapatos abiertos,
me advertían.
Allí estabas
acechándome
tus dientes de carcoma,
tus ojos de pantano,
tu lengua gris
que corta
la ropa, la madera,
los huesos y la sangre,
allí estabas
buscándome,
siguiéndome,
desde mi nacimiento
por las calles.
Cuando alquilé una pieza
pequeña, en los suburbios,
sentada en una silla
me esperabas,
o al descorrer las sábanas
en un hotel oscuro,
adolescente,
no encontré la fragancia
de la rosa desnuda,
sino el silbido frío
de tu boca.
Pobreza,
me seguiste
por los cuarteles y los hospitales,
por la paz y la guerra.
Cuando enfermé tocaron
a la puerta:
no era el doctor, entraba
otra vez la pobreza.
Te vi sacar mis muebles
a la calle:
los hombres
los dejaban caer como pedradas.
Tú, con amor horrible,
de un montón de abandono
en medio de la calle y de la lluvia
ibas haciendo
un trono desdentado
y mirando a los pobres
recogías
mi último plato haciéndolo diadema.
Ahora,
pobreza,
yo te sigo.
Como fuiste implacable,
soy implacable.
Junto
a cada pobre
me encontrarás cantando,
bajo
cada sábana
de hospital imposible
encontrarás mi canto.
Te sigo,
pobreza,
te vigilo,
te acerco,
te disparo,
te aislo,
te cerceno las uñas,
te rompo
los dientes que te quedan.
Estoy
en todas partes:
en el océano con los pescadores,
en la mina
los hombres
al limpiarse la frente,
secarse el sudor negro,
encuentran
mis poemas.
Yo salgo cada día
con la obrera textil.
Tengo las manos blancas
de dar pan en las panaderías.
Donde vayas,
pobreza,
mi canto
está cantando,
mi vida
está viviendo,
mi sangre
está luchando.
Derrotaré
tus pálidas banderas
en donde se levanten.
Otros poetas
antaño te llamaron
santa,
veneraron tu capa,
se alimentaron de humo
y desaparecieron.
Yo te desafío,
con duros versos te golpeo el rostro,
te embarco y te destierro.
Yo con otros,
con otros, muchos otros,
te vamos expulsando
de la tierra a la luna
para que allí te quedes
fría y encarcelada
mirando con un ojo
el pan y los racimos
que cubrirá la tierra
de mañana.
Evidente, es inseparable la política de la poesía, lo social y lo político marcan sus poemas, son autores de una poesía de respaldo a las luchas de liberación de los pueblos y a la aspiración humana a la libertad. Es la “participación de un hombre, de un intelectual, de un poeta en la historia de su tiempo” (Pedro Orgambide, refiriéndose a Benedetti). No rehuyeron el enfrentamiento político y la represión de la dictadura, no descansaron en la denuncia de la desigual relación entre países poderosos e imperialistas y países oprimidos, explotados hasta la saciedad.
Poetas que viviendo la suerte de los pueblos del mundo hicieron de la poesía el más alto y pulcro ejercicio de la política, sin pecados, sin anatemas, sin esconder ni bajar el rostro, sin refugiarse en las comodidades de las burocracias gubernamentales, sin individualismos, vanidades, competencia, maledicencias, impresiones, excomuniones que manchan, pudren la pluma y la condición humana del poeta. Así que, la escritura del poeta no rehuye el combate, no lo silencian los halagos, las condecoraciones, la opulencia, ni la comodidad, tampoco se entrega ni se encadena en manos de los causantes de la miseria humana. Los confronta, los denuncia y corre los riesgos y la suerte del pueblo oprimido que lucha por su plena y más absoluta libertad.
La poesía política o social, la del “combate de las ideas” sigue presente en la letra venezolana. Relevante en la figura femenina, de recio cantar, con grafito vertical, impoluto, concentrada en su ser, en sus líneas, en los trazos toda la resistencia, la dignidad de la poeta y la poesía comprometida con el pueblo, que surge como manantial de las más puras reservas morales, de las entrañas de una nación de libertadores, no transige en su andar, en la confrontación está su poesía que es como “la muerte que no distingue”, justa y clara, de una impecable honestidad y reciedumbre, su escritura es fuego purificador, es búsqueda, una poesía “para liberar la América toda de la vil opresión”, en su tinta “es el despertar de la conciencia, el grito de dignidad que no se silencia” como bien acentuado y colmada de coraje proclama la poeta Anangeel Terán Barcos en sus creaciones poéticas, ilustrativo la siguiente:
LLAMARADA ETERNA.
¡Revolución!
-verso libre-
En el cruce de la historia,
millares de gritos se alzan,
millares de llamados
a la transformación,
¡a la liberación!
Es el rugido de la justicia
que no se calla,
es el latido del corazón,
que late con pasión.
Es el despertar de la conciencia,
que se levanta,
es el grito de la dignidad
que no se silencia
es la lucha por la igualdad,
por la libertad,
es el derecho a ser tratado
como ser humano,
con respeto
y con dignidad.
Es la fuerza de la unidad
que no se rompe,
es la llama de la resistencia
que no se apaga
¡¡Por los Pueblos de los Pueblos nunca se apagará!!
Es el desafío a la opresión,
a la injusticia,
es la defensa de los valores,
que no se negocian con traición.
Es la modestia de los héroes,
que no buscan gloria,
es el desinterés de los que luchan,
por un mundo mejor.
Es la solidaridad y el amor de los pueblos,
que se unen
que se hermanan
es el internacionalismo, que no conoce fronteras.
Es la convicción
de que la verdad
es invencible,
es la certeza
de que la fuerza
de las ideas no las podran callar,
Es la llamarada
de la revolución
que es eterna,
es la lucha por la justicia que no cesa.
Es el grito de la victoria,
que se avecina,
es el trueno de la justicia,
que retumba con verdad cristalina,
¡No habrá cadenas que nos aten!
¡no habrá muros que nos paren!
la revolución es un incendio
un polvorín
esperanzador y silente
que en el corazón de los pueblos arde.
Cierro, con una cita del escritor Erics Blanco, «Los poetas burgueses creen que los versos son de un solo color, olvidan que hay versos preñados de dolor que visten colores de angustia, si un poeta no manifiesta su tragedia, ese poeta engaña a sus versos, le miente a la vida y traiciona a su gente».
”Por ahora” con estas líneas escritas, como un entusiasta AFICIONADO A LA POESÍA, intento definir al poeta, cuestión difícil y quizás imposible:
Un poeta
Dramaturgo
Cantor
Coplero
Prosista
unido al pueblo
son símbolos de libertad.
El Bardo es un político libre
Juglar apolítico no existe
El trovador de verdad
desde la antigua Grecia
de los cantos homéricos
imposible enmarcarlo
sujetarlo dominarlo
No cabe en una definición
el concepto lo castra, lo limita
la neutralidad lo desfigura
lo niega
es eter difuso
líquido volátil