Por. Italo Urdaneta
Nos hemos encontrado a diario en las redes sociales a muchos opositores que solo tienen talento, si así se les pudiera considerar, para lanzar sin el menor pudor ‘dardos envenenados’ a todo aquel que consideran enemigo, pero a la hora de la verdad son pésimos para entender y aceptar que son corresponsables directos del porque el país marcha como marcha, sin que asomen el más mínimo indicio de arrepentimiento.
De paso, y sin ningún escrúpulo, niegan que han promovido la violencia, el golpe de Estado y el magnicidio, pero además que se mantengan las sanciones y el bloqueo.
Aunado a ello, se hacen los locos para no reconocer que ahí está el origen del mal que afecta a toda Venezuela, debido, precisamente, a esa andanada de medidas coercitivas que le hacen la vida difícil a las familias más vulnerables de la nación.
Los ‘enchufados’, que también entran en este juego macabro, y nos referimos a los que cometieron hechos de corrupción, son otros que merecen no solo el repudio y el rechazo de la población, sino que además deberían ser penalizados y encarcelados, pero al mismo tiempo confiscarles todos los bienes que adquirieron con dinero del erario público.
Se entiende que la gran mayoría del país, debido a la precaria situación económica que estamos viviendo, quieren un cambio, pero este cambio no significa que haya que escoger a la fuerza a quienes metieron al país en este ‘callejón sin salida’, pues no hay que olvidar que todo el tiempo han puesto obstáculos y zancadillas, para que el gobierno fracase.
Los venezolanos que amamos al país no podremos olvidar jamás, y con esto no queremos vivir en el pasado, como las hordas violentas de la extrema derecha quemaron vivas a personas por creerlas chavistas, pero también destruyeron bienes públicos y nunca demostraron ante los electores que realmente ganaron las elecciones, como lo pregonan casi a diario, sin un sustento real.
Es necesario recordar también que desconocieron además al ente rector que organiza los procesos electorales en el país, es decir al CNE, y al mismo tiempo al máximo tribunal de la República (TSJ) mucho antes que se celebraran los comicios que aseguran descaradamente que ganaron, sin que hasta ahora hayan presentado realmente pruebas convincentes.
Hoy en día, después de la tragedia del 3E, ni si quieran reconocen los cambios que la presidenta encargada, está llevando adelante.
Además subestimaron la Ley de Amnistía, pese a que se lucraron de ella para lograr la excarcelación de muchos revoltosos y desadaptados que violaron las leyes, pero lo justifican diciendo que eran presos politicos.
Echaron además al ‘cesto de la basura’ que esa importante Ley, que tuvo a bien promover la presidenta Delcy Rodríguez, para bajar las tensiones en el país, tenía también como propósito promover la paz, el perdón y el reencuentro entre los venezolanos.
Pese a todo lo señalado, esa oposición reacia a dar un nuevo giro en pro de la paz y del país, quieren de nuevo promover la desestabilización y reeditar las violentas ‘guarimbas’, que dejaron en el pasado reciente luto, dolor y una inmensa frustración entre la población venezolana.
Así pues, que ojalá y se escuchará decir, y que importante sería que ese llamado lo hiciera con sinceridad la propia líder de la oposición, que ya está bueno de tanta diatriba y enfrentamientos estériles, por cuanto es impostergable que los venezolanos comencemos de una vez por todas a reencontrarnos, a promover la convivencia sana entre todos y a fortalecer la paz, sin olvidar apoyar los cambios que se están dando, con miras a que mejore la economía y el bienestar de todos los venezolanos.