José Sant Roz
1- Siempre se va aspirando a que cada generación sea superior a la siguiente en sensibilidad, conocimiento, coraje y solidaridad social. En cambio, la actual pareciera ir reculando a la velocidad de la luz. Particularmente recuerdo a la juventud que le correspondió vivir y luchar durante la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, la que salió a recibir a escupitajos, piedras y palos a Richard Nixon, la que exigía cambios radicales a los canallas y traidores de Betancourt, Caldera, Jóvito Villalba y Wolfang Larrazábal. La generación que luego enfrentó a muerte al Puntofijismo y se fue a las guerrillas e hizo grandes gestas de resistencia y valor en sindicatos, universidades, liceos, incluso en los cuarteles. La generación que provocó las insurrecciones del Porteñazo y El Carupanazo. La generación de Fabricio Ojeda y Argimiro Gabaldón, y que dejó de cientos de miles muertos en ciudades, pueblos y campos.
2- Y que no nos vengan con el cuento de que entonces los gringos eran muy poderosos y nos podían volver añicos con sólo dos cañonazos de sus acorazados, porque nosotros sólo contábamos con chopos viejos. Nada, los enfrentamos, se dio la pelea.
3- Pero aquellas luchas fueron degradándose, empeorando poco a poco… generación tras generación, fuimos viendo cómo nuestros jóvenes perdían fuelle, se dedicaban a imitar todas las porquerías de Hollywood, a los muñecos siderales de los gringos. La más grandiosa fue aquella juventud que dio la pelea en la Batalla de La Victoria de 1814, al mando de José Félix Ribas y Vicente Campo Elías. En la que participaron 1.500 jóvenes patriotas enfrentándose al bestial ejército del abominable realista José Tomás Boves. Batalla que duró 8 horas. ¿Dónde carajo, se consiguen hoy en toda Venezuela a 1.500 jóvenes con coraje, decisión y preparación patriótica, por ejemplo, para salir a entregar la vida por la causa de la patria? Todos andan con un maldito celular viendo bazofias, fakes y montajes frivolidades de todo tipo.
4- Donde encontramos hoy a otro José Félix Ribas que en circunstancias difíciles sea capaz de decirle a la juventud de esta hora: “En esta jornada será memorable, no podemos optar entre vencer o morir: ¡necesario es vencer! ¡Viva la República!”. Carecemos de tal líder en este momento.
5- ¿Qué quedó de aquel Frente Francisco de Miranda, de aquellos jóvenes enviados a Cuba, a los que se les dieron tanto apoyo para que se formaran y fuesen ejemplo de amor a la patria, de resistencia ante los valores pernicioso del capitalismo? ¿Dónde están? ¿Qué se hicieron? ¿Qué fueron de aquellos millones de libros ordenados a repartir por Chávez sobre todo a los jóvenes, entre los que se encontraban “Los Miserables” de Víctor Hugo y Don “Quijote”? ¿Dónde? Qué pasó con aquellas palabras del Comandante el 6 de febrero de 2010 en el Teatro Teresa Carreño: “Yo les pido muchachos, porque ustedes son lo más sublime, no hay nada comparable a la fuerza sublime de la juventud, son ustedes la Patria perenne aquí presente (…) Son ustedes hijos de la Revolución y serán padres y madres de nuevas revoluciones”.
6- ¡Dios mío!… ¡No puede ser que todo aquella quedara sólo en puras pérdidas!
7- ¿Se acuerdan cómo desde el PSUV se decía: “Hoy, la juventud venezolana es vanguardia en la defensa de la soberanía de la Patria, esa por la que los valientes de Ribas entregaron cuerpo y alma hasta vencer”?
8- Todos los grandes valores puestos en combate por Chávez se han ido perdiendo. Ahora vemos que entra en escena reunido con la crema de la crema de la ya perdida revolución un personaje detestable como Dinorah Figuera. Es ella el estandarte de la oposición en permanente contacto con Marco Rubio, y ahora muy oronda en contacto frecuente con los hermanos Rodríguez, Delcy (Presidenta encargada de la República) y Jorge (Presidente de la Asamblea Nacional). Pero los Rodrìguez dicen que tienen que actuar así, porque los gringos nos tienen a todos una pistola en la cabeza. Pero es que era la misma pistola que también teníamos en la cabeza todos los venezolanos cuando nos gobernaba Chávez y también cuando nos gobernaba Maduro. Pero la diferencia estaba en que Chávez jamás se doblegó ni se entregó a dialogar con lacayos tan despreciables como Pedro Carmona Estanga, Salas Römer, Carlos Ortega, Baltazar Porras, Julio Borges, Manuel Rosales, Enrique Capriles, Leopoldo López o Antonio Ledezma… ¡Qué inmensa diferencia, Señor!