NO TODOS LOS CUADROS SON PARA ESTA COYUNTURA

Gaspar Velásquez Morillo

En los procesos históricos hay situaciones, intespectivas, sobrevenidas y de gran complejidad, dónde los o el camino a escoger no son linderos desprovistos de obstáculos, incomprensión e inclusive que hay o muchas veces implican un paso atrás, dos pasos adelante.
Lo ocurrido a partir del 3 de enero de 2026 no es de fácil comprensión y nunca, pero nunca pasó por nuestra mente posibilidad y de otras condiciones que pudieron ser peores, esto es idealismo.
Hay valiosos hombres que por motivos personales, emocionales y famelicas de visión táctica y estratégica, que en vez de ser parte de la solución la empeoran, destilan sinsabor, frustración, desencanto y por lo tanto no ven salida a este laberinto de circunstancias y dejan en entredicho y dejan una estela de desconfianza para que la población dejen de creer y no le crean a quienes están dirigiendo o intentan llevar esta nave -que es el país- a situaciones menos, ásperas, penosas y traumáticas, para luego retomar el impulso y potenciar el curso histórico que venía desempeñándose y además profundizar la Revolución percatándonos dónde, cuándo, por qué, cómo, quien o con quienes contar y el para qué.
Algunas actuaciones -incomprensibles y decepcionantes- son descalificar de forma abierta y otra solapada a la presidenta encargada y al alto mando de la Revolución, dando a entender que quienes sustentas esas críticas desmedidas e inoportunas y no utilizar los canales partidistas institucionales adecuados dan por sentados que ellos en el «Yo Individual» si tienen la solución ante esta amarga y dolorosa Coyuntura.
Tenemos que decir con dolor que esos valiosos camaradas no son para este escabroso momento o coyuntura indeseada y como dice ex comandante guerrillero «las revoluciones no se hacen, se dirigen» expresión que entraña una carga filosófica, dialéctica y de materialismo histórico y de conocimiento de la capacidad perversa de o de los adversarios al proceso socialista Bolivariano y de como hay que estar preparadas y preparados antes tales circunstancias, lo cierto es que hemos romantizado la Revolución y hay veces desestimados la perversa crueldad imperialista.
Que atinada fue y es la expresión del comandante Ernesto Che Guevara «¿quien dijo que la Revolución es un lecho de rosas?»
Caso contrario, nuestra mujer venezolana, con muchas preguntas en su corazón, pero cuando llega a su casa después de recorrer su comuna, detectando fallas, buscando soluciones, no es de extrañar que en su soledad de sus ojos broten esas lágrimas al ver qué ha mejorado su calidad de vida o tenga que bregar por la calidad social de su comunidad, ella a lo mejor no pasó por una universidad o puede ser que si, lo cierto es que si en algún lugar hasta sagrado de su casita, de su apartamento, de su rancho, tiene una foto de Bolívar, de Chávez y de nuestro presidente Nicolás Maduro y no hay lugar a duda que tenga una foto de Delcy Rodríguez. Quizás en la madrugada se asome a la puerta de la habitación o lo que le dice de cuarto en su rancho donde duermen apilados sus hijos y diga con sus ojos al borde de las lágrimas y se reafirme: -si creo en Chávez, en Nicolás, en Delcy, en Diosdado, en Jorge, en el alto mando de la Revolución y en nuestra Fuerza Armada Bolivariana.
Lamentablemente el amarillismo mediático toma en algunos casos preponderancia y algunas posturas cuestionadoras sean expresadas sin filtro y amplificada por las herramientas comunicacionales de la Ultraderecha con la expresión que la antecede: «supiste lo que dijo…» y eso despierta los neurotransmisores y desviamos la atención de lo medular, no ser clasificados como un Estado Fallido y violador de los Derechos Humanos y ser intervenidos por una coalición militar internacional con autorización y beneplácito de instancias multilaterales y satisfacción del Imperio gringo.
Vayamos a ver nuestro proceso independentista con Simón Bolívar al frente de las batallas y al frente de las ideas, un Antonio José Sucre siendo apenas un adolescente enrolado en el ejército libertador y cuyo padre y hermano fueron asesinados por las huestes del Rey de España. Rafael Urdaneta a quien Bolívar calificó como invaluable a pesar de sus recurrentes problemas de salud. Por mencionar a esos tres juntos con subalternos y tropas llegaron a combatir en los distintos confines del subcontinente para liberar  territorios con todas las condiciones adversas y sus respectivas vidas pendiendo de un hilo.
Otros y otras tenían o cumplían otras funciones, mujeres aliadas al proceso independentista cumplían funciones de espionaje y correaje de información, la valiosa información, sin ellas o por la carencia o imprecisión de las informaciones se dificultan las batallas y los desplazamientos y los movimientos de los adversarios.
Dando un salto en la historia en las insurrecciones cívico – militares de los últimos 60 años, hay hombres y mujeres que tenían las condiciones morales, éticas, preparación para sostener y mantener por años las luchas guerrilleras y en distintos lugares y geografía. Quizás la mayoría del liderazgo de esa forma difícil de lucha tenían y quienes sobreviven, aún escriben y hacen valoraciones interpretativas y tratan de develar sobretodo el ¿Qué hacer ante cada circunstancia? Otros valiosos camaradas tenían más condiciones para ser combatientes en la ciudad o en las fábricas. Todo esto es comprensible. Es decir, cada quien debería estar donde debe de estar, con una Revolución con 27 años a cuesta es aún incipiente. A esa voragine revolucionaria del post caracazo se sumaron factores, partidos, individualidades y no fue, no es, ni será fácil dirigir cualquier Revolución con esa vario pintas de posiciones y quién nucleaba era el comandante Chávez, luego Nicolás Maduro y ahora se abre paso la presidenta encargada Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello.
Que en esta revolución desde el comandante Chávez y hasta el presente están en algunas responsabilidades institucionales personas que no tienen los méritos y el lustre necesario y descartando a quienes si, que si tal cuestionamiento es valido y no fue tomado en cuenta, al respecto tenemos que priorizar lo que se tenga que priorizar, y la prioridad es no dejar sucumbir esta experiencia inédita en el mundo, acentuar cada vez más la lucha por nuestra soberanía e independencia, evitar la guerra civil y fratricida, crearle condiciones de vida a la población nacional, mantener la mística revolucionaria y si tenemos que sentarnos a conversar con los enemigos de clases y el imperio, hay que sentarse sin prurito y tener la bilis, el hígado fortificados y la conciencia táctica y estratégica bien fortalecida y esclarecida.
Apuesto todo, que si estuviera al presidente Nicolás Maduro al frente y después de estrecharnos en un fuerte abrazo, en los pasajes de nuestra conversación seguro que me dirá: -«Conservar Revolución es el Primer Deber». Me restaría decirle: – «Ordene mi Comandante…! Aunque abogamos incesantemente por su liberación y la de la diputada Cilia». Reiteró con firmeza: -«El primer deber es conservar la Revolución, así que sean capaces, para que sigamos teniendo Patria, la historia implacable se encargará de cada uno de nosotros».
Recuerdo al comandante Maduro, cuando ante una situación compleja pasada en años anteriores habían tantas diversas opiniones que usted cesó la retórica cuando pregunto: ¿cómo el comandante Chávez resolvería esto? se hizo un silencio en el recinto, tomó sentido la sindérisis, todo tomó los canales de la ideopolitica, la visión táctica y estratégica y se salió públicamente con una sola postura, sin matices y sin resentimientos.
La historia colocó a Simón Bolívar El Libertador en su correcto lugar y sus adversarios están donde la implacable historia los colocó, porque por decisión propia no estuvieron a la altura de los hechos históricos.

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