Miren cómo el exministro de defensa Fernando Ochoa Antich pide a los gringos que nos invadan…  

QUÉ VERGÜENZA…!!!

AUTOR: Malcolm Rumbos

 

Es realmente bochornoso leer a estos personajes como lo  es Fernando Ochoa Antich, quien fue general de nuestro ejército, nada menos que ese mismo ejército que creó nuestro más grande héroe, Simón Bolívar, para la liberación de la Patria, clamar y propugnar porque nuestro país sea invadido por el imperio yanqui y sus  perritos falderos…

Nos acaba de llegar a nuestro correo por vía de amigos su nota “Vientos de violencia”, escritos estos que los publica el diario de “bobolongo” Otero, El Nacional y, también, algunos otros medios de la más extrema derecha fascista internacional,  como lo es el ABC de Madrid y como quiera que ese medio de los Otero tiene muy bajo tiraje (oficiosamente nos ha llegado la información de sólo se editan tres mil ejemplares diarios pata todo el país),  hemos considerado bien importante que nosotros lo divulguemos lo más que podamos, de manera que el pueblo se entere de la tesitura moral de quienes se hacen pasar como dirigentes o factores relevantes de la oposición que tenemos en el país y que no son otra cosa que grandes traidores…

En su nota, Ochoa, -como la podrán leer íntegramente abajo- no obstante que intentar explicar, a modo de introito,  la inmensa tragedia que significaría  para el país una intervención militar, no solamente la justifica como única opción para rescatar lo que él llama la auténtica democracia que tuvimos en el país por 40 años con la dupla adeco copeyana y que no ha  sido posible rescatarla, lo agrega él,  debido que tenemos una “oposición democrática, debilitada y dividida” y que por ello, “se encuentra impedida para alcanzar el poder político”, sino que la propugna y la ruega clama y miren su desfachatez,  por si acaso el tirano Nicolás Maduro ose continuar en el poder a partir del próximo 10 de enero…!!!

En absoluto nos interesa entrar a discutir su propuesta, lo único que nos ha llevado a ventilarla públicamente, es solamente para mostrarle al país cómo piensa y actúa la derecha en su afán por la retoma del poder  que lo perdió con nuestro Comandante Hugo Chávez en 1998, de manera que se advierta muy claramente que su dirigencia no está integrada por mansas palomas que sólo tienen como misión gobernar para la felicidad de nosotros los venezolanos, como si fuese posible que podamos olvidar el expediente de iniquidades, barbaridades, tropelías y todo tipo de actos  de vandalismo y terrorismo que bajo su amparo se han cometido en estos casi últimos veinte años, sino que su plan no es otro  que entregar a nuestro país al gran capital transnacional, bajo la tutela de Washington…

Pero, si más agregados, leamos el bodrio de Ochoa.

 

“Vientos de violencia II

La intervención militar multilateral, como posible escenario de solución de la crisis nacional, ha recibido un creciente respaldo en la opinión pública que sólo puede explicarse por la desesperación que siente nuestro pueblo al constatar que Venezuela se encuentra al borde de un abismo. Esa percepción tiene su origen en el reconocimiento existente en nuestra sociedad  de la incapacidad y falta de voluntad del gobierno de Nicolás  Maduro para solucionar la acuciante tragedia nacional y su descarada ambición por imponer un régimen hegemónico que desconozca el principio constitucional de la alternancia republicana. La  angustia se ve agravada ante la convicción existente, mayoritariamente en nuestra población, de que la oposición democrática, debilitada y dividida, se encuentra impedida para alcanzar el poder político. Para colmo, la Fuerza Armada Nacional, penetrada políticamente y controlada por los organismos de seguridad, se observa sin la capacidad suficiente que le permita transformarse en un factor decisivo para la solución de la creciente crisis venezolana.

En verdad, ese escenario debería ser rechazado con firmeza por nuestro pueblo. Las razones sobran. Históricamente las intervenciones militares extranjeras causan un profundo daño moral en la sociedad del  país donde ocurre al dejar en el sentimiento nacional una huella de vergüenza difícil de borrar en el tiempo. Otro aspecto a considerar son las naturales dificultades que surgen al tratar de reconstruir el país  invadido después del retiro de las tropas extranjeras. Es posible que algún defensor de este escenario argumente lo positivo que fue para Alemania y Japón la presencia norteamericana durante el proceso de reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial, pero también debe recordar el costo que pagaron y la dolorosa  tragedia que vivieron sus pueblos. Además, debemos entender que en una intervención extranjera los intereses de los países invasores siempre prevalecerán por encima de los del país invadido.

Sin embargo, la posibilidad de una intervención militar  multilateral se ha venido transformando en una realidad que tiene, por lo menos, tantas probabilidades de que ocurra como el escenario de la negociación o de la salida militar. Tratemos de profundizar en  su análisis   para determinar algunos aspectos fundamentales que pueden influir en su realización.  El primer factor a considerar es el favorable contexto geopolítico surgido recientemente en el continente americano con los triunfos electorales de orientación política conservadora en los Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Colombia, Perú, Chile, Paraguay, Brasil y Argentina. El segundo factor lo constituye la diáspora venezolana y otras acciones del régimen madurista que se han transformado en un problema inmanejable para dichos gobiernos, los cuales empiezan a sentir que sus intereses nacionales están siendo sometidos a riesgos inaceptables. El tercer factor a tomar en cuenta es la aventurera política internacional del régimen  madurista que coloca a nuestro país al servicio de los intereses geopolíticos de China, Rusia y Cuba.

En este contexto, se acaban de realizar en los Estados Unidos las elecciones parlamentarias y de gobernadores, cuyo resultado fue que el partido demócrata obtuvo la mayoría en la Cámara de Representantes y el partido republicano la logró  en el Senado, así como  en las gobernaciones. Este nuevo cuadro político obligará a Donald Trump a negociar con fuerza  para lograr la aprobación de cualquier nueva acción que pretenda tomar, sobre todo cuando se trate de política exterior y de problemas de orden social. De todas maneras, la experiencia indica que cualquier negociación y acuerdo entre los partidos republicano y demócrata se realizan con relativa facilidad cuando se trata  de defender el interés nacional. Por eso, no tengo dudas en afirmar que la política del gobierno norteamericano sobre Venezuela, ante el agravamiento de la situación, mantendrá invariable su actual orientación sobre la posibilidad de una intervención militar multilateral.  La mejor demostración de esa realidad se percibe en la posición de Donald Trump  de imponer nuevas y más duras sanciones al gobierno de Nicolás Maduro.

El actual rechazo de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos a una intervención militar multilateral no indica, de antemano, que siempre mantendrán esa misma posición, ya que puede ocurrir que el gobierno de los Estados Unidos tome medidas en el  orden militar en respuesta a alguna acción irresponsable del gobierno de Nicolás Maduro que pueda ser considerada como una real amenaza para los intereses de los Estados Unidos y de otros países latinoamericanos. Como ejemplo de esas acciones podemos citar las ocurridas recientemente: la marcha organizada por sectores de izquierda centroamericanos, liderados por el  expresidente Manuel Zelaya y apoyados financieramente por Nicolás Maduro como señaló públicamente el vicepresidente Mike Pence, con el objetivo de tratar de ingresar de manera violenta en el territorio norteamericano,  y la reciente nota de protesta del gobierno colombiano señalando una violación flagrante de su territorio. Por ahora, el Grupo de Lima respaldará a los Estados Unidos, Canadá y Europa en la aplicación de duras sanciones económicas para obligar al gobierno de Maduro a aceptar la realización de elecciones democráticas, transparentes y equitativas con una fuerte presencia de observadores internacionales.

En todo caso, si la tozudez de Nicolás Maduro lo condujera a mantenerse ilegítimamente en el poder, después del 10 de enero de 2019, comprometiendo el resultado de la mesa de negociaciones,  la oposición política y la alianza internacional que respalda una salida democrática se verían obligados a  tomar importantes y delicadas decisiones. Estoy convencido que de ocurrir ese despropósito, la diáspora venezolana se incrementaría de manera inmanejable y las relaciones internacionales de la dictadura madurista con China, Rusia y Cuba sobrepasarían los aspectos económicos y comerciales para favorecer sus intereses geopolíticos en el continente latinoamericano. Estas dos circunstancias, y cualquier otra que consideren los Estados Unidos y los países latinoamericanos que vulneran sus intereses nacionales, constituirían motivos suficientes para que se materialice alguno de los dos posibles escenarios de violencia: la salida militar y la intervención militar multilateral. De ocurrir, causándole inmensos daños a Venezuela, los grandes responsables ante la historia serían Nicolás Maduro, Vladimir Padrino López y los altos mandos de la Fuerza Armada Nacional.”

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