Memorias de un genocidio: El Caracazo, 27 de febrero de 1989…

Aldemaro Barrios Romero

A 37 años del Caracazo, el 27 y 28  de febrero de 1989, hacemos memoria de uno de los genocidios más atroces en Venezuela y uno de los más impactantes en la historia de la violencia política en América y el Caribe. Las cifras oficiales de muertes admitidas por la autoridades del gobierno de Carlos Andréz Pérez (Acción Democrática) señalaron 300 personas asesinadas, sin embargo dada la dimensión de la violencia desplegada por la Guardia Nacional y el  Ejército al ordenarse el Plan Ávila, los disparos a discreción  especialmente en la barriadas populares de Caracas alcanzaron cifras de muertes estimadas sobre las 3000 personas asesinadas, toda vez que el Presidente Carlos Andrés Pérez, anunció la suspensión de garantías el día 28 de febrero, que le dio libertad a los funcionarios militares y policiales para  tirotear a discreción a cualquier ciudadano que saliera a la calle, en tanto hubo restricción de libertad individual, de tránsito, de expresión, de reunión

El fondo del problema

La crítica situación económica, la pobreza, el hambre y la inequidad social que impuso una disparatada administración pública y las medidas económicas del Fondo Monetario Internacional, con el aumento del precio de la gasolina y de los bienes de primera necesidad dieron origen a la explosión social espontánea.

La invisible violencia estructural de un país rico en petróleo cuyos administradores fueron incapaces de implantar un sistema de distribución de la riqueza petrolera al servicio social, sino que privilegió a empresas transnacionales y a propietarios oligárquicos, la corrupción administrativa y el endeudamiento cuyos dineros fueron lanzados al despilfarrado, detonaron con el aumento del precio de la gasolina y el paro de transporte público el lunes 27 de febrero de 1989.

El desengaño de la población sobre las ofertas electorales hechas por CAP en 1988, para “sincerar la economía y eliminar elementos artificiales”, fue en realidad la aplicación, previo acuerdos, de las imposiciones del Fondo Monetario Internacional: privatización estatal, liberación de precios, aumento  de tasas de interés bancarias, aumento del precio de la gasolina que eran llamadas medidas urgentes anunciadas por el cerebro de esa operación  Miguel Rodríguez  Ministro de Planificación y por Pedro Tinoco,  presidente del Banco Central de Venezuela a cambio de un préstamo del Banco Mundial de 2.300 millones de dólares, para que fuera despilfarrado y dilapidado en parte de la crisis financiera de 1993.

Análisis de la violencia del Caracazo y su repercusión histórica

A casi cuarenta años de ese genocidio, estamos llamados a revisar y analizar históricamente primero en el sentido de mitigar la violencia política sin dejar en el olvido la tragedia de este hecho catastrófico, de las impagables deudas externas suscritas por los estados al FMI y sus imposiciones que desde 1989 hasta hoy, que no han cambiado ni cualitativa ni cuantitativamente en términos de cobros de intereses leoninos. Menos mal que no tenemos que sufrir con deudas impagables en tanto Venezuela canceló sus compromisos y cortó relaciones con esa institución cuando el presidente Chávez tomó la decisión de suprimir cualquier relación financiera con esa aberración llamada FMI.

El Caracazo no fue un caso aislado del resto de las explosiones sociales ocurridas en América Latina y el Caribe en los años 80 y 90 del siglo XX, determinadas por las relaciones financieras impositivas y desiguales entre los centros de poder mundial industrial y los proveedores de materias primas para esa industria, en el caso de Venezuela como proveedor seguro de petróleo a Estados Unidos.

De manera que hubo una perversa relación entre la economía dependiente, las imposiciones económicas del FMI y las demandas sociales del pueblo venezolano, que no recibía nada o poco de las regalías petroleras derivadas de la comercialización internacional de nuestro petróleo.

Para que tengamos una idea del grado de injusticia de la relación dependiente petrolera, lo que recibía la República en regalías petroleras era del 1%[1] en 1989, al llegar Chávez (1998) la aumentó al 33%, ahora la Reforma de la Ley de Hidrocarburos la llevó a 20% y 15 % promedio en 2026, todavía es rentable para la nación.

Todos estos factores, gobierno dependiente de la política exterior de EEUU (FMI) y sus políticas financieras depredadoras, explotación de los recursos petroleros y las imposiciones comerciales, la corrupción administrativa, dieron como resultado la explosión social, que según la teoría de Johan Galtung es violencia estructural, así fue El Caracazo.

Citas biográficas según algunos datos del Diccionario de Farsantes de José Sant Roz

Andrés Sosa Pietri,: Hijo del magnate Carlos Sosa Rodríguez y de Yolanda Pietri Pietri, emparentado con los Azpúrua, los Capriles, Brillembourg, etc. Del Grupo Santa Lucía. Fue nombrado presidente de PDVSA el 12 de marzo de 1990, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Ordenó compras con sobreprecio y en cantidades innecesarias de válvulas que él mismo fabricaba en la Constructora Nacional de Válvulas, CNV, de su propiedad. Ideó retirar a Venezuela de la OPEP y asumirla a la  AIE (Asociación Internacional de Energía un contrapeso a la OPEP)

Miguel Rodríguez Fandeo: Economista e ingeniero, becado por la Fundación Ayacucho para una maestría y doctorado en Harvard. Regresó a Washington en 1987, al ser seleccionado por el Instituto Peterson[2] dentro de un grupo de trescientos economistas, y pasó un año y medio en dicha institución. Durante su estadía en Estados Unidos, se reúne con frecuencia con Carlos AndrésPérez, quien le ofrece el cargo de Ministro de Planificación (Cordiplan) luego de llegar por segunda vez a la presidencia al triunfar en las elecciones de 1988.

Pedro Tinoco Revenga: Gustavo Cisneros Rendiles, Oswaldo Cisneros Fajardo, Pedro Tinoco y sus amigos mantuvieron un pie en esta economía fantasma (Refiere al lavado de dinero producto del narcotráfico). Ellos trabajan a un nivel bastante superior al de los meros políticos del país, a quienes se dignaron dar apoyo económico de vez en cuando para obtener un favor aquí y allá. Continuamente se codeaban-quizás con un ligero estremecimiento-con los Hernández Cartaya y la World Finance Corporation. (Entidad que lavaba dinero sucio desde Miami presidida por Hernández Cartaya, lavador de dinero proveniente de la venta de narcóticos en Florida y el sur de los EEUU en los años 80) [3]


[1] Bernard Mommer, Venezuela, política y petróleo. La Pobreza en Venezuela N°4 Enero 1999, Disponible en https://www.ucab.edu.ve/wp-content/uploads/2017/09/INV-IIES-REV-024-Venezuela_-politicas-y-petroleos.pdf

[2] El Instituto Peterson de Economía Internacional, y anteriormente conocido como el Instituto para la Economía Internacional o, es una think tank privada e independiente, enfocado en la economía. Su sede se encuentra en Washington D. C. y fue fundado por Fred Bergsten en 1981. Financiamiento corporativo: alrededor de 150 corporaciones, fundaciones, donantes individuales, ingresos por publicaciones y su propio fondo de capital. Es una institución de investigación independiente, sin fines de lucro y no partidista. Sede en Washington DC.

[3] Lyndon H. LaRouche, NARCOTRÁFICO, SA La Nueva Guerra del Opio. The New Benjamín Franklin House Nueva York, Nueva York 1985.  Disponible en: https://www.verdadyreconciliacionperu.com/admin/files/libros/538_digitalizacion.pdf

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