“Me temo que algún día tendremos que darle una paliza a Venezuela” – presidente Teodoro Roosevelt, el 29 de julio 1907…

José Sant Roz

Esta sentencia, textualmente, del 29 de julio 1907 es la siguiente: “Someday I fear we shall have to spank Venezuela…”, en una comunicación del presidente Teodoro Roosevelt a J. R. Roosevelt. Esta expresión se encuentra en la obra “Asfalto y revolución: la New York & Bermudez Company”, del investigador Nikita Harwich Vallenilla[1], por cierto un escritor nada chavista, nada revolucionario, nada izquierda.

Spank se puede traducir como AZOTAR, pero también puede significar flagelar, fustigar, vapulear, golpear, zurrar y sacudir.

Puede decirse que el presidente Teodoro Roosevelt era tan abominable, tan petulante y asquerosamente prepotente como Trump… Si Trump llamó a los venezolanos gente bien fea y delincuente, gente basura, pues, el presidente Teodoro Roosevelt nos catalogó de monos, de despreciables y repugnantes criaturas[2].

Así como Trump dijo que todo el petróleo de Venezuela le pertenece, y que por tanto las compañías gringas podían entrar a nuestro país y cogérselo, para después alardear de que se estaba llevando miles de millones de barriles sin tener que pagarlo, pues Teodoro Roosevelt por el mismo estilo expresó contra nosotros amenazas y odio, llegó a decir que estaba harto de que el mono Cipriano Castro exigiese a las compañías estadounidenses el que se le pagara por el asfalto que se estaba extrayendo del lago de Guanoco. Un asfalto con el que se pavimentó Nueva York y miles de kilómetros de carreteras en Norteamérica.

Desde el mismo siglo XIX ninguna nación podía exigirle a los gringos reparación por daños causados o exigir un cobro justo por los minerales o productos que se llevaban. Eso era para EE UU siempre constituyó una agresión y una amenaza a su seguridad nacional. Ni mucho menos que se procese a un ciudadano estadounidense por algún delito que cometa. Es así como, por ejemplo, Colombia tiene absolutamente prohibido que sus tribunales juzguen a ningún gringo que viole mujeres o niñas, o asesine a ciudadanos neogranadinos.

Todas las compañías gringas actúan como estados paralelos dentro de las naciones en las que instalan sus negocios o servicios. Funcionan junto con la CIA y la DEA. El estado norteamericano con sus poderosas armas, portaaviones y militares llega a convertirse en garante del “buen éxito” de sus empresas en todas las naciones del mundo, y uno de sus planes se centra en crear conflictos y caos sociales para de ellos sacar grandes dividendos y jamás se pueda instalar un gobierno soberano que les exija respeto y el pago justo en sus inversiones. México es otra prueba de un país que cayó en las garras de los negociantes gringos.

La CIA trabaja codo a codo con la Good Years, General Electric, Ford, General Motors, Apple, Microsoft, Nvidia, Amazon,… además de ser el elemento clave en el soborno, en la corrupción que destroza a la administración de los estados subdesarrollados.

No olvidemos, por ejemplo, que la empresa SEARS Roebuck & Company, la primera gran tienda por departamentos que se instaló en Venezuela en 1950, trabajó junto con el cuerpo represivo de la Seguridad Nacional durante la dictadura de Pérez Jiménez. Cuando en la década de los sesenta el diario “El Nacional”, presidido por Miguel Otero Silva realizó una serie de reportajes mostrando los métodos criminales y represivos de esta empresa en Venezuela para amenazar y cobrarle a sus clientes, la SEARS Roebuck & Company le quitó toda su propaganda y prácticamente condujo a “El Nacional” a la quiebra. Posteriormente el propio Miguel Otero Silva tuvo que salir de la directiva de este medio de comunicación.

Lo que más ha destruido a Venezuela es la inconciencia, la ignorancia y la falta de valor moral de nuestros ciudadanos. La ignorancia en mi país es espantosa, tan horrible que hay gente que apoya a Trump, que ama a los malditos gringos y que creen que esa gente realmente puede ayudarnos. Los gringos no aman sino a sus negocios, a los gringos no les interesa humanismo ni libertad ni democracia. Bien pendejo y bien estúpidos el que crea esas cosas. Lamentablemente, si en ese sentido ni siquiera Bolívar pudo abrirnos lo ojos, qué puede esperarse de los demás políticos o pensadores que aquí en dos siglos hemos tenido, siempre chapoteando entre cobardías, mentiras y debilidades.

Se nos presenta, pues, un porvenir bien negro, bien deprimente y miserable…

[1] Monte Ávila Editores, Caracas, 1991, pág. 457.

[2] En este viaje, Roosevelt y su hijo Kermit cazaron y sacrificaron más de 11.000 animales de diversas especies, incluyendo mamíferos grandes, aves y reptiles. En sus propios registros oficiales detallaron cientos de trofeos de caza mayor, que incluyeron 17 leones, 11 elefantes y 20 rinocerontes.

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