Estados Unidos estaría negociando un acuerdo con Venezuela que podría sentar las bases para una presencia militar a largo plazo en el país sudamericano, según reveló el diario The New York Times.
De acuerdo con declaraciones de funcionarios que hablaron bajo condición de anonimato, las conversaciones giran en torno a un Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA).
El acuerdo establecería un marco legal para que las tropas estadounidenses desarrollen actividades de cooperación en materia de defensa.
«Cualquier detalle sobre una presencia militar estadounidense a largo plazo en Venezuela, incluyendo el número de efectivos y las ubicaciones, se definiría en acuerdos futuros», señaló el medio.
En este contexto, el diario advirtió que las negociaciones podrían dar inicio a una nueva etapa en las relaciones bilaterales, tanto «significativa» como «arriesgada».
Los funcionarios citados no aclararon si Estados Unidos tiene la intención de establecer bases militares o desplegar tropas en instalaciones venezolanas.
Al respecto, uno de ellos se limitó a señalar que este punto todavía está «muy, muy lejos en el futuro» de las discusiones y agregó que actualmente no existen conversaciones al respecto.
Hasta el momento, las autoridades venezolanas, encabezadas por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, no se pronunciaron sobre estas negociaciones.
El Departamento de Estado, bajo la dirección del secretario Marco Rubio, estaría cargo de liderar las conversaciones sobre el acuerdo militar.
Tras la agresión militar estadounidense del 3 de enero y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa la diputada Cilia Flores, las autoridades encabezadas por Delcy Rodríguez han estrechado sus vínculos con Washington.
Dicho acercamiento es cuestionado por analistas, activistas y periodistas de la izquierda latinoamericana, calificándolo de «concesiones otorgadas a Estados Unidos en sectores estratégicos de Venezuela», especialmente en el ámbito de los hidrocarburos.
Entre ellas destaca un acuerdo que concede a Washington el control y acceso preferente a 17 yacimientos con reservas probadas de aproximadamente 65 mil millones de barriles de crudo.