Lean esto sobre las últimas cretinadas del cerdo de la Casa Blanca….

El cretino que habita la Casa Blanca está feliz por sus “grandes logros” (él mismo dixit) en su enloquecida agresión contra Irán (de la mano del genocida Benjamin Netanyahu), no sólo en el plano militar (que ha sido un rotundo fracaso), sino en el económico (para Estados Unidos y el severo impacto en el resto del mundo), sin olvidar el deterioro del nivel de bienestar de los estadunidenses, algo que, dicho sea de paso, al magnate naranja le tiene sin cuidado.

De acuerdo con la información oficial (del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, en audiencia ante el Comité de Asignaciones del Senado), de las arcas públicas estadunidenses habían salido hasta la tercera semana de julio pasado 37 mil 500 millones de dólares (alrededor de 640 mil millones de pesos) para hacer frente a los gastos de la aventura guerrera de Trump contra Irán, que de todas ha perdido todas.

Orondo, a mediados de marzo pasado el susodicho aseguraba: “Gané la guerra en 11 días”, cuando en los hechos la agresión contra Irán se ha prolongado cinco meses y medio, y contando. Y no transcurre día sin que presuma su “victoria” y diga todo tipo de sandeces, como una de las más recientes: “Muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio estadunidense”.

Lo que no detiene con sus cotidianas declaraciones de “triunfo” y sus infantiles bravuconadas es el deterioro económico por él causado –interno y externo– con su aventura guerrera (mientras el genocida Netanyahu libremente sigue masacrando a los palestinos), algo que ha intensificado el rechazo de los estadunidenses (67 por ciento están en contra de él) , especialmente hacia las ya cercanas elecciones intermedias en ese país.

Ante este panorama, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe aporta su análisis sobre los efectos económicos de la agresión Trump-Netanyahu contra Irán (la cual, con “sutileza” que disfraza su miedo de decir las cosas con el nombre correcto, denomina “hostilidades recientes en la República Islámica”), y de él se toman los siguientes pasajes.

Las “hostilidades” de Estados Unidos e Israel contra Irán y sus alrededores han generado disrupciones en la navegación del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial, por la que transitan alrededor de 34 por ciento del petróleo crudo y otros productos (como azufre, gas licuado de petróleo y natural licuado, refinados derivados del petróleo y químicos, incluidos fertilizantes), amén de que el tránsito marítimo en la zona se redujo de forma drástica. Dada la centralidad de esta ruta en el comercio mundial, las disrupciones del tránsito en el estrecho de Ormuz han afectado múltiples cadenas de suministro, con efectos que se extienden a diversos sectores productivos. Derivado de ello, se está induciendo un enfriamiento de la actividad económica mundial, que se refleja en una revisión a la baja de las perspectivas de crecimiento para 2026.

Los daños a infraestructuras críticas en los países del golfo Pérsico y la paralización casi total del tránsito de buques a través del estrecho de Ormuz han provocado una merma en la producción y el comercio de bienes claves, especialmente en los mercados de energía y sus derivados. Dada la alta concentración geográfica de la oferta mundial de ese tipo de bienes en esta región y las limitadas posibilidades de sustitución en el corto plazo, estos eventos han generado restricciones significativas de oferta a nivel internacional, configurando –en el caso del petróleo– la mayor disrupción en la historia del mercado mundial, según la Agencia Internacional de Energía.

En el contexto de las restricciones de oferta y las disrupciones logísticas, los precios de los bienes cuya producción y comercio están concentrados en la región del golfo Pérsico se dispararon tras el inicio de las “hostilidades”, afectando rápidamente los precios mundiales de la energía e, indirectamente, los relacionados (alimentos, químicos y petroquímicos).

Hay consecuencias significativas para la seguridad alimentaria mundial. Las estimaciones del Programa Mundial de Alimentos indican que en 2026 cerca de 45 millones de personas más podrían caer en situación de inseguridad alimentaria aguda o peor. Ello se sumaría a los aproximadamente 318 millones de personas que ya la enfrentan.

Las rebanadas del pastel

Sin respuesta a las víctimas del terremoto, el abyecto que dice “gobernar” Colombia, el empresario Abelardo de la Espriella, dedica su tiempo a regalar balones de futbol, con propaganda de su partido político, en Quibdó, una de las zonas devastadas y urgida de inmediata ayuda del Estado.

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