Las consecuencias de Iran…

Por: Miguel Jaimes Niño

Lo que todos comentan a lo largo y ancho del planeta; Estados Unidos lamentará las consecuencias al haber iniciado una guerra contra Irán y las repercusiones sucederán en su propio territorio y política. Mientras, Netanyahu ya es un innombrable, sencillo, no existe. EE. UU. Enfrentará un golpe de Estado. Veamos…

Irán ha anunciado la movilización de un millón de sus militares para defender su territorio. Su destreza en el terreno tiene la experiencia de nueve años de guerra cuando apenas se iniciaba la Revolución Islámica en 1979. Comenzó la revolución e inmediatamente Estados Unidos desató la Guerra Irán―Irak. Esta se desarrolló hasta 1988, fueron ocho duros años lo cual dejó un millón de fallecidos. Ese mismo año ―1979― EE. UU. estableció la Doctrina Carter y creó el primer comando militar fuera de su territorio, Irán resistió, y hoy combate con toda su experiencia tras haber participado en cada uno de los conflictos desatados por Norteamérica en su región.

En todas las guerras que EE. UU. ha dirigido en la región Irán ha estado combatiendo del lado contrario. Han adiestrado tropas y desarrollado estrategias las cuales con años de experiencias en estos conflictos les ha permitido conocer los lados débiles y tácticas que han fortalecido a su principal adversario. Han estado con los combatientes y conflictos más emblemáticos en la región, nunca han abandonado a sus amigos. Sus armas y estrategias han sido probadas en los conflictos de Irak, Siria, Libia, El Líbano y Yemen.

Los hechos han sido inesperados como los ataques y estrategias desarrolladas en menos de seis horas las cuales quedarán para la historia militar como uno de los pasos que había que dar en esta nueva arquitectura de la guerra por parte de Irán. Nos referimos a los ataques que sucedieron los primeros días de abril del 2026 cuando fueron lanzadas grandes operaciones combinadas con Hezbollah del Líbano.

Hezbollah, partido político y militar de clara ascendencia chií conocido mundialmente como el Partido de Dios. Surgió en 1982 cuando Israel invadía su territorio por el Sur.

Aquel contexto de guerra civil libanesa desarrollada de 1975 hasta 1990 ha sido uno de los múltiples conflictos que ha tenido que enfrentar la región. Su actual presidente es Joseph Aoun, pero su Primer Ministro es Nawaf Salam es abiertamente enemigo de Hezbollah, quien ha pedido en el actual conflicto la retirada militar de esta organización de su país. La influencia de esta organización desde su fundación por clérigos Chiíes ha tenido el apoyo de la Guardia Revolucionaria iraní.

En operación conjunta Irán y El Líbano han organizado un gran ataque contra Israel. El mismo ha sido devastador. En seis horas Irán ha lanzado cuatrocientos cincuenta misiles balísticos, mientras que Hezbollah ha disparado la cantidad inmensa de dos mil quinientos cohetes.

Setenta y cinco años después de la creación de las fuerzas armadas de Israel ha sucedido lo impensable. Israel está frente a una oleada de misiles creada para que ningún sistema de defensa militar sea capaz de soportarlos. Este inusitado bombardeo ha hecho que se activen canales diplomáticos de emergencia donde Israel imploraba un alto al fuego. Una jornada militarmente devastadora.

En el lenguaje de los generales de la FDI las defensas de Israel y su institución militar que derrotó a cinco ejércitos árabes en 1967, que posteriormente destruyó el reactor nuclear de Irak ante de desatarse todas las versiones de guerras sobre el Golfo, han colapsado militarmente.

Los ejércitos invasores han entrado en la etapa de entender que es imposible que el Estrecho de Ormuz militarmente sea arrebatado a los iraníes. Las consecuencias serían inimaginables. Más temprano que tarde la Casa Blanca y El Pentágono tendrían que suscribir un acuerdo donde tendrán que someterse a las decisiones de los persas sobre este punto de estrangulamiento.

Mientras en EE. UU. el precio de la gasolina ha aumentado superior a cuatro dólares el galón, cosa que no sucedía desde el año 2022. La farfullaba de detener la guerra entre tres a cuatro semanas ha dejado a Donald Trump fuera de todo escenario serio a nivel internacional. Las burlas lo llevan como un presidente fracasado el cual se hunde no tras sus declaraciones, se hunde tras el derribo de sus fuerzas armadas las cuales se habían vendido como las más poderosas del mundo. Hasta el presidente Francés ha subido una fotografía lo bastante descarada donde Melania Trump y Jeffrey Epstein se dan un beso lo bastante provocador, inmediatamente han dicho; Donald Trump el amante de Melania.

Caen helicópteros y los supuestos mejores aviones y por ninguna parte se ven las ganancias económicas que pensaban obtener los norteamericanos tras esta guerra que tildaron de fácil.

Inevitablemente para Estados Unidos la ofensiva ha entrado irremediablemente en un escenario derrotista, y cada decisión que se tome influye en hechos unos más desastrosos que otros. Las reservas de petróleo, gas y fertilizantes se agotan tras cada traspié en la cual Washington nunca debió meterse, advertencias que Trump nunca quiso escuchar.

Sus asesores le vendieron una guerra de cuatro a seis semanas, efectos de esta gran aventura la cual está a punto de convertirse en una gran guerra global. Los aranceles e impuestos sobre productos básicos aumentarán. Los anaqueles comienzan a vaciarse, los productos ya no vendrán con la regularidad acostumbrada.

El 30 de marzo The Wall Street Journal hizo una revelación escandalosa para Norteamérica; Trump desesperadamente busca en sus asesores el escenario inmediato para terminar este conflicto. Las consecuencias ya son gravísimas y lo que vendrá será impredecible. Deben cuanto antes comenzar la reconstrucción de todo lo destruido.

Pero lo peor está llegando; toda presencia norteamericana debe retirarse de forma indefinida de Medio Oriente. Irán ha lanzado sus coordenadas marcadas tras la lejanía que explota en cada misil. Mientras, materializar una intervención terrestre sería una locura y ya la Guardia Revolucionaria de Irán despliega en sitios claves de su extenso territorio un millón de combatientes.

Cada noche Israel recibe un castigo el cual trabajó durante décadas de provocaciones en contra de Irán. Seis millones de israelíes corren despavoridos, quedan enterrados bajo tierra tras cada ataque, mientras, millones de iraníes gritan Dios es grande ante cada misil que cae en su territorio. Irán con cada acción será cada vez más inclemente contra los ejércitos sionistas respondiendo con todo su arsenal.

Va un mes y tanto de guerra, pronto superarán las cien oleadas de misiles disparados contra lo que queda del corazón israelí. Donald Trump que no ha medido sus palabras celebraba en su agonía que Irán volvería a la edad de piedra. Ante cada declaración la respuesta fue más precisa contra objetivos estratégicos de EE. UU.

Las cámaras de televisión escondidas hasta hace poco en el mayor desastre comunicacional han tenido que revelar como Tel Aviv va quedando destruida y los misiles aún no dejan de caer. Escombros, heridos, muertos, sirenas y caos total. La geopolítica demuestra en máxima expresión la realidad de la guerra.

Irán ha respondido contundentemente sin titubeos y sin diplomacia; no pierdan el tiempo calculando cuantos misiles nos quedan, no tienen ni la más remota idea de cuántos y de qué nivel tenemos. Mientras su canciller enseña desde su móvil la peor vergüenza y deshonor para EE. UU., su celular personal no deja de repicar, desesperadamente los mensajes caen, del otro lado sigue marcando Marco Rubio.

Cada día Irán es más fuerte e Israel más débil, está destruida. Desde el veintiocho de febrero cuando Estados Unidos e Israel se juntaron nuevamente, esta vez para asesinar al líder Supremo Alí Jamenei no tenían ni la más mínima idea de lo que se venía, tampoco se imaginaban a quien estaban enfrentando. La muerte de Jameneí atajó indefinidamente la guerra. Israel y EE. UU. han caído en la trampa.

El centro logístico de Israel, el aeropuerto Ben Gurion está totalmente destruido. Allí no entrará desde el exterior ni un alfiler. El 90% de las capacidades militares de Israel también han sido derribadas. Tras múltiples jugadas maestras jamás podrá escapar, Irán ha colocado al gobierno israelí al borde de un escalofriante abismo.

Aquí nadie se va a bufar con la maquinaria militar iraní. Teherán no está negociando, responde con todo lo que tiene. Cada una de sus acciones es letal. Militarmente cualquier analista se queda corto pues jamás imaginaron que el aeropuerto internacional donde entraba toda la logística israelí fuese destruido.

El corazón de Ben Gurión ha sido totalmente arrasado. Haifa, el segundo puerto más importante del país, ha recibido incansablemente rondas de misiles de alta potencia, allí donde se encuentra el submarino nuclear SSG―3. La base aérea de Nevatim ha tenido igual destino. Mientras, Israel responde afirmando que los daños son menores.

Pero lo que ha hecho que Israel actúe urgentemente en llamadas a otros países ha sido el ataque coordinado entre Yemen e Irán del fin de semana de comienzos de abril del 2026. Los misiles cayeron coordinadamente sobre Dimona, el corazón de la investigación nuclear israelí.

El arsenal atómico que Israel le esconde al mundo del cual el globo entero sabe que existe. Pero lo que intenta ocultar Netanyahu es que el mundo está frente a un escenario de crisis. Pero si esta situación es tan grave porque no lo estamos viendo con la crudeza que le corresponde a una situación así. Sencillo, los grandes medios lo han ocultado.

Pero el guión está al revés, no se muestran los cráteres por todo Israel, no se enseñan los grandes incendios en sus instalaciones militares, tampoco los gigantescos motines que se han presentado dentro de los búnkeres. Todo esto ha originado muertos y heridos, pero ningún medio lo muestra.

Nadie está dispuesto a asumir este costo. Pero si se habla de tanta fuerza militar entonces lo que está sucediendo no es exactamente una fiesta. Mientras, El Pentágono también arde. El general Randy George el veterano de las guerras de Irak y Afganistán, uno de los militares más condecorados de estos tiempos ha sido despedido, no renunció, fue botado por el mismo Donald Trump.

Esto revela que el Departamento de guerra comandado por un comentarista de televisión pensó que el general Randy George aprobaría el esquema de una invasión terrestre sobre Irán, pero el general la rechazó. Sería una locura, una acción suicida y desproporcionada. Esa es la causa de su salida. Quedarían atrapados por la militarización del Estrecho de Ormuz y del lado terrestre por un millón de militares iraníes.

El problema de esta guerra no es encontrar un general atento y perspicaz, eso sería como un jarrón lleno de flores. Este conflicto se solucionaría pero en años, y ahora en estos meses o en este año 2026 eso no va a suceder. Ninguna de las defensas va a prevenir los ataques los cuales los toman por sorpresa. Los drones iraníes les han hecho imposible la vida.

Sistemas de defensa, radares, tecnología de punta toda destruida. Pero las fichas iraníes no cesan. Yemen será la carta más hostil y furiosa, el cierre del Cuerno de África es indetenible. Y todo esto pasa frente a la indiferencia de Europa, la OTAN y las Monarquías del Golfo.

Los cerebros de la Casa Blanca no toman nota de todo lo que ha pasado ni tienen la capacidad de pensar sobre lo que pasará. Cómo entender que el Secretario de Estado esté más preocupado por el lobby hacia la opositora venezolana ultra derechista María Corina Machado y el control del petróleo venezolano, y de cómo controlar a su mandataria mientras el mapa que les ha puesto Irán sobre la mesa los desplomó.

Irán no está agotada, pero Irán no es el problema. Aquí el tema es que va hacer Trump, sobre Netanyahu ya no vale la pena hablar. Donald Trump ante el fracaso internacional en la región más delicada del planeta está provocando su propio golpe de Estado.

Hasta más pronto…

Miguel A. Jaimes N.

6 abril 2026

Para Al-Mayadeen. El Líbano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *