La verdadera «doctrina» Monroe que nos aplican …

Por: Manuel Rugeles A.

Por estos días se ha puesto “de moda” hablar del relanzamiento de la mentada “doctrina Monroe”, por parte de los criminales voceros de la administración estadounidense actual, que -por cierto- la han resumido en un frase grandilocuente y abusiva que reza: “América para los americanos”, que es asumida realmente como “América (toda) para los estadounidenses”, y está determinada en considerar como “patio trasero” (the backyard) suyo, a todo el continente, sobre todo lo que está comprendido entre el río Bravo y La Patagonia. Pero resulta que esta pretendida “doctrina” no es de la autoría de James Monroe, 5º presidente de los Estados Unidos, sino de su Secretario de Estado (equivalente a Ministro de Relaciones Exteriores), para la época, John Quincy Adams. Éste fue quien la ideó y elaboró y redactó, para la firma de Monroe, y por eso realmente no es de Monroe, como creación propia. Sin embargo fue proclamada por este presidente en 1823.

Ahora bien, para los efectos de lo que está ocurriendo hoy en día, en cuanto a la pretensión del aparato industrial-militar-financiero de EEUU, de retomar el control que casi desde siempre tuvo, de la suerte económica y política, de un país con recursos a borbotones llamado Venezuela, esa instancia imperial está basándose en “algo” que sí aparece en los registros históricos como pensamiento de Monroe y que dice lo siguiente: “ … cuando la gente llega a ser ignorante y corrupta, cuando degenera en un populacho (gente ordinaria o lúmpen), son incapaces de hacer valer su soberanía”… “(entonces) la usurpación (¿les suena?) se vuelve un logro fácil, y un usurpador (¿vuelve a sonarles?) pronto aparecerá. La propia gente se convierte en instrumento de su propio envilecimiento y su propia ruina…”.

Y a eso es lo que viene jugando la guerra mediática en Venezuela, desde hace ya un buen rato. Satanizan a nuestro pueblo repitiendo que es ignorante y corrupto. Con una línea desarrollada y afincada en el odio, lo llaman “populacho”, tierrúos, monos, hordas “chavistas”, etc., y lo catalogan de “incapaz de ejercer su soberanía (cuando es todo lo contrario), y por esas razones la “usurpación” apareció como un “logro” fácil, y, claro, con su respectivo “usurpador”… el pensamiento monroista termina asegurando que así la gente “se convierte en instrumento de su propio envilecimiento y ruina…”… Y es entonces cuando advertimos que los calificativos comprendidos en ese “pensamiento” son los que utilizan contra el pueblo de Venezuela, para pretender avasallarlo. Esa sí que es la doctrina o idea Monroe, que está prevaleciendo, en nuestro enfrentamiento con un imperio al que sí podemos caracterizar, con suficientes evidencias y pruebas, como el más criminal y asesino de toda la Historia de la humanidad.

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