La interrupción eléctrica viola la Constitución…

Al no informar de los cortes de electricidad se vulnerLa interrupción eléctrica viola la Constitución.a la ciudadanía, se atropella la civilidad y el derecho constitucional a estar informando.

Por: Eduardo Orta Hernández

La interrupción eléctrica es la acción y efecto de detener de forma temporal o definitiva, por espacio de un tiempo el fluido eléctrico. No hay continuidad del servicio eléctrico.

“Fluido que no fluye”, como bien expresa nuestro admirado y respetado amigo, profesor José Sant Roz.

Es inherente a la institución política republicana, a los fundamentos consagrado en su cuerpo normativo sobre los derechos y obligaciones constitucionales, conocido como la carta magna, en cuyo pliego  se privilegia como ser humano y respeta sus derechos, que le son inherentes como ser político lo cual conlleva a su justo trato, es la marca de la  mayor civilidad que obliga al respeto de nuestra condición de personas, de seres vivos, con derechos y obligaciones.

Queda negado en la vida republicana el trato a las personas como si fueran cosas que no piensan ni sienten, cuyos derechos normativos nadie respeta y establecidos como letra muerta para burlarse y no cumplirse, en ocasión del absoluto ejercicio del poder omnímodo del Estado, del partido, de la instituciones burocráticas y de los “jefes” políticos de turno.

Así la cosa, ante la masa tratada como “súbditos” y “vasallos” que solo tienen que obedecer y guardar fidelidad, carentes de reales y verdaderos derechos, pero sí con muchas obligaciones ante el nuevo señor feudal. Señor, mandate o gobernante que no tiene que dar razones y explicaciones de sus actos, de la ejecutorias de gobierno. Este moderno señor feudal, lejos y muy distante,  o para mejor decirlo, no se siente obligado a tratar a las personas con la categoría o condición de ciudadano, si acaso le reconoce su condición de habitantes y de subordinados seres vivos, porque respiran y le es importante como mano de obra y gran elector, único derecho permitido por la brutal y embrutecedora campaña electoral, que tiene  garantizado unos obedientes resultados.

El derecho mencionado no es el único dentro de la formalidad burguesa y de su institucionalidad, hay otro derecho escrito que no se respeta, ni tampoco ninguna institución del “Estado democrático” le para “bolas”, ni le importa un “comino” para no decir un “carajo”  me refiero al derecho de estar informado sobre aquellos asuntos de los servicios públicos.

Este derecho de estar informado,*ñ contenido en el artículo 58 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela  establece que: “toda persona tiene derecho a la información oportuna y veraz, imparcial y sin censura de acuerdo con los principios de la constitución…” derecho irrenunciable que tiene la ciudadanía en todos aquellos asuntos que le afectan directamente y además tiene el peso obligatorio que se desprende de la vinculación del Estado, del gobierno y sus instituciones con las personas, con los CIUDADANOS, en el ejercicio de sus derechos políticos y humanos, incluyendo el derecho social de familia en la búsqueda de su bienestar.

El derecho a estar informado se corresponde con el derecho al respeto a las personas en su condición ciudadana, fundamentado en el hecho que la información debida y veraz, no oculta, ni falsa, ni desnaturalizada o desdibujada tiene mucho que ver con la integridad familiar, la tranquilidad física, psíquica y moral, con la calidad de vida y la salud. La debida información imposibilita la incertidumbre y la angustia que causa su falta, por negativa o irresponsabilidad del Estado o el gobierno.

Informar es un deber establecido en la Carta Magna que todo funcionario público o institución gubernamental tiene la obligación de cumplir. En esto no hay ningún tipo de dudas.

La negación a informar o el hecho de no informar constituye, además de una violación constitucional y legal, una violación a los derechos humanos, un irrespeto a la dignidad humana que imposibilita, impide la construcción de un nuevo país y que niega el bienestar del pueblo por carecer de la debida información, en aquellos asuntos que les afecten.

La administración pública tiene el deber, la obligación ineludible de informar, so pena de violar o no cumplir con el precepto constitucional mencionado, que la obliga y vincula.

La falta o violación de ese deber de informar, no solo habla de una pésima y deplorable administración empresarial, de la mala funcionalidad gerencial, de ineficiencia absoluta, ¡¡Carajo!!, tan incapaces, irresponsables y negligentes la gerencia, el órgano u órganos encargados del suministro eléctrico, como también, solidariamente, (en esa mayúscula violación constitucional de NO INFORMAR LOS CORTES O INTERRUPCIONES ELECTRICAS), el gobierno nacional o regional, tiene una gran cuota de responsabilidad como director principal al *ñno informar sobre los cortes o interrupciones eléctricas, antes del momento de dejar, a millones de hogares venezolanos, a las empresas y comercios sin el suministro eléctrico, sin  “fluido que no fluye”. Violan la Constitución Bolivariana de Venezuela al no informar a los ciudadanos, a la sociedad entera, al no publicar jamás un programa de interrupción del servicio eléctrico. ¿Será por inútiles, incapaces, irresponsables o negligentes que no publican ni difunden los programados cortes eléctricos, o porque no les importa darle a la población el trato civil de ciudadano y su inherente derecho humano de estar informado, o por el desprecio a la gente, porque no se sienten obligados?

La no publicación del plan de «racionamiento» (cortes eléctricos) es más que un irrespeto al pueblo, es violencia institucional es no tratar como ciudadano  a los consumidores o suscriptores de ese servicio. En tal violencia incurre tanto la institución eléctrica como el gobierno nacional o regional.

Tratar como ciudadano al pueblo, conforme a los principios republicanos y democráticos, es respetar el derecho de la ciudadanía a estar informado.

Esto tiene que ver con el ejercicio de una civilidad que es vulnerado, cuyo efecto es que niega la institución republicana y el derecho al ejercicio y a vivir en democracia, en la mayor paz, tranquilidad, sin desmejora de la calidad de vida y sin estar en incertidumbre de saber a qué hora quedará sin electricidad el hogar, la empresa o el negocio y en el caso de  haber sido interrumpida, a qué hora se restablecerá el servicio. Todo un caos en la vida del ciudadano por la “autoridad” no cumplir con el elemental deber constitucional de informar.

Está violación constitucional al derecho de estar informado, se le suma la profunda crisis de la asistencia a la salud, a la falta de insumos médicos, al de la improductivad, de la dependencia al rentismo petrolero y minero,  al control de nuestra economía por parte de los poderosos del imperio, el inexistente salario.

Otro problema y otra angustia, de la resquebrajada sociedad venezolana, es  el corte eléctrico y la desinformación, la falta de publicación del programa de interrupción de la energía eléctrica, ello intranquiliza a los hogares, al comercio  y  a la sociedad venezolana entera, causa malestar, enfermedad mental, intranquilidad y  ansiedad producida por tanta irresponsabilidad gubernamental y administrativa, es evidencia del desprecio, del trato no democrático, de la violencia institucional, del autoritarismo y de la jerarquía monárquica, de “aquí mando yo y no tengo porqué dar explicaciones ni informar absolutamente a nadie”, “el poder es absoluto y es para ejercerlo y “chito”, “silencio y calladitos se ven mejor”. “Aquí yo soy el jefe, el que manda”, por lo tanto, la lógica, mi autoridad suprema y la cultura colonialista, me autoriza  y me da la investidura de no tener la obligación de informar ninguna programación por la falta de suministro energético, o de los cortes e interrupciones que decida realizar en el ejercicio del “soberano  gobierno”, soy para eso, quien manda, en nombre del racionamiento, de la “patria”, de la futura privatización y sobre todo de mi sacrificio personal en nombre de ustedes súbditos, siervos o subordinados “ciudadanos”, esa es la evidente lógica que se desprende del hecho de no cumplir con el sagrado deber de informar.

En democracia y en república se respetan las instituciones sobre la cuales se fundamentan, como lo son, entre otros, el derecho a estar informado* y a obtener oportuna respuesta, sin estos, los otros, *el trato de ciudadano* es inexistente, no hay ejercicio práctico que consagre la civilidad republicana.

Cuuuño!! parecido a la época de la esclavitud,  nos tratan como menores de edad y disminuido civilmente. Estamos en una especie de capitis deminutio máxima. Es evidente la omisión, el desprecio, el irrespeto y la decadente y deteriorada infraestructura, cuyo destino final, al igual que en la cuarta república, será la privatización previo paso del quiebre de su funcionamiento y de la obstinación de la gente por el mal servicio. Las protestas y la inconformidad serán otra, el elevado y especulativo cobro del inconmensurado servicio eléctrico, de las facturas imposibles de pagar sin quitarse el pan de la boca. Los cortes volverán por esta otra razón. El pueblo no pega una, en este modelo neoliberal capitalista, devorador e inhumano. ¿Volverán los barrigonazos de Pablo Medina? Definitivamente no se puede medir ni calcular el daño que se le hace a la República por el hecho de no informar y por no recuperar la infraestructura eléctrica, por permitir el excesivo consumo eléctrico de la llamada ”MINERÍA y por la captura y desvío de la electricidad para consumo de las trasnacionales de la industria petrolera.

¡¡Vea usted lo grave del asunto!!* *Sin perder de vista que era práctica diaria y común en la cuarta república, la ineficiencia y quiebre de las empresas del Estado, con la clara intención de privatizarla.

Polvorín. Explosión insumisa de ideas. Un combate por la vida. Somos historia y poesía insurgente.

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