Gallegos tendrá al menos la dignidad de no refugiarse en el país del norte, pero Betancourt sí escogerá la tierra del Tío Sam contando con que allí se le reconocerán los espléndidos servicios prestados a las grandes compañías americanas, y con que luego ese Tío le repondrá en el poder. Luego serán los propios agentes de la CIA quienes darán la orden para que se asesine a Carlos Delgado Chalbaud, en un intento por impedir que este venezolano siga los pasos de Irán y México en cuanto a la nacionalización de las empresas petroleras. Es así como se impone también desde el norte el gobierno de Pérez Jiménez, hasta que finalmente, con el Pacto de Nueva York (Punto Fijo), los gringos encuentran la panacea para instalar en nuestro país una sólida dictadura de partidos guarnecida con el bello traje de democracia representativa.
Cuando Caldera, a finales de 1957, fue detenido por la Seguridad Nacional, se le permitió tener en su celda radio, libros y máquina de escribir. Le encantaba jugar ajedrez con el conocido policía y torturador Miguel Silvio Sanz. Después, con ayuda de la misma policía, se asila en la Nunciatura Apostólica para de allí salir, el 19 de enero de 1958, con ayuda de los Estados Unidos. Está acordado su destino que no es otro que reunirse con Jóvito y Betancourt, y estudiar un pacto de gobernabilidad.