Mi palabra
“Nunca creeré que los poderosos,
los políticos y los capitalistas
sean los únicos responsables de la guerra.
No, el hombre común y corriente,
también se alegra de hacerla.
Si así no fuera, hace tiempo
que los pueblos se habrían rebelado”
Ana Frank
Diarista alemana (nacida el 12 de junio de 1929).
Por: Narciso Torrealba
El imperialismo se encuentra en una etapa de total desesperación, y se puede comprobar al tener en la dirección del gobierno a un mandatario como Donald Trump, quien tiene un historial de acusaciones, muchas de ellas comprobadas y gravísimas, sin embargo, sigue ejerciendo el cargo, pero manejado por las grandes corporaciones, el cual le han permitido mantenerse en el poder haciendo lo que le da la gana, y por momento actúa, como si fuera una destacada celebridad de cualquier actividad, y le ha faltado poco, para mandar a quitar la estatua de la libertad, símbolo de una mentira descomunal, para colocar en su lugar una de él, y así termina de mostrar sus arrebatos de un desenfrenado narcisista, con todo el poder del mundo.
El equipo de gobierno de los Estados Unidos, parece la casa de los demonios, ya que, viven estimulando a sus seguidores para la guerra en medio de las amenazas, que están a la orden del día, como lo están haciendo contra: Irán, Cuba y Venezuela, empezando por el Secretario de Defensa de EEUU Pete Hegseth, quien parece un guapetón de barrio y las veces, que abre la boca es para lanzar fuego, contra cualquier gobierno, que no baje la cabeza frente a sus proyectos expansionistas, queriendo regresar al pasado, cuando tenían a toda Suramérica, como el patio trasero, apoyados por mandatarios, que al final actuaban, como sus cuidadores con las llaves en la mano y apenas los veían se las entregaban a cambio de jugosas propinas.
La mayor necesidad de los Estados Unidos, es el petróleo y cualquier movimiento por conseguirlo, es por medio de la violencia, el chantaje y en muchos casos a precio de baratija y por eso las palabras del presidente Nicolás Maduro, en la legítima defensa de una de las mayores riquezas del suelo venezolano ¡Para llevarse nuestro petróleo tienen que pagarlo! les sonaban como un martillazo en la cabeza. De ahí partió la grotesca calumnia de Trump, cuando lo acusó de ser el jefe del Cártel de los soles, que, finalmente desapareció acompañado de la misma mentira.
Lo triste y lamentable, pero a la vez increíble, es que personas, nacidas en las extrañas del mismo pueblo, sigan creyendo en la campaña orquestada del imperialismo para incursionar en tierras ajenas y en el peor de los casos se hayan convertido en sus apoyos incondicionales y por momentos juegan a la del gato y el ratón, de la misma manera, como lo está haciendo la favorecida con el inmerecido premio Nobel de la Paz, María Corina la Machado, ya que, por momentos se mantiene callada para luego salir con el mismo estribillo ¡Pronto regreso, la libertad está cerca! táctica muy conocida del grupo de facinerosos y chantajistas, para mantenerse de manera solapada, esperando el resultado de la abierta intervención de Trump, después de pedir desesperadamente una invasión armada, y de qué manera la complacieron.
Todo el despliegue mediático de Trump, es por el petróleo y lo manifiesta abiertamente, en son de juego y burla, pero lamentablemente los alabarderos aparecen cada día, haciendo el papel de verdaderos mercenarios, aún, cuando el rechazo crece en todo el mundo y en el propio Estados Unidos, donde se asoma, lo toman en cuenta de manera fugaz, como pasó en el juego 3 de la final de la NBA, ya que, le hicieron un paneo y después, como si no existiera. Lo cierto, es que el mundo lo mueve el combustible y lo alumbra la electricidad y en USA, necesitan varios procesos, por lo tanto no es fácil, es decir que ninguno de estos dos recursos les sobran a los gobiernos estadounidenses y por eso recurren a cualquier práctica, como son las amenazas, la violencia y en último caso el saqueo, siempre acompañado de cualquier mentira, que al final convierten en “verdad” para justificar las invasiones del imperialismo.