Mi palabra
“Mide tus deseos,
pesa tus opiniones,
cuenta tus palabras”
Pitágoras
“Los deseos deben
obedecer a la razón”
Cicerón
Por: Narciso Torrealba
Los deseos paralizados de la exgobernadora Antonia Muñoz, ahora se le están escapando, como parturienta, cuando empieza a mojar para alumbrar y todo por “culpa” del comandante eterno Hugo Chávez, al creer ciegamente en algunas personas, que lo rodearon y llegaron a ocupar altos cargos en su gobierno, pero, como dicen de manera muy sabia en la calle ¡Para adivino Dios! Ya que, la conocida “negra” Antonia, cuando estuvo en el gobierno, como gobernadora fue un verdadero chasco y después, agarró el camino para terminar, donde llegan todos los renegados y hazmerreir, para finalmente despotricar, como si los hubiera mandado, el mismo Donald Trump. en su afán de acabar con el árbol sembrado por el comandante Chávez.
En sus últimos artículos, Antonia, manifiesta su inmenso deseo de borrar todo su pasado al lado del chavismo, hasta donde la metió Chávez, “como si la hubiera parido”, creyendo en su buena intención, pero la pisada de sus malos pasos en estos momentos, se parecen tanto a los de la pitiyanqui María Corina Machado, ya que, no deja de expresar su incontenible frustración a punto de lloriqueo por la derrota en el pasado proceso electoral, de quien ha dado muestras de ser un poquitico más inteligente y comedida que ella, al mantenerse “agazapada” al no ver lo que ella esperaba del desquiciado Trump,
Pero, si somos sinceros y vemos el momento con la realidad diseñada por el imperialismo, tenemos la obligación de reconocer, que el mal está hecho y de árbol quebradizo nadie se puede confiar y menos agarrar, porque la señora exgobernadora, reúne esas características, ya que, tiene una obsesión por un nuevo proceso electoral, pero ¡ya!; creyendo en la debilidad del movimiento bolivariano. Por eso su angustia y desesperación no la dejan tranquila, pensando en volver nuevamente a la gobernación, pero se olvida, que a los traidores no los quieren ni aquí, ni allá y menos a esta mujer, el cual ha dado muestras muy claras y contundentes de ser más falsa, que un borracho prometiendo en una fiesta, porque sigue creyendo, que en verdad quedan pendejos, para que la ayuden a levantarse de donde ha caído.
Por eso, cuando aparece algún escrito de esta señora exgobernadora, me los leo detenidamente, aunque es muy poco lo que se aprende, pero sirven, como explicación para entender el porqué de los tumbos del proceso bolivariano, ideado por el comandante Chávez, ya que, aparte del acoso permanente del imperialismo y de una oposición últimamente liderizada por una pitiyanqui de la cabeza a los pies, como es la promotora de una invasión, María Corina, para añadidura las bases y sustentos del proceso en parte se encontraban formadas por esta clase de dirigentes, tan caprichosos, oportunistas y vanidosos, que al enterarse de no integrar la lista para determinado cargo, se le salió la clase y se fue con su culipandeo a otra parte y todos sabemos la suerte que corrió en su aventura en la “nueva” organización, que la postuló: hizo el ridículo, los votos los contaron con los dedos de la manos y sobraron.
Por ahí, dicen los jodedores de oficio, que el próximo partido de la “negra” Antonia, es el liderizado por Trump, y si tiene algo de verdad, es un “privilegio, porque la misma Maricori, parece que no está invitada para ese baile. Sin embargo, ella sigue demostrando, que primero allá, que aquí, porque con los chavistas y maduristas, no va ni a misa. Para mayor contradicción, sigue pensando y apoyándose de donde viene ¡La gobernación! porque es el único aval que tiene, de ahí para atrás es poco lo que se conoce, solamente el comandante Chávez, se le ocurrió semejante travesura ampliamente difundida, que, nos indica la actitud de los renegados y traidores, cuando tienen minuciosamente planificada su huida acelerada. La “negra” Antonia, es un caso muy parecido al de Rafael Ramírez Carreño ¡No me ponen donde yo quiero me voy! y por lógica tienen sus seguidores y por eso se agarran de cualquier error y excusa, que son bastantes, pero el mayor error e infinitamente imperdonable es hacerle el juego al imperialismo, sin haber sentido ninguna presión y eso no lo perdona, ni las cenizas del Libertador Simón Bolívar y el comandante Chávez.