La (E) Presidenta Delcy Rodríguez jala escardillas; bolas no

Guillermo Guzmán

Apenas desapareció físicamente el Comandante Hugo Chávez Frías, de ipso facto el antropopiteco —que así le dice el Maestro Sant Roz a Toby Valderrama— enfiló su bilis, que él nunca parece dejar en casa, contra el Presidente Nicolás Maduro; y apenas Maduro fue secuestrado por el presunto pedófilo Donald Trump y su lugarteniente, éste, cuñado de Orlando Cicilia, convicto y confeso narcotraficante y mentor del angelito Secretario de Estado norteamericano; de nuevo ese bicho la emprendió contra Delcy Rodríguez, de manera bárbara, especulativa.

La explicación que me permito concebir del sujeto de marras es que tan irracional manía no es gratuita; para colmo el tipo se hace llamar defensor de Chávez atacando al chavismo y eso francamente no lo entiendo dentro de los límites de una racionalidad elemental.

Ese antropopiteco es a mi modo de ver un muñeco con hilos, hilos que con anuencia de Trump mueven Rafael Ramírez y María Corina Machado, lo que quiere decir que el referido antropopiteco es, además de peón del Ramirato, también es rolitranco’e marico rinista; del Ramirato se declara expresamente defensor; mientras que del maricorinismo se declara oponente y no obstante que en la perorata de su narrativa chimba coincide con pelos y señales; ambivalencia que no cuadra con la credibilidad de un comportamiento correcto sino que se cae por su propio peso.

¿Cómo es eso de defender a Chávez y a la vez —¡molleja de falacia persuasiva! — apedrear la súplica de Chávez para que escogiésemos a Maduro como Presidente de la República?, ¿ese bicho ataca o no a Chávez con esa balurdes?

¿Cómo es que Delcy Rodríguez, aún no había sido nominada todavía por el TSJ como Presidenta encargada y ya ese carajo se le había echado encima con tan malhadado cuestionamiento público?

Evoco cuando aquél 4F histórico el Comandante Chávez rompió el celofán de la resignación del pueblo pero luego tuvo que exclamar… “¡…por ahora…!”; ¿era acaso que la revolución había claudicado o acaso una postura inteligente, responsable, valiente, de un hombre, de un líder de pensamiento organizado?, ¿acaso no era detener un inútil río de sangre?, ¿acaso el Comandante Chávez estaba traicionando al pueblo?

Hoy en día el antropopiteco y las guacharacas de teclado quienes en comandita andan tras las malas noticias difundiendo de manera irresponsable lo primero que se les viene a la cabeza, todo tipo de necedades, que tal y que se yo, que si Delcy Rodríguez es traidora, y que si el pato y que si la guacharaca, como las moscas sobre el basurero, tratando de descalificar al Alto Mando de la Revolución, a Diosdado, a Delcy, a Jorge Rodríguez, todo eso es muy lamentable, es caer en la vil estrategia del real enemigo: la guerra cognitiva.

Y, no sólo esa gente sino que también algunos de los nuestros, hombres y mujeres de buena fe han caído en la misma vaina, es a estos a quienes debemos tratar de rescatar, que no nos de vergüenza hacerlo porque la esencia de nuestra fuerza reside en mucho en el detalle de la unión, unión en consciencia, unión en torno a Simón Bolivar y a Hugo Chávez. No olvidemos que el desafío es derrotar al imperio comemierda pero desunidos francamente sería más arrecho lograrlo.

La fortaleza del Estado Venezolano depende básicamente de la cohesión de sus Cinco Poderes, esa cohesión es evidente, no permitamos que se agriete. Desde luego que esa cohesión ha de descansar sobre los hombros del pueblo venezolano, nuestro gran pueblo, nuestro pueblo invencible, y de ahí, a proseguir la lucha para rescatar a Maduro y a Cilia Flores, objetivo ineludible, Maduro es la ficha que nos falta para armar el rompecabezas y para que entrompemos hasta darle una buena patada en el culo a Trump y a su lugarteniente, el cuñado de Orlando Cicilia.

Delcy Rodríguez jala escardillas, no jala bolas a nadie, ¡cuantas cosas querrá decir ella pero que no debe decir porque seguramente eso forma parte de las estrategias encaminadas al rescate del Presidente.

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