Mi palabra
“A menudo el odio se disfraza
con una careta sonriente
y la lengua se expresa en tono amistoso,
mientras el corazón está lleno de hiel”
Solón
Por: Narciso Torrealba
La señora se ha hecho muy popular en el barrio donde vive, por su participación en las actividades en beneficio de la comunidad, y no por llevar el nombre de María Corina, el cual rechaza, a pesar de estar por encima de los 50 años, porque la considera un perfecta payasa y su propia madre en son de juego, a cada momento le pide perdón en medio de risas por haberla bautizado con esa combinación de nombres, ya que, no se imaginaba ni siquiera en sueños, que se iba arrepentir después de conocer la reacción de su hija mayor, el cual ni en son de chanza acepta, que la llamen por esos nombres, el cual han tratado de regar, como la esperanza de Venezuela y en cualquier momento, que lo consideren oportuno la utilizan, como si la estuvieran promocionando para un concurso de belleza.
El día del regreso de la susodicha, le sobraron invitaciones a María Corina, y como buena patriota se quedó viendo la caravana de engañados, porque se necesita ser muy caradura para acompañar a los traidores, y menos para festejar el regreso de una auténtica vende patria, quien escogió la fecha de la fiesta de Halloween, para seguir en la onda de cualquier costumbre así sea copiada por los gringos, con tal que le sirva para seguir disfrazada, y le quedó, como anillo en el dedo, ya que, no se quita la careta, para seguir engañando, después de sus inaceptables canalladas y pedimentos de invasión, que muchos venezolanos sin consciencia han aplaudido, pero estamos conscientes que la ignorancia se da la mano con las mentiras, y ella sabe utilizar ese veneno combinado, sin pensarlo dos veces, aún, cuando en algunos momentos tiene que arrastrarse, sin ninguna vergüenza!
María Corina, la del barrio, sabe que no es fácil, ayudar a salir a tantos engañados del pantano en que han caído, y menos en estos momentos, cuando los intentos de anarquía provocados por una buena parte de la oposición, ha dado sus frutos, con la ayuda del mandatario estadounidense, de quien sus propios partidarios se están alejando, por tantos disparates, que cada momento está vomitando, salpicando a todos los que todavía comparten sus ideas y creen ciegamente, que él y solamente él, es la solución a la debacle del imperialismo, el verdadero sostén del capitalismo salvaje.
Los primeros días de su regreso, la María Corina Machado, se paseó y repartió besitos, como cualquier cantante de moda, ya que, sabe aprovechar la situación creada por el desquiciado de Trump, así, como la Conferencia Episcopal Venezolana, se mantiene en un profundo silencio, porque al no tener nada que decir, es mejor callar, que hablar para seguir mintiendo en nombre del señor, y no se sabe, si es Trump, o el propio Dios, porque toda muestra de engaño que se le puede ocurrir a la iglesia católica en momentos, la digieren los feligreses por costumbre, así, no aparezca la verdad, ni siquiera disimulada entre cantos y rezos.
María Corina Machado, la protagonista de los últimos movimientos preparados con el apoyo mediático del imperialismo, es la propia católica por conveniencia y después de arrodillarse a Trump, es difícil creerle, pero volvió en medio de caravanas de motorizados, a quienes tenemos urgentemente que alertar que de seguir en el mismo camino de las imprudencias desafiando la muerte, como si tienen todos los recursos para alargar la vida, lo más seguro es que caigan en el hoyo antes de tiempo; pero eso es materia de otros comentarios, porque en estos momentos, la tarea urgente es desenmascarar a la que no se quiere quitar el disfraz con cara de víctima para seguir engañando muy tranquila a los venezolanos, cuando su verdadera misión es seguir trasmitiendo el mensaje de cuanto gobernante se aparece en la Casa Blanca, y de llegar esta susodicha a la presidencia de Venezuela, rápido tendríamos en nuestro país, una invasión por orden y mandato de ella, ya que, no se le va hacer fácil gobernar en la patria de Simón Bolívar y Chávez.