J. E. Ruiz Guevara, de los personajes venezolanos más extraordinarios del siglo XX…

José Sant Roz

1- Recuerdo cuando le comenté a mi hermano Adolfo (por los años ochenta) que había conocido a Ruiz Guevara, de inmedianto me respondió: “-Ese hombre es un sabio”. Entonces, poco a poco, fui tratando y descubriendo este singular personaje. Me llegaba hasta su apartamento, aquel fabuloso laboratorio surcidor de tantas memorias humanísticas: bibliotecas (tenía varias), hemerotecas (varias, también), un taller para reparar y encuadernar libros viejos e incunables, numismática,  filatelia, con retazos por doquier de piezas arqueológicas, además de ser él mismo de una prodigiosa memoria. Pues, de Ruiz Guevara podía decirse que también coleccionaba oficios sin proponérselo, de manera natural, pues fue poeta, periodista, excelente cocinero, comunista, maestro, filósofo, economista, político, historiador, antropólogo, arquéologo y consuetudinario y consecuente prisionero de adecos y copeyanos…

2- Hoy, 24 de julio, se están cumpliendo 17 años que nos dejó ese portento de sabiduría y sencillez humana llamado J. E. Ruiz Guevara. Lo recuerdo, yendo a pie desde su apartamento hasta el centro (unos tres kilómetros), se llegaba hasta el kiosko de periódicos, cogía un buen cargamento de ellos e iba y ocupaba una mesa en el café de la Esquina Caliente. Allí conversaba con alzaos de todas las posiciones: políticos, historiadores o simplemente divagadores de oficio, y se llevaba a casa un buen cargamento de ideas y de información que luego complementaba, para sus trabajos, con sus fabulosas bibliotecas que tenía en dos apartamentos. En la Esquina Caliente solía encontrarse con otros sabios, como por ejemplo, el llanero Pedro Nicolás Tablante Garrido; también con el gran genealogista Ramón Díaz Suárez, con el famoso “Cuchillo” (guerrillero) quien tenía un impresionante parecido con Ezequiel Zamora.

  • Ruiz Guevara era hombres sustantivo de claridades certeras, concisas y coherencia de acero. Era un investigador nato para todo lo que analizaba. Cuando Chávez llegó a poder, me dijo: “Ningún proceso revolucionario puede hacerse de manera pacífica”. Chávez lo mencionó muchas veces, llegando a decir en unas declaraciones a “Tribuna Popular” (marzo de 1998): “Yo recuerdo mucho a un viejo comunista, llamado José Esteban Ruiz Guevara, barinés, de Puerto Nutrias, historiador, poeta y escritor, a quien yo conocí desde muy niño; cuando yo era niño él no era tan niño, Ruiz Guevara, con sus historias sobre Maisanta y los cuentos sobre la sabana olvidada; yo siempre recuerdo que cuando me daban ganas de irme de baja, porque muchas veces pensé irme de baja del ejército, una vez redacté en esos años de subteniente, una carta donde pido mi baja del ejército porque lo consideraba un deber, porque ese no era el ejército de Bolívar; y me decían los comandantes: Estás loco, cómo va a decir eso. Lo van a meter preso”. Y yo les decía: “No. No. Yo no quiero estar aquí”. Y una noche le conté a José Estaban Ruiz Guevara, “Me doy de baja”, y me contestó: “Tú no te puedes ir de allí. Haga lo que sea por permanecer más tiempo. Siga, trabaje duro, hijo”. Porque me trataba como un hijo. “No – insistió -, tiene que quedarte allí. Amárrase los pantalones y quédese en el ejército. Usted tiene que estar allí”. Y no estaba Ruiz Esteban tan lejos de la realidad, porque era una necesidad, lo que me decía este viejo camarada”.
  • Pues bien, José Esteban Ruiz Guevara es uno de esos personajes venezolanos, que en sí mismo, y no dejaré de insistirlo, son bibliotecas ambulantes, cargado de historia, de testimonios que no podrían recogerse ni asignándole a tiempo completo toda una ristra de docenas de formidables y tenaces investigadores. Autor de obras como “Piedras Herradas”, edición de Corpoandes, coautour junto con Eduardo Rivero de “Aportes para el estudio de la bibliografía humanística del Estado Barinas” y “Codazi en Barinas”. Es, a mi parecer uno de los más grandes coleccionistas de memorias de Venezuela: Filatelista, numismático, bibliófilo, …
  • Conserva Ruiz Guevara una fotografía original de Maisanta que es la más emblemática de este veterano caudillo. Llanero de purísima cepa, Ruiz Guevara podría, si quisiera, dar toda otra versión más verídica y profunda de la historia venezolana. El presidente de la república Hugo Chávez ordenó la reedición de su libro “Zamora en Barinas”. A la casa de Ruiz Guevaraen Barinas, iba Huguito a consultar temas de historia, y a conversar con este monumento del saber. En todo los lugares en los que ha vivido Ruiz Guevara, ha llegado a tener tantos libros que éstos han acabado por obligarlo a buscar otros refugios. En una ocasión tuve que llamarle la atención: “Mire amigo, no sólo de libros vive el hombre”. Y allí entre tantos recuerdos de nuestros antepasados, no sé por qué motivo mencionamos a Pedro José Rojas, aquel ministro de Páez que en 1862 se forró con un empréstito; Pedro José que saluda al terrible Juan Vicente González con un “Adiós traga libros”, y el otro que le responde: “Adiós mi hembra” (entiéndase “Traga libras”).
  • Fue en casa de Ruiz Guevara, en Barinas, donde Hugo Chávez recibió los primeros venenitos del marxismo, las historias sobre la gesta de su abuelo Pedro Pérez Delgado, Maisanta, que Ruiz Guevara se conocía al pelo, además de los encantos revolucionarios de ese “poemario” incendiario llamado el Manifiesto Comunista. Hay que tener en cuenta también que el primo de su madre, quien se encargaba de la educación de Ruiz Guevara, Fidel Betancourt, fue nada menos que secretario de Maisanta.
  • Ruiz Guevara cuando no estaba preso, andaba inoculándole “veneno”, digo, a la juventud con lecturas comunistas. Junto con José León Tapias, es uno de los que más conoce la vida de Maisanta. Ruiz Guevara secribió sobre la vida este personaje histórico una novela inédita (“Pedro Pérez Delgado, un filibustero fluvial”) que yo tuve el privilegio de tener en mis manos, y de leer algunos capítulos.
  • en Puerto de Nutrias, Barinas, el 27 de abril de 1928. Este era un pueblo que sufría inundaciones durante nueve meses del año, y los tres restantes, lo que quedaba era puro fango apelmazado. Este puerto es germinación de ciudad de Nutrias que tiene una de las joyas coloniales más interesantes del país, como lo es esa célebre iglesia matriz de Nutrias. Hay también una casa colonial que ocupa una cuadra, de unos ochenta y cuatro metros o de cien varas más o menos. En esa, en 1862, casa se reunió la constituyente que creó el Estado Zamora, con diputados de Apure y de Barinas; es decir, de los dos antiguos estados federales. Esa constituyente fue convocada por el general Pedro Manuel Rojas, que era uno de los ideólogos de la Federación. Este era un hombre que tenían en mientes la reconstrucción de la Gran Colombia, me refirió Ruiz Guevara, añadiendo que por esa constituyente se llegaron fusionar las entidades de Barinas y Apure, y se crea el gran Estado Zamora.
  • A mí me traen de pequeño a Barinas. El bachillerato lo hago entre Guanare y Barquisimeto. Posteriormente me traslado a Caracas a continuar estudios que apenas comencé y no terminé nunca. Empecé estudiando ingeniería, cuestión que no terminé. Dejé eso allí y después estudié unos años historia que tampoco terminé. Finalmente, lo que sí coroné fue el periodismo, dedicándome a la mención científica, histórica, arqueológica, antropológica y disciplinas afines.

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