José Sant Roz
- ¿Qué nos pasó? Sólo contábamos con Maduro y Cilia, y se los llevaron. ¿No quedó aquí un Chávez, un Che Guevara que asumiera el mando en tan terribles circunstancias? ¿No quedó aquí un Vo Nguyen Giap, tantas veces mentado en nuestras luchas, discursos y marchas? No fue que quedamos descabezados, y el pueblo de pronto también como en un limbo, como aturdido. El mundo espera: VENDRÁ EL SEGUNDO ROUND, EL DESQUITE, PORQUE NO NOS VAMOS A QUEDAR CON ESA.
- ¿Acaso, pues, nuestros oficiales no se habían formado en la escuela de las grandes dificultades, esas que nos preparan para los máximos sacrificios y dolores? Chávez era un alma sensible, amaba a sus hijos, pero jamás se aburguesó ni jamás le temió a la muerte, tanto así que no dormía, que de tanto trabajo descuidó su salud, jamás se tomó un descanso, se entregó a esta lucha hasta que se consumió como dice la Biblia…. Sin darle descanso a su brazo ni reposo a su alma, buscando romper las cadenas que oprimen a nuestro pueblo…
- En una de mis visitas a Cuba, conocí a un general que vivía en un apartamento muy humilde, parecido a esos que vemos en urbanizaciones como Sarría (Pedro Camejo) o 23 de Enero. No tenía carro ni escolta, y solía irse a pie a su sitio de trabajo. Vestía sencillamente, pantalones y camisas de kaki. Iba por la calle y a lo mejor nadie sabía que era un general, y un general de verdad, fogueado en los campos de batalla, estudioso y patriota dispuesto a dar la vida por su patria. Presidía en ese momento el Consejo de la Revolución y era el segundo después de Fidel. Esta es la clase de hombres en los que uno confía, de los que nunca van a traicionar a su pueblo. Este general no tenía ninguna clase de privilegios, y se había educado bajo las condiciones más difíciles. Su comida era la que come el pueblo, sus bienes los más sencillos y básicos. Ese es el tipo de soldado que nunca nos va a fallar en medio de un ataque de los gringos…
- Un verdadero militar no debe tener ninguna clase de privilegios porque entonces acaba aburguesándose, se distancia de los verdaderos principios de la lucha popular; va poco a poco perdiendo los valores necesarios para una dura resistencia, para los sacrificios, para las grandes dificultades. No olvidemos que así formaba Bolívar a sus altos oficiales, durmiendo en el suelo, compartiendo el rancho (la vitualla) con los soldados, con los más bisoños para darles el ejemplo, él mismo se llamó EL HOMBRE DE LAS DIFICULTADES. A veces Bolívar, cuando repartían la vianda era el último en comer, y si nada quedaba, nada exigía para sí. Él se alimentaba de sus ideas, de sus principios y de sus ansías de libertad.
- Aquí en Venezuela se ha estado, hablando desde hace muchos años del pueblo en armas. De que las Fuerzas Armadas y el pueblo formando una unidad perfecta. Y toda esa unidad y preparación siempre han tenido un único fin, enfrentar al imperialismo, nuestro más encarnizado enemigo desde hace más de un siglo.
- Dijo el General Vo Nguyen Giap, el genio militar vietnamita que derroto a EEUU: “la voluntad de una nación es eterna». Nuestra voluntad debe ser la misma de Bolívar quien es eterno. Vo, significa “fuerza” y Giap, “armadura poderosa”. Combinación perfecta para el hombre que en la segunda mitad del siglo XX derrotó primero a las fuerzas militares de Japón, Francia y finalmente a las de Estados Unidos, un hombre que nació en 1911, cuando Vietnam aun no existía como nación.
- El General Vo Nguyen Giap usaba sandalias fabricadas con trozos de neumáticos y su ropa podían ser de harapos, pero su porte era impresionante y bastaba verlo para saber que era un dios en el combate, en las órdenes, en el sacrificio y en la máxima lealtad a su patria. Dormía poco, comía poco y estaba todo el día estudiando el arte de la guerra y él mismo cargaba su artillería pieza por pieza para poder rodear y aplastar al ejército enemigo. Su lucha acabó con el colonialismo en toda Indochina y en muchas otras partes del mundo. Por su sencillez y su paciencia, por su humildad y don de mando los soldados lo amaban y lo seguían hasta la muerte. Al final terminó siendo uno de los más grandes estrategas de la historia, quien pasó 30 años luchando contra los colonialistas japoneses y europeos. Aquel hombre admirable, en 1945, derrotó a los japoneses, en 1954, aplastó al ejército francés, y veinte años más tarde, en 1975, entró triunfante en Saigón, hoy rebautizada Ho Chi Minh, tras expulsar del país a los gringos. Esperamos ansiosamente un segundo round para demostrar verdaderamente de qué estamos hechos, porque ese momento debe ser la oportunidad en que rescataremos el verdadero valor de llamarnos hijos de Bolívar…
Un comentario
Yo fui a buscar mi fusil en el momento que me estere de la invasión, salimos a buscar el fusil. Mérida en la batalla de los puentes le pateó el culo a la y que ayuda humanitaria. Igual el 3 de enero salimos a combatir. Y aqui seguimos dispuestos a defender la patria como el 23 de Febrero.