AUTOR: Pedro Pablo Pereira
(EN LA GRÁFICA SE APRECIA EL MOMENTO DE LA BODA DE IDILIA CON EL SENADOR ALBERTO TURUPIAL, EN 1958, UN ACOTENCIMIENTO SOCIAL Y POLÍTICO QUE MARCARÍA UNA ÉPOCA EN SAN JUAN DE LOS MORROS. DETRÁS DE LA NOVIA, Y DE FLUX NEGRO, VEMOS A ALBERTO TURUPIAL, A SUS LADOS LOS PADRE DE IDILIA… EN LA FOTO SE VE A FELIPE MÁS NO A JOSÉ)…
1958 – Marzo. Veo cómo llevan preso a un grupo de funcionarios de la Seguridad Nacional. Van en fila por un costado de la plaza Bolívar, a una cárcel que queda por la parte opuesta a la Gobernación. Hay gritos de «asesinos», miro a los hombres caminar cabizbajos, y me siento como un condenado también. No sé si es piedad u horror por algo que no consigo entender… Observo como un tipo alto y blanco, de apellido Mileo (hermano de Silvia, la niña hermosa de la que he estado enamorado), y cuyos Padres tenían un negocio en la avenida Bolívar, escupe en la cara a uno de los presos. Siento vértigo y la náusea me provoca vómitos.
Viviendo cerca de la Vuelta de Juan Flores, vino a ocurrir un hecho particularmente significativo para toda nuestra familia. Un señor mayor, de unos cuarenta años, viudo, famoso en la región, de nombre Alberto Turupial, comenzó a hacer rondas en su carro por nuestra casa. Pasaba varias veces al día sobre todo cuando sabía que Idilia estaba en casa. Alberto Turupial era de los políticos que hacía poquito había salido en libertad al caer la dictadura, y encontrándose en la cárcel había muerto su esposa. Alberto Turupial había estado preso y había sido de los torturados en la Seguridad Nacional. Era connotado dirigente de Acción Democrática y acababa de salir electo senador por el Estado Guárico. Un día se presentó este famoso personaje a nuestra humilde casita, con su empaque de hombre educado, vestido de flux y corbata llevando en la solapa la insignia como senador de la república. Le dijo a mi madre que estaba allí porque formalmente quería pedir la mano de nuestra hermana Idilia. Esto provocó un revuelo en la familia, mis hermanos Adolfo y Argenis se opusieron tajantemente. Argenis utilizaría este drama familiar como argumento para su primera novela, “El Tumulto”. Idilia tenía apenas diecinueve años y estaba a punto de graduarse de normalista en el recién bautizado instituto José Félix Rivas (antiguamente llamado “Dos de diciembre”). La novela de Argenis habría de provocar consternación en el pueblo y dolor en toda la familia Rodríguez. A la final, fue Idilia quien tuvo la última palabra, diciendo que ella sí estaba decidida a casarse con Alberto Turupial, y que esa era una decisión que únicamente le competía a ella. Todo el pueblo tuvo que ver con aquel acontecimiento, y habría de ser la boda del siglo en el Guárico. Fue el primer matrimonio entre aquellos nueve hijos de doña Clara y don Javier. En lo personal a mí me caía muy bien Alberto Turupial, hombre maduro y moderado, callado, con un porte muy formal y sereno. Hombre cercano a toda la plana mayor de Acción Democrática desde Rómulo Betancourt para abajo. Él me tomó especial aprecio hasta que yo me volví un muchacho alzado, insolente contra todo lo que tuviera que ver con el gobierno de los adecos.