Aldemaro Barrios Romero
No tienen nada de extraño que la guerra económica desatada contra el mundo promovida por Donald Trump tenga detrás varios tanques pensantes, diría un amigo mío una cuerda de locos que poco les importa las consecuencias desastrosas para el mismo pueblo norteamericano que recibirán en poco tiempo la inflación más alta de la historia, el desempleo en súbita alza vertical y los impactos negativos en economías locales que han entregado su soberanía ante la imposición de ventajas descaradas a empresas norteamericanas como en el caso de Guyana, que ahora tiene que someterse a aranceles del 38% y de manera humillante recibir regalías de la Exxón Mobil del 2%.
Las muestras de la percepción de riesgos que el pueblo norteamericano está revelando se expresan en la reducción de gastos cotidianos como la baja del consumo en restaurantes, vacaciones o viajes de recreación, incluso en el consumo de alcohol, una mala noticia para los países exportadores de vinos europeos.
La prevención de la recesión en puerta, ha hecho que los gastos por educación se reduzcan y que la población estudiantil especialmente universitaria se comprima a niveles históricos, así como el consumo de medicinas y otros servicios médicos.
Un reporte del Washington Post, señala que los recortes al presupuesto familiar no solo se está revelando en sectores de clase media o pobre, sino también en familias pudientes al reducir gastos de salidas a restaurantes de lujo, compras de joyas, tratamiento cosméticos costosos incluso cirugías plásticas y viajes de lujo. Lo que tiene preocupados a estos sectores del mercado norteamericano que siempre ha contado con los gastos onerosos de los ricos.
Los coletazos de los aranceles darán un golpe a las compras de productos alimenticios que no se producen en ese país y que son importados por Estados Unidos como la compra de musáceas, (cambur, plátano) que se ausentará de los anaqueles, o sencillamente se pudrirán ante la baja demanda de esos productos en razón de las alzas de precios y los recortes de gastos de los consumidores.
El mismo diario norteamericano hizo un test público con sus lectores y algunos comentarios indicaron:”(la)… respuesta a la incertidumbre económica y a la posible imposición de nuevos aranceles bajo la presidencia de Trump, muchos comentaristas expresan cambios significativos en sus hábitos de gasto. Informan haber recortado compras no esenciales, pospuesto gastos importantes como reformas del hogar y la compra de un coche
Incluso los hogares más ricos están recortando gastos extras como cirugía plástica, comidas en restaurantes y viajes.”
Con las medidas coercitivas de la venta de petróleo venezolano, el mercado norteamericano tendrá que buscar otras fuentes más lejanas y costosas para suplir a los consumidores del sur y este de Estados Unidos lo que les incrementará el precio del combustible y a su vez impactará en otros renglones del sistema de transporte y comercialización de bienes
Pero no solo es el impacto en la economía norteamericana, algunas economías que tradicionalmente exportan y sostienen industrias como la del vino europeo se verán afectadas al bajar el consumo de sus productos dados los recortes previstos por los consumidores norteamericanos.
El Observatorio Español del Mercado del Vino destacó en un informe reciente como la exportación de vino ibérico repuntó en diciembre de 2024, “Estados Unidos importó 1.226,5 millones de litros de vino, por un valor de 6.789,9 millones de dólares. Esto representa un aumento de 0,1% en volumen y 1,6% en valor respecto a 2023”. Pero en razón de las medidas arancelarias la previsión de la reducción de importación de este producto a Estados Unidos genera incertidumbre cuando el presidente Trump anunció un arancel para bebidas alcohólicas del 200%, las alarmas se encendieron en España, Italia y Francia, aunque el estilo amenazante del jefe de la Casa Blanca ha dejado en pausa o en intriga la mencionada medida.
Estados Unidos importa vinos de cerca de 73 países, pero Francia exporta la mayor cantidad de botellas a ese país, lo que representa 2.506,3 millones de dólares. Desde los años 60 empresas norteamericanas han tratado de imitar al vino francés, desarrollando viñedos al norte de California, Oregón y el estado de Washington pero la calidad no ha podido ser superada.
Mientras Trump, incapaz de articular un pensamiento económico coherente y ha dependido de asesores fanáticos impositivos como Peter Kent Navarro y los tanques pensantes de la Fundación Heritage, para defender la tragedia arancelaria y sus consecuencias, ha tratado de calmar la fiebre alta que muestran los índices bursátiles, pero quienes al final pagarán las consecuencias más drásticas de la imposición de aranceles es el pueblo norteamericano.