Historia insurgente y la escritura racista
Letras de la supremacía blanca negadora de nuestras raíces.
A José Sant Roz
Por: Eduardo Orta Hernández
Soy Cagua. Soy Caribe. Soy Meregoto
HISTORIADOR Y LAS EDITORIALES INSURGENTES
EL historiador insurgente debe juzgar con rectitud toda escritura, debe interpretar los hechos y someterlo a un riguroso análisis dialéctico, debe honrar su labor pedagógica con el manto de sabiduría descolonizadora, sin convertirse en un censor romano, debe interpretar y escribir sin contemplaciones, como ácido a limón, debe disparar con artillería pesada contra la escritura racista, confrontar las nulidades engreídas amparadas en la exaltación de sus amos, aquellos que narran historia de superhéroe, que exaltan el individualismo, que niega el protagonismo del pueblo, las luchas de clases y que son usufructuarios de las limosna del poder, «olvidando» el ejercicio pulcro de la escritura crítica. La «santa» crítica, a ella, la sociedad le debe todo lo bueno, al decir de Don Simón Rodríguez.
Al historiador insurgente le está prohibido exaltar, rendir pleitesía y culto cuando se trata del ejercicio de su grafito, “debe ser como la muerte que no discrimina» (José Eutacio Rivera, La Vorágine). No solo debe analizar los hechos históricos, las circunstancias en los cuales ocurren, sino también pensar, estudiar las escrituras. su verdad o mentira, las tergiversaciones interesadas, la vida del autor, sus circunstancias materiales, su declamaciones políticas, desmenuzar las intenciones que esconden la escritura, sus circunstancias, en ello, no puede excluir el relevante protagonismo de LAS EDITORIALES.
Al historiador insurgente le interesa sobremanera saber cuál es sentido, el ejercicio práctico, el compromiso ideológico político de la editorial, si su interés es mercantil y su norte es la acumulación de capital, de ganar dinero, si es eso lo que persigue, su “relevante” preocupación, sin detenerse en los linderos ideológicos y clasistas, o si por el contrario, la máxima de su fin es contribuir con la pedagogía militante y ahí la importancia de la presencia y ejecutorias de una editorial insurgente al servicio de la educación histórica del pueblo, con sentido transformador, que permita coadyuvar el esfuerzo de los ciudadanos para alcanzar una sociedad de felicidad, que quite el velo de las oscuridades históricas escritas por los eternos amos de siempre. Los serviles del pensamiento monárquico, racista, discriminador, asalariado de los apellidos y la aristocracia mantuana y goda.
Relevante es el protagonismo de las editoriales insurgentes, que solo es suficiente ubicar su sello, para tener una idea sobre la importancia del texto producido. Así ocurre cuando en nuestras manos está un libro de la editorial Fondo de Cultura Económica, Ocean del Sur, América, Trincheras, Galac, Ayacucho y otras.
Al estar presente, ante nuestros ojos, una editorial insurgente el efecto es inmediato. percibimos en nuestra piel el mensaje espiritual de la grafía que confronta, que reflexiona, que busca la verdad, que provoca el pensamiento liberador, humanista, humano, democrático, transformador y al servicio de la civilización futura. En ella no es posible la apología a favor del racismo, de la esclavitud, de la supremacía, del individualismo, de la miseria, de la explotación ni de la muerte.
El historiador insurgente, el rompe cadena, el que sin temores ni cálculos burocráticos y sin canonjías, prebendas y renta somete a su juicio, al análisis e interpretación no solo la escritura de un autor, sino también la editorial que lo difunde. En esto, las casas impresoras insurgentes deben tener cuidado, darle suprema importancia a cada publicación -sin ejercitar función censora ni inquisidora-, sino atendiendo a no convertirse en medio o instrumento reproductor o difusor de aquellas ideas que consolidan el pensamiento para la opresión, el sometimiento, la irracionalidad, que oscurecen el saber, que difaman, maltratan, desprecian, descalifican al ser humano, a nuestros ancestros, a los aborígenes etiquetandolos de flojos, caníbales, feos, brutos, bestias de carga, bárbaros, incivilizados, medio humano y hasta el extremo de considerarlo simios, e igualarlo a los animales irracionales, que solo son útiles y buenos solo para obedecer y servir, por carecer de inteligencia y raciocinio, ello, el cuidado extremo sobre la impresión, por parte de la editorial, cuando representan una línea de pensamiento identificada con la “idealidad avanzada”, con propuestas revolucionarias, transformadoras, de respeto a los derechos humanos y fomentadora de la paz, la justicia y la equidad, la debida distribución y sobre todo cuando su compromiso es con la democracia del saber y la universalidad del pensamiento.
NO TODO ES LINEAL
LA UNIVERSALIDAD FRENTE A LA UNICIDAD
Democracia del saber, universalidad del conocimiento y debate pedagógico necesariamente tiene que estar presente en la orientación filosóficas de las editoriales insurgentes y ello conlleva a justificar los casos de impresiones de textos, que por interés histórico-cultural, por suscribir el pensamiento universal, (frente a la negadoras unicidad), su contenido contradiga la línea editorial transformadora, las proclamadas líneas descolonizadora y antiimperialista, los postulados o lineamientos de planes gubernamentales para la liberación cultural y cognitiva del pueblo.
En tales y excepcionales casos de textos contradictorios a la línea editorial insurgente, necesariamente, de forma obligatoria, al texto, al libro por imprimir, dentro del añadido principios de la autonomía de hacer, se le debe agregar los análisis o comentarios, a pie de página, que aclaran, contradigan, esclarezcan o desmonten el contenido racistas o tergiversador de la realidad histórica, de esa manera, se salva el sagrado ejercicio de la historia insurgente, de la identidad y fines de las editoriales para el beneficio y servicio de la humanidad, dentro de la concepción pedagógica, del humanismo democrático de Simón Rodríguez y Luis Beltrán Prieto Figueroa. Así queda consagrado y reafirmado el perfil, las líneas, la causa, origen y razón de ser para lo cual fue creada la editorial, con apoyo estatal y que ha sido acompañada de las mejores letras y del más esclarecido intelecto latinoamericano.
Lo contrario, no puntualizar los argumentos, los criterios, que nieguen el racismo y la supremacía occidental, que combate la visión eurocentrista, al pie de cada página, de cada aberrante afirmación contra de la cultura y los habitantes originarios, es ser -como casa editora- sujeto reproductor de mentiras históricas, que confunden, deseducan y entronizan un conocimiento para la dominación perpetua del saber colonialista e imperial, aunque este no haya sido su propósito inicial, pero es el verdadero efecto, una de las consecuencias al reproducir las infames escrituras racistas, denigrantes, irrespetuosa de la condición humana, negadoras de la pluriculturalidad de los pueblos, justificadora del genocidio de poblaciones enteras, arrasadora y negadora del acervo y patrimonio cultural de originarios pobladores de la Abya Yala, por lo tanto, es necesario revisar, modificar y corregir esa línea editorial, de empresas editoras (icono de una sociedad) que pretenden un saber diferente, una loable labor pedagógica en favor de la humanidad.
QUE SE PUBLIQUE TODO LO QUE SE TENGA QUE PUBLICAR
Con fundamento a la libertad del pensamiento, a la democracia del saber y a la universalidad de la inteligencia, que se publique todo lo que se tenga que publicar, pero en el caso expresado, cuando la escritura es racista, individualista, mesiánica, tergiversadora, interesada y ocultadora de las verdades, negadoras de la pluralidad del ser y del vivir, de la pluriculturalidad se deben escribir las debidas notas aclaratorias o los análisis insurgentes a pie de las páginas en los libros editados con tales características negadoras y discriminatorias del otro.
En toda acción humana y en ello está inmersa la relevante y delicada tareas de la edición de libros, lo primero que tiene que valorarse es la verdad y ética de los textos a reproducir, su función propagadora de valores, principios y saberes, su accionar humanista y democrático, su papel de forjadora cultural para generaciones futuras, el cuidado de la identidad de un pueblo, el amor por la patria, por el suelo que habitamos, escritura alejada de fascismo, ideas dictatoriales, perseguidoras y negadoras de saberes, ello es lo primero, por encima de la estética y del éxito editorial, hay que destacar en todo momento la verdadera historia, la útil y necesaria, la insurgente, para derrotar e imponerse a más de cinco siglos de dominio cultural colonial. Se debe hacer el esfuerzo y la inversión económica por ser un tema de mayúscula importancia, para el crecimiento y diseño de una civilización diferente y por venir. ¡¡Lo contrario es pura paja, charlatanería engreída de flux y corbata!!
Recientemente, en julio de 2025, La Fundación Ayacucho, institución pública, editó un libro, titulado El país del Orinoco, que nos adentra en un mundo maravilloso de aventura, en el transitar de una mujer expedicionaria, nacida en Inglaterra, que deja constancia de sus parecerse, ideas y valores, en su recorrido por pueblos y aldeas, de la Venezuela de 1931, describe las poblaciones desde Caracas hasta Maracaibo y luego su viaje al fabulosos río Orinoco, en un itinerario deja su grafito líneas sobre las hojas de la vida, paisaje y acontecer de pueblos como Caracas, Villa de Cura, Calabozo, San Fernando, Caicara, Ciudad Bolívar, y el Amazonas, así como sobre las comunidades indígenas, su cultura y costumbres, relatos y experiencias vividas por demás interesantes, pero que en ese hacer de inventario y de ejercicio cartográfico, nada inocente, de exclusivismo turístico, de «peripecias vital y suscitación de imágenes» deja ver, con marcada insistencia, en huellas, oraciones escritas, el racismo de su pensamiento, la «SUPREMACÍA BLANCA», la visión eurocéntrica, difundida través de la obra memorialista y bibliográfica, de una editorial de renombre mundial como lo es Editorial Ayacucho.
Es obligación de todo historiador insurgente profundizar en la reflexión, enfrentar, combatir, las «preocupaciones» y narrativa de la prosa para la meditación estética y su investida «neutralidad» profesional, difusora de cultura o registros históricos no insurgentes, con discurso colonialista y opresor, presente a través de un «inocente» viaje de exploración «turística». El grito, la alerta es más que necesario.
¡¡EL SILENCIO NOS ENTIERRA,
ES LA MUERTE!!
EL PAÍS DEL ORINOCO, es el título del libro, con una narrativa “divina” (a veces), un relato de bellos paisajes, vivencias en el encuentro con una Venezuela de ayer, aún más interesante, por ser la protagonista de la osadía, del recorrido, una atrevida dama con revolver en funda, dispuesta a defender su integridad. Venezuela de 1931, un país sin caminos ni comodidades, con un precario transporte terrestre y acuático, dibujado por femeninas manos no imparciales, que describe cascadas y ríos, placeres y angustias, desafíos y peligros, retrata la diversidad de ambientes, apasionado por la aventura, no obstante lo agradable, viene la carga ideológicas, la creída superioridad cultural, la excluyente estética, la discriminación racista, la ruina o lo ruin, el marcado desprecio hacia comunidades enteras,por el cuestionamiento del pensamiento europeo, contra de una originaria civilización como lo es los ancestrales pueblos indígenas.
El libro revela, sin titubeos, una escritura racista, excluyente, maltratadora, como ya hemos dicho, justificadora de la violencia contra el hombre y la mujer originaria de nuestra Pachamama, de la América la nuestra, la de Guaicaipuro, martiana, bolivariana.
En el texto el PAÍS DEL ORINOCO, está colmado, junto a las delicadas líneas de lirismo romántico, un cúmulo de palabras que tergiversan la verdad histórica y social, que justifica la dictadura gomecista y que exalta la vida norteamericana en los campos petroleros, lo grave, no e solo lo dicho , sino también el permiso libre y sin contención de las obligatorias aclaratorias, comentarios, y análisis a pie de páginas, quedando como verdad histórica lo afirmado en los calumniosos trazos. Un libro editado por una fundación de relevante prestigio, como lo es la mencionada Ut supra, debe tener definida y programada tal tarea, de manera obligatoria, como un deber a cumplir, en aquellos textos que tenga a bien publicar y cuyo contenido nieguen y maltraten nuestros valores, gentilicio, cultura y rasgos antropológicos ¡¡Da profunda melancolía que se reafirme y difunda el relato opresor colonizador!!
EL EJEMPLO LA MEJOR PALABRA
La autora, Lady Dorothy Mills de Bain (11/3/1889- 4/12/1959+) en su libro El país del Orinoco, volumen de la Fundación Biblioteca Ayacucho, Impreso en los talleres Fundación Imprenta de la Cultura, Guarena Venezuela, en julio de 2025, refiriéndose a los indígenas, afirma:
«…Son los motilones feroces y primitivos, quienes odian a los hombres blancos… más de un empleado de los campos petroleros ha sido asesinado» De acuerdo a esa escritura nuestros indígenas motilones se caracterizan por ser feroces y asesinos. Continúa diciendo: «…es el indígena más feo…bajito, rechoncho, barrigón y con cara de animal ceñudo… las mujeres con el mismo tipo de fealdad…» , directa la similitud del aborigen con el irracional y enfadado animal “ceñudo”
Al referirse a los indígenas del Orinoco expresa: «…ningún deseo de mejorar el estado de primitivismo animal… los guaharibos es una raza guerrera que odia a los blancos… Los caracteriza el odio …Viven una vida de animales…». Visión supremacista que tergiversa la verdad, de un indígena amable, sin codicia, viviendo en plena comunicación y armonía con la naturaleza, sin vanidad, ni sentido de propiedad, aseado, de valiosos conocimientos sobre la medicina natural, sobre la agricultura, el autoabastecimiento, solidario, democrático y familiar, sin los vicios y valores de la “civilización” europea, caracterizada por las maldades, el individualismo, el afán de lucro, la corrupción, la descarada competencia, el actuar con vileza, con fines de dominios, protagonistas de genocidios, holocaustos, cruzadas, inquisiciones, hoguera, esclavitud, servidumbre, colonialismo y mil manera de negar al humano.
No es necesario preguntarle a la dama inglesa, del por qué considera que “no son seres humanos nuestros indígenas”, a ello nos lleva como conclusión tanto desprecio.
Luego, la escritora inglesa, continúa en su juicio racista al expresar: «…¡qué feo eran los yaruros!… sus rostros eran rostros de bestias… Las mujeres su caricaturesca feminidad impresionaba hasta la repulsión… rostros de molde animal…»
Sobre la mujer panare -dice- que conoce la pasión no el amor «…la selva del Amazonas es refugio de gente débil o menos inteligente… viviendo como animales…»
Según la exploradora, en el indígena lo que existe y le es relevante es su grado de «animalidad», la falta de sentimiento y humanidad, llega al extremo de relatar, como a un aborigen (creando un abominable ambiente para el desprecio, manipulando al lector) le atribuye el siguiente, supuesto e inverosímil hecho, «un indígena luego de enterrar a su fallecida esposa, los niños presentes en la inhumación (hijos de esta) lloraban y no paraba de hacerlo, parecían infelices sin ella, el viudo padre indígena, al ver tal escena de dolor de sus menores hijos, -según la escritora- decidió matarlo y enterrarlo con ella…»
He ahí, en esa inventada y racista descripción, por demás repulsiva y falsa, propia de mentes enfermas y llana de desprecio en contra del aborigen, describe y presenta un piaroa sin sentimientos hacia lo humano, según el relato de la dama europea, añadiendo que: «…el único objeto que parece despertar sentimiento en un piaroa es su perro de caza… sobre el cual tiene un afecto personal, casi conmovedor…» Mayor desprecio hacia nuestros pueblos indígenas es verdaderamente imposible. Es el pensamiento europeo expresado en la pluma racista, sin límites, fundamentado en una supuesta «supremacía blanca», de pueblos elegidos por Dios, que impuso el pensamiento del destino manifiesto y posteriormente doctrinas como la Monroe y otros actuales pillos.
Que didáctico seria que la editorial Ayacucho, hubiera escrito las respectivas argumentaciones a pies de página cuando editó ese libro. Ejemplo para corregir ediciones futuras de ese título o de otros.
SOBRE EL CONTEXTO SOCIAL Y POLÍTICO
La escritura, PAÍS DEL ORINOCO, fue en la tercera década del siglo XX, durante el gobierno dictatorial de Juan Vicente Gómez, quien gobernó 27 años, caracterizado por la persecución política, la falta de libertad, de democracia, con el recurso energético (petróleo) como fuente principal de los ingresos económicos del país, bajo el control de las transnacionales, de los carteles imperialistas, un país que había entregado su soberanía, donde reinaba el terror y las persecuciones, el asesinato del opositor político o la cadena perpetua, hasta morir en las mazmorra de la rotunda o en el Castillo de Puerto Cabello, un país administrado como una gran hacienda feudal, con una población sin asistencia médica, analfabeta, desnutrida, sin futuro, sin libertad de expresion. En un país con esa características, la dama escritora, autora de la obra en comento, nada de esa realidad vió y menos la refirió en su narrativa, se limitó a decir: «… Gómez es el espíritu del país… ha sofocado revoluciones que diezmaban el país, ha controlado a los disidentes y a todos los contrarios a él…» y en otro párrafo expresa «…tuve el honor de conocer al general *Gómez*…»
Muy por el contrario al referirse al expresidente Cipriano Castro se expresa en estos términos: «…Su régimen fue de crueldad, injusticia, extravagancia, retroceso, despotismo y celo de la popularidad de Gómez, cuyo creciente poder condujo a Castro a fraguar un atentado. Pero Gómez se había establecido firmemente y en 1909, bajo una nueva constitución, fue electo presidente…»
Es evidente la tergiversación, desfiguración y silencio de los hechos históricos. La mentira abierta e interesada, nada se refirió al bloqueo, ni al golpe de Estado de Gómez contra Castro y el apoyo de la marina norteamericana a favor de Juan Vicente Gómez, como tampoco la presencia preponderante de los capitales gringos en la industria petrolera.
Una editorial insurgente necesariamente debe aclarar, al menos en pie de página, las falsedades históricas para que no queden como verdades.
Si bien importante es la edición y difusión de de libros, sin restricciones ni limitaciones, encomiable labor de una Fundación, como la Ayacucho, creada para ello y con un haber que contribuye a los saberes de nuestra letras latinoamericana, hecho que reconocemos como muy valioso y honorable, no menos cierto, es que debe hacerse (sin caer en inquisición y prohibiciones que impidan la universalidad y democracia del conocimiento) los aportes y aclaratorias necesarias a pie página o en una separata analítica y crítica, que juzgue con rectitud las escrituras o los textos racistas y colonialistas que coadyuve e impulse la descolonización cultural y cognitiva prevista en la Ley Orgánica de la siete Transformaciones, específicamente en la 4ta Transformación.
La impresiones o ediciones de libros como el titulado EL PAÍS DEL ORINOCO*, son importante como material pedagógico, que permiten conocer no solo el paisaje, la geografía, los modos de vida de las ciudades y del campo, su economía, sus caminos y carreteras y vías fluviales, sino que también permiten ilustrar -con la debida crítica, con el enseñaste juzgamiento- el pensamiento positivista racista, de los que se consideran una «raza única y superior», por lo tanto, no se trata de no editarlo, sino al contrario hay que editarlo, para que nos ponga en contacto con un pensamiento e interpretación de la dominación y su intento de justificar el ultraje, así como, con el pensamiento verbal y escrito de la violencia de siempre, ejecutada por los “amos” de la historia, pero con las obligatorias, las debidas y precisas exposiciones argumentadas, de profunda crítica que desmonte la narrativa y el lenguaje colonizador, en el propio cuerpo del libro, o en un escrito separado adjunto, hecho imperativo, forzoso cuando se trata de casa editoras insurgentes y del Estado, no hacerlo es ser un vehículo, un instrumento para reproducir y confirmar las ideas racistas.
Cagua, 18/ octubre 2026
Polvorín. Explosión de ideas insumisas. Un combate por la vida. Somos historia y poesía insurgente