Fidel tiene qué hacer todavía en los pueblos del Sur Global…

Su palabra encendida como los hornos del monte golpea en el corazón de la gente. La amnesia toma miedo y se va…no permite olvidar aquel 7 de diciembre de 1989 cuando las palabras de Fidel Castro llegaban como invitación a la memoria, mientras enterraba combatientes internacionalistas cubanos caídos en diversas partes del mundo, sobre todo en África.

¿Quiénes era aquellos héroes que abandonaron sus hogares, a veces dejando atrás a sus hijos pequeños, para arriesgarlo todo en favor de la humanidad? En Cuba, durante décadas, fueron pocas las familias que no participaron en alguna misión solidaria en el extranjero, ya sea individualmente o a través de sus seres queridos.

Ahora que se cumple el centenario del natalicio de Fidel Castro, está prohibido olvidar todo aquello que Cuba hizo y hace para darle paz y esperanza al mundo, bajo la obra de quien ubicó la solidaridad en el centro de la política exterior de La Habana.

Fidel dejaría de ser Fidel sin el internacionalismo

Desde la selva de la Amazonia hasta las montañas africanas donde los animales arribaban fatigados luego de escalar empinadas horas llegaron profesionales cubanos, en misiones soñadas por Fidel, para combatir la miseria y la pobreza, la angustia de morir sin conocer a un médico y un maestro. 

De la Sierra Maestra a Cuito Cuanavale

Sin duda que Fidel era un gran estratega militar, comprobado no solo en la Sierra Maestra, sino en su cuidadosa planificación de la gran batalla de Cuito Cuanavale, librada en Angola entre diciembre de 1987 y marzo de 1988, y que precipitó el derrumbe del régimen racista sudafricano y la frustración de los planes de Estados Unidos en África meridional.

Cuba brindó un apoyo decisivo para la consolidación de la revolución en Argelia, derrotando al colonialismo francés en su último bastión; Cuba estuvo junto a Vietnam desde el primer momento, y su cooperación resultó ser de enorme valor para ese pueblo sometido al genocidio norteamericano; Cuba estuvo siempre junto a los palestinos; Cuba fue decisiva, según Nelson Mandela, para redefinir el mapa sociopolítico del sur del continente africano y acabar con el apartheid.

Martiano y también bolivariano: La Cuba de Fidel fue el santuario de los revolucionarios del mundo entero, muchas de ellas se formaron y se robustecieron en la isla. Esa vocación internacionalista adoptó otras formas.

Desde 1959 los médicos realizaron más de mil 200 millones de consultas médicas, asistieron 2,3 millones de partos, efectuaron ocho millones de operaciones quirúrgicas y vacunaron a más de 12 millones de mujeres embarazadas y niños.

Por otra parte, Cuba formó a varias generaciones de médicos de todo el mundo. En total la isla formó a 38 mil 920 profesionales de la salud de 121 países de América Latina, África y Asia, particularmente mediante la Escuela Latinoamericana de Medicina fundada en 1999.

Fidel: Ver, leer, vivir

La Operación Milagro se convirtió en uno de los símbolos más visibles de esa política solidaria. Impulsada por Cuba y Venezuela a partir de 2004, permitió que personas de bajos recursos de América Latina y el Caribe fueran atendidas gratuitamente de enfermedades oftalmológicas que, en muchos casos, podían conducir a la pérdida de la visión.

Algo parecido ocurrió con la alfabetización.

En 2003 comenzó a extenderse el programa Yo, sí puedo, concebido como una herramienta para combatir el analfabetismo mediante un método que permitía llevar el aprendizaje hasta comunidades donde las estructuras educativas eran insuficientes. El programa fue aplicado en numerosos países y formó parte de campañas nacionales de alfabetización en América Latina.

Fidel hizo de Cuba un país que tendía la mano.

Y esa mano llegó a pueblos que atravesaban guerras, epidemias, pobreza, desastres naturales y exclusiones históricas.

Quizás alguien recuerde ahora aquellas palabras pronunciadas por José Martí en 1893, durante su discurso en homenaje a Simón Bolívar. Decía el héroe cubano que el Libertador permanecía en el cielo de América porque “lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy; porque Bolívar tiene qué hacer en América todavía”. También ocurre con Fidel.

Tal vez por eso, cuando se habla de Fidel Castro y del internacionalismo, no se habla solamente de una política del pasado. Se habla de una obra todavía inconclusa.

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