Ya son cincuenta noches consecutivas que los iraníes acuden a las calles para expresar su firmeza. Hoy lo hacen frente a las ruinas de la residencia del líder mártir, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, en la capital.
La calle “Keshvar Dust”, el lugar más cercano a la residencia del líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, en la capital en los últimos días se ha convertido a un lugar para manifestarse. Destruida por los bombardeos israelíes-estadounidenses en el 28 de febrero, este lugar ya es un símbolo de la residencia iraní.
Para los habitantes de Teherán, el legado que dejó el líder mártir y que hoy continúa el Seyed Moytaba Hoseini Jamenei se traduce en la fortaleza actual del país. Entre escombros y mensajes de duelo, el pueblo iraní envía una postura clara al mundo: ni los ataques, ni la pérdida de su guía, han logrado quebrar su voluntad. El legado del líder mártir sigue vivo.
Nargues Fallah, Teherán