Mi palabra
“Dos cosas me admiran:
la inteligencia de las bestias
y la bestialidad de los hombres”
Tristan Bernard
Por: Narciso Torrealba
La bestialidad en muchos humanos, viene precisamente por la defensa del poder, el cual en la mayoría de los casos le reporta el dinero y muchos momentos de culto a la personalidad para adularle, aunque sea para un contrato, así, de muestras de inmoralidad y brutalidad, como para que no se le acerque absolutamente nadie, ya que, el simple hecho de estar cerca de seres como Donald Trump y Benjamín Netanyahu, es para sentir temor, porque en cualquier momento hace una travesura y no es precisamente para desarmar un juguete, porque lo que están haciendo es poner a la humanidad al borde de un abismo, ya que, estos dos “angelitos”, vienen haciendo y deshaciendo por defender al imperialismo tan cuestionado y acelerado en una descomposición, que ni ellos mismos salen del asombro.
Las salvajadas de estos dos personajes, han traspasado los límites de la paciencia y entendimiento de los humanos, pero lamentablemente no hay otra opción, que lidiar con estos irracionales, ya que, de caer en su mismo terreno los gobernantes de potencias emergentes, al cual tratan de llevarlos con acciones dirigidas por las grandes corporaciones, podemos dar por seguro, que estamos dando inicio a una confrontación mundial de resultados difíciles de ver y menos de contar, de lo que puede quedar para saber y si hay algún ganador, que es lo esperado por estos mandatarios elegidos y defendidos por una minoría privilegiada precisamente para defender el gran capital, que los engendro sin importarles la humanidad.
Trump, habla y declara tantas estupideces, logrando lo que parecía imposible sobrepasar a un George. W Bush, quien en su paso por la Casa Blanca, desparramó con la ayuda del poder mediático, cantidades de mentiras, pero entre ellas destaca el haber inventado la de las armas química en Irak, para solamente apoderarse del petróleo, con una invasión y poco le importó la cantidad de soldados muertos, el cual llegaban diariamente en procesión, pero además dejó una cantidad de frases, que solamente con leerlas dan risas y pena ajena, porque quedó marcado para siempre, como uno de los mandatarios gringos más obediente y descarado al actuar por mandato de las grandes corporaciones.
Después de George W. Bush, parecía imposible que llegara un mandatario al gobierno de los Estados Unidos, con tanta bajeza moral y de paso cuestionado por la medicina encargada de la salud mental, Pero lo que toda persona amante de la paz, tiene que saber o por lo menos entender, es que a la presidencia de USA, no llegan un Chávez, ni un Nicolás Maduro, ya que, entre sus ideas y planes inmediatos prevalecía la defensa de la soberanía de la patria y para esto se necesita una dignidad a toda prueba. Apenas llego el comandante Chávez, al poder el árbol de cambio en la conciencia y esperanza del pueblo, empezó a germinar y florecer, pero a medida que iba dando frutos, empezaron aparecer los cipayos del imperialismo en Venezuela, encabezados por la opositora, María Corina, quien pedía desesperada una invasión, no como solución, sino con la esperanza de recibir el poder, como premio al poner el petróleo en manos de los gringos, como hicieron los gobiernos de AD y COPEY.
Las bestialidades de Trump, están presente, desde el mismo de momento de convertirse en un asiduo invitado y asistente a las orgías preparadas por el fallecido Jeffrey Epstein en extrañas circunstancias, y de ahí le viene el calificativo de pedófilo, porque le llevaban niñas para sus actos carnales. Hasta ese momento, ni el mismo Trump, se imaginaba llegar a dirigir el primer país capitalista del mundo, pero por supuesto algo le vieron a este empresario, aparte de la escandalosa fortuna en dólares, ya que, eso no basta para manejarse con tanta fiereza y bestialidad en defensa del gran capital. Lo cierto, es que, en este momento, tiene alguna similitud el silencio de algunos republicanos, cuando ven el accionar inmoral y descarado de Trump, con la frase de Franklin D. Roosevelt, refiriéndose al dictador nicaragüense Anastasio Somoza García: “puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta» ¿Qué hacemos?