Mi palabra
“El dinero es igual que el estiércol;
solo sirve si es esparcido”
La señora recibió el billete de 50 dólares, con el rostro cabizbajo, al sentirse desconcertada sin poder hacer nada, faltándole poco para dejar escapar las lágrimas, al escuchar la voz del comerciante asiático repitiendo varias veces ¡falso! Los que esperaban el turno para pagar con los verdolagas o tarjeta en la mano, se empezaron a ver las caras, sin soltar una sola expresión, pero nunca faltan los jodedores con la chispa encendida para endulzar el instante; no se había retirado la mujer, cuando se escuchó la voz de un muchacho ¡O busca al que se lo dio o lo rompe; la fábrica donde los hacen está bien lejos!
Resuelto el pequeño impasse en el pago, se abrieron los comentarios de los verdaderos “economistas” sin título del país: los pobres, quienes no tienen nada por envidiarle a un Rodrigo Cabezas, o a la Oly Millán Campos, en su eterno parlotear al opinar, pero no presentan una sola solución viable frente a la grave crisis desatada en el país, por el bloqueo criminal del mandatario saliente: Trump, y la dolarización echada andar en todo el comercio de nuestro país, a tan punto, que, son escasos los billetes como representación del bolívar nuestro, y los que circulan los reciben con total desprecio.