José Sant Roz
- Respeto a los que nos irrespetan con sus banderitas y sus destemplados gritos en calles y balcones porque “su” equipo, sobre cuyos miembros sólo saben de patadas, ha metido un golazo. Se desgañitan sintiéndose VICTORIOSOS, pero VICTORIOSOS de qué, pues, de fatuidades, de NADA. Los eternos derrotados de siempre, al menos tienen ese consuelo, el creer sentirse ganadores de ALGO, por las patadas de otros.
- ¿Qué hace un venezolano haciendo flamear banderines del equipo de Argentina, de Brasil o Inglaterra? Podría decir que respeto a los fulanos hinchas, porque además no sé nada de ese juego, pero eso no explica para nada el papelazo que hacen con sus estupideces. Nunca me he dedicado a saber por qué uno tiene que estar embanderado con alguna camiseta, con algún color, con algún jugador en particular. Hoy incluso puedo decir serenamente, que me vale CERO emoción, por ejemplo, si la Vinotinto gana o pierde. Al menos en eso nadie me vive la pasión.
- A Maradona lo consideré un personaje respetable desde el día en que lo vi denunciar la corrupción que mueve al pavoroso negocio del futbol, a la mercantilización y las decisiones de organismos como la FIFA y la CONMEBOL, a quienes llegó a tildar de ser «la lacra del fútbol».
- He leído que el cerdo naranja Trump, quien asesinó a 120 compatriotas venezolanos el pasado 3 de enero, en una invasión criminal a nuestro país, recibió el primer «PREMIO DE LA PAZ DE LA FIFA: El Fútbol Une al Mundo» de manos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, durante el sorteo final de la Copa Mundial de la FIFA 2026™ en el emblemático Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas en Washington D.C.
- The Orange Pig Trump, recibió el Premio de la Paz de la FIFA y una medalla conmemorativa. Además, el presidente de Estados Unidos, que juró su cargo como el 47.º presidente el 20 de enero de 2025, luego de haber asesinado a más de 120 venezolanos…
- A la genial escritora Ana María Matute le preguntaron: ¿Qué siente una escritora de prestigio como usted, en un país mayoritariamente «futbolero» y que valora tan poco la cultura? Y contestó: “- Un escritor siente pena, porque cuando ves a personas que te dicen que no le gusta leer, piensas, «no sabes lo que se ha perdido». Leer es un placer. muchas veces no es por culpa de la gente, sino de la educación. El futbol lo respeto, aunque los toros no porque no entiendo como alguien puede disfrutar viendo cómo se tortura un animal. Me puedo apasionar con una persona, unos ideales, pero no con un equipo o un club de fútbol. Es muy bonito a mi edad (77 años) encontrar gente joven que me ha leído y me viene a saludar o a decirme «cómo me gusta su literatura». Como a ese mundo de indiferencia a la cultura, ya no lo trato, me es familiar la gente joven que SI que tiene contacto con la literatura. Yo me siento bastante bien en este país”.