Mi palabra
“El odio no es más que carencia de imaginación”
Graham Greene
Por: Narciso Torrealba
En nuestro país y más allá de nuestras fronteras, es difícil conseguir una persona, que no esté consternada por la tragedia ocasionada por los dos terremotos del pasado 24 de junio; una fecha tan aciaga, como el 3 de enero por el número de muertos, el secuestro del presidente y las edificaciones dañadas por la mano invasora del imperialismo. Ahora es la naturaleza, que nos ha golpeado fuertemente y nos queda, echar hacia adelante, con la ayuda internacional, más la voluntad del pueblo venezolano, que a la hora de las grandes dificultades saca a relucir su grandeza de espíritu para vencer con la voluntad indomable del Libertador Simón Bolívar.
Nadie puede dejar de lamentar esta terrible tragedia, que ha dejado un número elevado de muertos, heridos e incontables edificaciones dañadas, el cual significa personas sin hogar en medio de la grave crisis económica por el cual atraviesa Venezuela, pero en medio de este caos, lamentablemente un grupito de opositores, por cierto muy dispersos, se han dado a la tarea de arremeter con todo su odio visceral contra el gobierno y han empezado por atacar a la (GRAN MISIÓN VIVIENDA) sin medir el impacto de dos terremotos seguidos y separados por fracciones de segundos, con una intensidad por encima de 7 Grados en la escala de Richter.
Frente a esta fuerza telúrica, solamente se resisten los que andan recargados de odio, porque apenas vieron los primeros escombros empezaron acusar al gobierno, pero echaron a un lado un edificio emblemático en el estado de la Guaira, el hotel Eduard’s, de un empresario portugués, el cual se desplomó totalmente echo escombros, como un juguete hecho añicos por un niño en sus repetidos momentos de juego. Esta tragedia, que enluta a toda Venezuela, la han agarrado los ignorantes manipulados, estimulados por interesados solapados para que salgan a la calle a vociferar sandeces en medio del dolor colectivo y solamente se detienen, cuando se dan cuenta, que están haciendo el triste papel de un ridículo, al estilo del Guaidó, cuando el periodo de la pandemia.
A cuenta gota se han venido colando esas muestras de odio, que no caben en ninguna parte y menos en estos momentos, cuando el pueblo en medio del dolor se encuentra enfrentando una situación, que a simple vista parece titánica, pero, como decía el comandante Chávez ¡Amor con amor se paga! y eso se está haciendo presente con la ayuda humanitaria internacional, como una corriente incontenible propia de amor, comparable al de todas las madres del mundo, que no escatiman ningún esfuerzo para ayudar a sus hijos. Todo ese odio, que por muy pequeño siempre hace daño, se va desvanecer ante una realidad creada por la naturaleza y que hasta los momentos solamente al Libertador Simón Bolívar, se le ocurrió enfrentar con una proclama para inyectarle ánimo al pueblo ¡Si la naturaleza se opone a nosotros la enfrentaremos y haremos que nos obedezca!
Lamento profundamente la muerte de cualquier ser humano indiferentemente del pensamiento político y religioso, pero no puedo dejar pasar por alto, como un pájaro, la siguiente reseña el cual apareció en un diario, el cual reza lo siguiente: ¡La noche de este jueves 25 de junio, fueron recuperados los cuerpos de los jóvenes portugueseños Juan Diego Cremi La Riva y Sabrina Bolognesi Mena, ambos integrantes de familias reconocidas y muy apreciadas en Guanare y Acarigua-Araure, luego de arduas labores de remoción de escombros de lo que quedó tras desplomarse el edificio Petunia, ubicado en Altamira, Caracas. Más de 30 horas de profundo dolor debieron soportar familiares y amigos a la espera del rescate, siempre con la esperanza de encontrarlos vivos, pese a las enormes dificultades que este tipo de contingencias representan en un país casi destruido por conflictos políticos antepuestos a las reales necesidades de un pueblo. Hoy estos muchachos que comenzaban a vivir la vida, ya no están. Hoy Portuguesa llora su partida. La llora de verdad, como se llora lo que duele, lo que no tiene sentido, lo absurdo. Otra factura pendiente, otra. Descansen en paz, Juan Diego y Sabrina! A buen entendedor, odio puro.
Por mi parte sentido pésame a todas las personas, que han perdido familiares. Así, como me sumo al dolor de la señora Alba y su compañero de vida, Marcial y su hijo Adrián, por la muerte de un familiar en el estado de la Guaira.